Se emite durante la presente semana en Telepacífico la miniserie, A ese muerto no lo entierro yo, escrita y dirigida por Juan Pablo Ortiz y que fue la ganadora de la convocatoria Abre Cámara del Ministerio de las TIC. Esta producción se grabó en tu totalidad en el municipio de Quimbaya y nos cuenta una historia en la que la idiosincrasia latinoamericana, el realismo mágico y también algo del universo Saramagiano, dejan ver su notable influencia.
¿Y de qué va esta miniserie? Trataremos de no hacer spolier. La muerte parece no haber logrado su cometido en uno de los habitantes del San Jornal, pueblo imaginario donde ocurren los hechos. Sin mayores explicaciones, quien tenía que estar muerto, regresa a su casa luego del entierro, pero para quienes lo ven no parece ser algo que les llame tanto la atención ni lo sienten como terrorífico. Lo cierto es que desde ese instante, familiares del ex difunto, como bien podría llamarse a este personaje, comienzan a buscar explicaciones y respuestas de lo que está pasando.
A ese muerto no lo entierro yo, es una historia con trazos de comedia, un poco de misterio y también de drama. Una obra abordada con algo del absurdo, pero siempre con la verosimilitud del universo para el que fue escrita. La buena dirección y las interpretación de sus actores, le dan ese toque diferencial que complementa la originalidad del guion. En total son 8 episodios de 15 minutos cada uno. Este lunes se emitieron los primeros dos, en el horario de las 11:30 de la mañana, y continúan este martes los dos siguientes y así hasta llegar al final, que el viernes 15 de mayo.
De momento la miniserie se emite en Telepacífico pero se espera que llegue a otros canales regionales, entre esos Telecafé, ya que es una producción quindiana y posteriormente a alguna plataforma streaming. En podcast de El Quindiano conversamos con Juan Pablo Ortiz, guionista y director de, A este muerto no lo entierro yo.
En la entrevista nos contó el origen de esta historia, sus influencias literarias llevadas a la imagen desde el guion y los otros proyectos audiovisuales que desde hace casi 10 años viene realizando en Quimbaya donde reside, junto a la productora Tatiana Londoño y su empresa Senda Films.