La posesión del presidente de los Estados Unidos, guardadas las proporciones, es tan importante para América Latina como la del jefe de Estado de Venezuela. La coyuntura del país vecino no se resuelve y la posición de Trump sobre Maduro, entre otras cosas, marcará un desenlace de la geopolítica en porvenir inmediato. La visión de primero Norteamérica y el problema de la inmigración generan suposiciones sobre amistosa relación entre la tierra del tío Sam y la patria de Simón Bolívar.
No obstante, hace unos días el magnate gringo reconoció la elección de Edmundo González, lo mismo que las autoridades salientes de su nación. Las referencias de Trump sobre Venezuela fueron nulas desde los escrutinios de noviembre, pese a que en campaña fue uno de sus caballos de batalla. El mundo mira con expectante prudencia.
Las declaraciones de Trump sobre el canal de Panamá y Groenlandia también han generado diferentes reacciones en la comunidad internacional. El presidente del país centroamericano rechazo la devolución de la infraestructura a la primera potencia y el cambio de escudo de la monarquía danesa incluyó a los territorios autónomos. La convulsión está a la orden del día.
La Organización del Atlántico Norte (O.T.A.N) fue blanco de críticas recientes, por cuanto el presidente electo precisó que los países europeos no invierten lo necesario en el sostenimiento de esta entidad militar. Trump fue más allá y dijo que de no lograr mejores presupuestos, él retiraría a Estados Unidos de esta relevante agremiación.
A nivel ambiental es claro que el nuevo jefe de gobierno norteamericano no es amigo de aquellas políticas enfocadas a las energías limpias o la protección del medio ambiente. Las alertas alrededor de la protección de la Amazonía están puestas por el impacto que tiene el capital gringo en las políticas para frenar, por ejemplo, la deforestación. Incluso el presidente saliente en su discurso de despedida tuvo palabras sobre este peligro.
En Colombia las cosas no son diferentes. Nadie del alto gobierno fue invitado a la posesión del presidente Trump y, en contraste, asisten algunos representantes de los sectores de derecha radical. Mandatarios de la región como Milei también hacen parte de este selecto grupo. El presidente Petro se pronunció, curiosamente a través de la red social X, sobre ello rechazando esta forma de relacionamiento del norte con el sur.
China tiene un capítulo especial en la perspectiva de Trump. Se espera que la guerra comercial entre los dos gigantes sea muy fuerte, puesto que al menos en el plano discursivo así lo ha expresado el entrante presidente. Tik Toc, verbigracia, divide a los ciudadanos gringos, pese a que existe legislación que compele a su cierre. La posibilidad de comprar la red social por parte de empresarios norteamericanos también se ha ventilado por medios de comunicación.
La influencia de las personas más ricas del mundo en el nuevo gobierno también genera preocupación, al menos en quienes salen de la Casa Blanca. Los intereses particulares de los individuos más pudientes del mundo pueden generar riesgos para la democracia, la defensa de los derechos humanos y la autodeterminación de los pueblos. Elon Musk ya ha realizado cuestionamientos sobre temas intrínsecos al Reino Unido. ¿Qué podrá esperar Colombia del ingenioso y polémico dueño de Space X?
Muchos temas quedan en la agenda, pero la expectativa por la visión del norte irá corroborando el apocalipsis para algunos o la panacea para otros. En cualquier caso, todo cambiará sin duda.