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¿EL PODER PARA QUE?

22 abril 2025 10:18 pm
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Fue la pregunta del expresidente Darío Echandía ante el asesinato del caudillo Jorge Eliecer Gaitán. El poder debe estar al servicio de toda la población, en especial la más necesitada. Sin embargo, la mayoría de gobernantes lo utilizan para su enriquecimiento, viajar por el mundo recibiendo honores y alimentar su vanidad y el culto a la personalidad. Petro no fue la excepción. Les falta la honradez y la humildad de los expresidentes José Mujica de Uruguay y Andrés Manuel López Obrador de México.

Doce años luchó Petro por llegar al poder ejecutivo para cumplir sus promesas de cambio, de lucha contra la corrupción, la impunidad, el clientelismo, la violencia y la injusticia social. No fue capaz de cumplir, por falta de liderazgo para unir y concertar y saberse rodear. Su mayor bandera la paz total fue un fracaso total. Los grupos guerrilleros escalaron el conflicto armado porque Petro  no cumplió con la implementación de los  acuerdos de paz y traicionó los ideales.

No lo pudo hacer porque desde la campaña perdió autoridad moral al autorizar traspasar la línea ética. Se rodeó de corruptos. Aceptó dineros ilícitos del Zar de contrabando el Papá Pitufo y violó los topes electorales en la financiación de la campaña. Desde ese momento quedó maniatado y rehén de Laura Sarabia y Armando Benedetti, que conocen su rabo de paja y exigen posiciones para guardar silencio. Su exministro Álvaro Leyva expresó preocupación por los efectos de los estupefacientes y del alcohol en el jefe del Estado.

Por eso habla de segundas oportunidades y premia a los que violan la ley. Corruptos, narcoguerrilleros y narcoparamilitares. Mientras la población civil y las victimas están desprotegidas, los asesinos disfrutan de poderosos esquemas de protección y seguridad. Y recompensa generosamente a los contratistas que financiaron la campaña, con contratos por cientos de miles de millones de pesos, como a Danilo Romero Gómez, Ingrid Carolina Plata, Euclides Torres, Orlando Cabezas Peñaranda,  Xavier Vendrell, Manuel Grau, etc.

El Ministro del Interior Benedetti confeso drogadicto, alcohólico y maltratador de mujeres, libra una lucha de poder y egos con su exsecretaria en el Congreso, la joven, inmadura, inexperta, irrespetuosa (con Francia Márquez), mentirosa (con Bolívar) y desagradecida (con Benedetti),  que ha dinamitado el desprestigiado gobierno.

El primero tiene 7 procesos por corrupción en la Corte Suprema de Justicia (Fonade por el que fue llamado a juicio, Electricaribe, Fiduprevisora, compra de votos y enriquecimiento ilícito). Y en la fiscalía por los audios entregados por Sarabia donde la insulta y afirma que ayudó a conseguir 15.000 millones de pesos para la campaña. Que si habla todos se van para la cárcel. La segunda tiene investigaciones en la fiscalía y la procuraduría por el escándalo del robo de una suma de dinero no determinada de su apto, y el posterior abuso de poder con la utilización forzada del polígrafo y la interceptación ilícita de comunicaciones a su exniñera Marelbys Mesa, lo que ocasionó la muerte del coronel de la policía Oscar Dávila exjefe de seguridad de la presidencia. Estas investigaciones siguen engavetadas en ambas entidades que son de bolsillo de Petro.

Laura Sarabia fungiendo como presidenta, en nombre del gobierno manifestó que” Felicitamos al presidente Daniel Novoa del Ecuador por su triunfo electoral”. Petro guardó silencio y 24 horas después sin atreverse a pedirle explicaciones a la presidenta, dice que espera que muestren las actas electorales para reconocer los resultados. La Sarabia también lamentó el fallecimiento del Papa Francisco, Petro lo hizo varias horas después.

En respuesta  este pronunciamiento  Sarabia anuncia la entrega de otro audio a la fiscalía y solicita ampliación de su denuncia contra Benedetti. El mensaje es claro, si Petro la contradice, ella seguirá destapando la olla podrida y prendiendo el ventilador. En un gobierno respetable y decente estos desvergonzados funcionarios habrían sido despedidos, pero Petro no tiene los pantalones para hacerlo,  porque es un presidente rehén.

Como no asume responsabilidades, se lava las manos con el argumento que los colaboradores no le obedecen, por lo que han incumplido el 75% de los compromisos con las regiones. Que no asisten con puntualidad a sus convocatorias; le arman sindicatos y encerronas, tienen agendas paralelas y lo desautorizan. Por eso, el ministro de defensa informa que se volverá a utilizar glifosato para erradicar la coca. Que avanza la licitación para adquirirlo. Otra promesa más incumplida de Petro  que había asegurado que en su gobierno no se utilizaría ni una sola gota de este nocivo herbicida. Se traga sus palabras por temor a que  Trump lo desertifique en la lucha contra las drogas.

No tiene gobernabilidad por su talante confrontacional y pendenciero, es un gobierno autodestructivo. Para alimentar su egolatría y egocentrismo imita a Duque diciendo que si pudiera participar en las elecciones, sería reelegido; olvidando la derrota aplastante de hace 18 meses en las elecciones regionales.

Para justificar su ineptitud e incompetencia está dedicado a  victimizarse, a despertar solidaridad,  por la persecución política, supuestos  golpes de Estado, amenazas contra su vida y con la mentira que Trump le quitó la visa. Es hipócrita. Nadie lo tumbará, ni lo condenará. Sabe que tiene asegurada la impunidad por el cohecho al dar puestos, contratos y dinero a cambio de la aprobación de las reformas y  por los delitos electorales (su hijo Nicolás afirmó que su papá sabia del ingreso del dinero a la campaña);  al haberle dado continuidad al régimen de componendas y complicidades.

El gobierno que esperábamos brillara por la trasparencia, se destaca por la opacidad y la corrupción. En vez de licitaciones públicas, hay contrataciones  dedo. En vez de meritocracia, hay nepotismo y recomendados políticos. En vez de paz hay más violencia e inseguridad. Es narciso (implantes capilares y estirada de las arrugas), populista, demagogo y mitómano.

La izquierda se demoró 200 años para llegar al poder ejecutivo. Petro que confesó que no es de izquierda, solo necesito 4 años para volverla a enterrar. Petro es petrista y no le preocupa el futuro de la izquierda y del pueblo colombiano, solo quería  ser presidente.

¿Qué es más indigno ser presidente títere o ser presidente rehén? Es preferible perder el  poder a ganarlo con indignidad y ejercerlo  chantajeado.    

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