Iván Restrepo
Es grato para mi recibir constantemente comentarios, insinuaciones y sugerencias sobre el quehacer del turismo regional, mayormente cuando se presentan situaciones como la acaecida esta semana que pasó con respecto al ingreso de las masas de turistas a uno de los pueblos más emblemáticos, esto es Filandia. El acceso este pasado sábado 4 de enero (al parecer el día pico de esta temporada) tomó entre 2 y 2 y media horas. Para un turista, sea este visitante de pasadía o que pernocta mínimo una noche, esto es mucho ya que es tiempo que normalmente ese turista quiere invertir en actividades de recreación y asueto.
En repetidas ocasiones en los últimos años hemos venido hablando de la necesidad que tiene nuestro destino de definir de una vez por todas la carga vehicular para cada uno de los municipios que reciben el más alto impacto, tales como Filandia, Salento y algunos de la cordillera que ya comienzan a sentirlo. Obvio, esta situación solamente se siente para los días que se consideran como alta temporada, me refiero de entre 75 y 80 días del año, o sea, 20% del año calendario. El resto de los días, esto es, la baja temporada, ese 80% se puede ser mas flexible con respecto al manejo de la carga vehicular, aunque es obvio que FILANDIA y SALENTO sienten un impacto mayor los fines de semana por los visitantes del día.
Mucha “Reunionitís” comités de seguridad, de transporte, de medio ambiente etc. que no conllevan a nada. Eso sí, sale la noticia en los medios locales con fotos y todo de los actores del turismo local sentados en mesa franca. Analizando los asistentes, alcanzo a notar que aparte de unos cuantos (una minoría) que conocen del quehacer turístico, el resto son “convidados de piedra” que poco o nada aportan cuando se trata de buscar soluciones a estos problemas inherentes al manejo del quehacer turístico regional en estas épocas especiales que generan el nombre de mi columna hoy.
El “Sobreturismo” es la congestión o el hacinamiento debido a un exceso de turistas, lo que resulta en conflictos con los locales. La Organización Mundial del Turismo (OMT) define el sobreturismo como «el impacto del turismo en un destino, o partes del mismo, que influye excesivamente en la calidad de vida percibida de los ciudadanos y/o en la calidad de las experiencias de los visitantes de manera negativa». Esta definición muestra cómo el sobreturismo puede ser observado tanto entre los locales, que ven el turismo como un factor perturbador que cada vez más agobia la vida cotidiana, como entre los visitantes, que pueden considerar el alto número de turistas como una molestia. El término se ha venido utilizando con frecuencia desde 2015, siendo ahora es la expresión más comúnmente utilizada para describir los impactos negativos atribuidos a la actividad.
Quiero reiterar una vez más: Señores actores del turismo local busquen soluciones, apóyense en personas que los puedan llevar a buscar fórmulas sensatas, no es de esperar que una persona nombrada para un cargo se las sepa todas.
Los invito a leer más sobre este tema del SOBRETURISMO en el siguiente enlace: https://es.wikipedia.org/wiki/Sobreturismo
Para este año que recién comienza, el turismo regional quiere: No turismo masivo, depredador y perverso, propuestas sensatas, dirigentes enfocados en soluciones de una vez por todas.
Hasta la próxima,