Resulta paradójico e inconcebible que nuestras fuerzas militares soportan una crisis financiera de alto calado, precisamente en estos momentos de barbarie en muchas regiones de la Nación. La “masacre militar” del sonado plan pistola que a esta hora su alcance criminal es injusto, rompe todos los principios de convivencia y de respeto por la institucionalidad, y la dignidad humana de decenas de jóvenes del servicio militar y policía de la Nación colombiana. Sin exageraciones ni actitudes protocolarias sentimos dolor de Patria. Se le suma la conducta de los indígenas que sin consideración secuestran a los soldados y apoyan a los narcos criminales, o sea los infiltrados en campos y ciudades.
Como si estuviéramos celebrando el día de los inocentes, altos mandos militares han informado de las profundas limitaciones económicas de esas instituciones (si fueran pequeñas o grandes empresas, diríamos en quiebra total, pobreza total, sin paz total). No hay derecho.
Y el gobierno del cambio, nada que cambia su beligerancia verbal contra las instituciones y funcionarios oficiales que no son de su agrado, el desdén como desconfigura el testimonio histórico del sistema de salud. La mirada soslayada que le imprime a las Cortes, soportes de la justicia constitucional de los colombianos. En fin…fin…y las corrientes políticas actuales, que le sirven de espejo retrovisor, para mitigar sus desaciertos. El pueblo está desmoralizado. Estamos en manos de los delincuentes. Volviendo a los soldados de la Patria, que se debaten entre la vida y la muerte, que sus pasos son mutilados por los explosivos subversivos que colocan a la vera de los caminos y las bombas para destruir sedes de la policía y destruir casas humildes.
Estamos regidos por la barbarie. En complemento la quiebra financiera de nuestras fuerzas armadas, por física negligencia del gobierno Petro, quien está huérfano de asesores calificados, personas con la debida estructura académica, moral y el conocimiento práctico sobre administración pública y visión gubernativa, que al menos le hagan ver que la imposición mediática de sus criterios estropean la institucionalidad del país Y abofetea a la débil democracia histórica que ostentamos de la cual ya está impregnado el presidente del cambio.
.No sobra advertir que la debilidad presupuestal de las fuerzas militares, es, nada más, ni nada menos que la patente de corso (permiso premeditado) para que los guerrilleros disidentes, el ELN con sus ramificaciones criminales y los narcotraficantes, adquieren más fuerza y confianza para seguir en sus andanzas delictivas y adquieran mayor poder y confianza para atacar a las fuerzas armadas y los civiles, tal y como está ocurriendo en el Catatumbo, en el Cauca, en el Valle del Cauca, en Nariño y Caquetá. Las fuerzas armadas sin recursos económicos, es una verdadera desgracia.