Me pongo donde no hay nadie y se la doy al que esté solo” Ricardo Bochini, futbolista argentino.
En El alfabeto contra la diosa, Leonard Shlain propone una tesis provocadora: la invención del alfabeto no solo transformó la comunicación humana, sino que también contribuyó al establecimiento de sociedades patriarcales, desplazando los valores femeninos y la veneración de lo femenino en la cultura
Shlain argumenta que, en las sociedades pre alfabéticas, predominaban las imágenes y símbolos visuales, los cuales estaban estrechamente vinculados con la adoración de diosas y la valoración de lo femenino. Estas culturas fomentaban una visión del mundo holística y simultánea, características asociadas al hemisferio derecho del cerebro y, según Shlain, a lo femenino. Sin embargo, con la aparición del alfabeto, que requiere un procesamiento lineal y secuencial (atributos del hemisferio izquierdo y, por extensión, de lo masculino), se produjo un cambio en la percepción y estructura social, favoreciendo la dominación masculina y la supresión de lo femenino
Este cambio no solo afectó la comunicación, sino que también tuvo profundas implicaciones en la religión y la política. Las deidades femeninas fueron reemplazadas por dioses masculinos abstractos, y las mujeres perdieron su estatus y poder en la sociedad. Shlain señala que este proceso coincidió con el surgimiento de religiones monoteístas patriarcales y la consolidación de estructuras sociales jerárquicas.
En el contexto actual, movimientos sociales y políticos han impulsado cambios significativos en la percepción y el rol de la mujer en la sociedad. La lucha por la igualdad de género ha llevado a reformas legales, educativas y laborales que buscan corregir siglos de desigualdad. La participación activa de las mujeres en la política, la ciencia, el arte y otros campos demuestra su papel fundamental en la construcción de un mundo más equitativo y justo.
En resumen, la tesis de Shlain ofrece una perspectiva única sobre cómo las herramientas de comunicación pueden influir en la estructura social y la percepción de género. Reconocer la importancia de la mujer en el mundo actual implica no solo valorar sus contribuciones, sino también cuestionar y transformar las estructuras que han perpetuado su marginación. Al hacerlo, se sientan las bases para una sociedad más inclusiva y equilibrada, donde tanto lo femenino como lo masculino sean igualmente valorados y respetados.