sábado 13 Dic 2025
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LOS LIBROS SIGUEN VIVOS (4)

30 diciembre 2024 11:06 pm
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SACRO POP

Camilo Velásquez Bedoya

Novela

Mar y tierra ediciones

Primera edición 2021

Colección Gavilla Literaria, Bogotá

238 págs.

“Encerrando a hombres y niños contra el acantilado, le expliqué…” Agradezco al escritor y profesor Juan Manuel Acevedo Carvajal, lector de esta sección, quien me dio a conocer en PDF dos novelas de Camilo, de las cuales nada sabía yo: La pobre calidad del agujero, nouvelle de 88 páginas, y esta que reseño, Sacro Pop. Aunque solo he leído el primer capítulo -las leo ambas a la vez- no resistí compartirla por la manera como desde sus primeras páginas retiene y conmueve al lector, con su estilo confesional. “Indians scattered on dawn’s highway bleeding”, una de cuyas profusas traducciones al español puede ser, “indios esparcidos en la carretera del amanecer, sangrando”, con estructura completa de cuento atómico en sus ocho palabras, es el verso de la canción del poeta y cantautor estadounidense Jim Morrison, quien fallece a los 27 años de edad, joven como Camilo y, como este, azotado y vencido por la desesperación y las drogas, que le sirve como turbador epígrafe para su segunda novela. Publicada a los 36 años de edad de Velásquez Bedoya, la editorial Mar y Tierra aclara que “la reproducción total o parcial de este libro, es permitida y alentada por los editores”. El bien escogido verso del cantante de The Doors, advierte sobre los trágicos espacios interiores y externos donde se agitarán sus protagonistas, personajes de la realidad y la ficción sumergidos en tribulaciones y ansiedades, en irremediables conflictos sociales e íntimos para los cuales este destacado narrador quindiano no ofrece soluciones ni alivios de ninguna clase. Contiene tres extensos capítulos. Voy por la mitad del primero. Sin aún leerla completa, seducido por el ímpetu verbal del 21 comunicado de la Horda Mística del Bosque, individualistas tendiendo a lo salvaje, cedí al satisfactorio aliciente literario de visibilizarla entre quienes nada sabíamos de la producción novelística de Velásquez. El lenguaje realista, con un narrador interno de mucha credibilidad por el uso directo de la primera persona, con docenas de referencias a sus autores y lecturas preferidas, donde sus personajes beligerantes hacen innumerables referencias a la literatura, ciencia, historia y música, se nos vuelven familiares desde los primeros eventos en Chile. Velásquez no alcanzó a experimentar con el 5-MeO-MALT (5-metoxi-N-metil-N- aliltriptamina), relacionado estructuralmente con el 5-MeO-DMT. La nueva molécula de Dios. Seductor y peligroso psicotrópico utilizado por psiconáutas experimentados. Habría iniciado otra extraña y desgarradora novela. Hubiera desertado del mundo con antelación. O habría escrito las más alucinantes páginas de la narrativa quindiana.  Volveré sobre esta novela y su admirable autor. En octubre 27 de 2024, leímos en la Nueva Crónica del Quindío: Investigan muerte de hombre en una finca en Barcelona. “Curioso notar cómo uno mismo cambia en periodos tan cortos. Curioso cómo el tiempo se encoge o alarga”.

BAJO LA CAPARAZÓN DE LA TORTUGA

Óscar Zapata Gutiérrez

Minificciones

Libre Libre Ediciones

Armenia, Editorial San José, 2008.

84 págs.

“Ahora me dejo llevar por el torrente de la palabra escrita. ¿No creerás que las vivencias se vayan cristalizando en las imágenes? Este modesto minilibro de minificciones contiene 41 microrrelatos. Entre ellos 14 cuentos atómicos, amoldados en su forma y contenido, y en la longitud que no supera 20 palabras, a reglas de este subgénero del minicuento creado aquí en Calarcá. Para la historia de esta forma de narración ultra sintética, puntualizo que, en septiembre de 2005, se publicó en Calarcá, ya con su nombre literariamente definido y explicado, Cuentos atómicos, de U. Senegal. Un año después, también en Calarcá, 2006, se publicó Aforías, de Hugo Hernán Aparicio, con breve introducción de U. Senegal. En 2007, de igual manera en Calarcá, Era el final, de Alfonso Osorio Carvajal. Y en 2008 impreso en Armenia por la Editorial San José, este de Zapata Gutiérrez. Óscar fue uno de los pocos escritores quindianos quien, desde el comienzo de formularse este subgénero, contribuyeron con lecturas, hallazgos, comentarios, acotaciones y búsquedas, a darle cuerpo teórico al mismo, cuando desde el Quindío se apuntalaba tal propuesta para la historia y desarrollo del microrrelato. Los textos de su libro, donde también se incluyen diálogos, fueron escritos como prolongación literaria y narrativa de sus experiencias y anécdotas. Experto en anfibologías cuando hablaba o escribía, de sus intelectuales conversaciones con amigos o conocidos, con interlocutores de la calle y la ciudad cuyos melodramas plasmaba mediante breves frases cargadas de ironía y humor; de ingenioso doble sentido resaltando su potencial de observación psicológica y social, este nuclear volumen de minicuentos es uno de los primeros en publicarse en Colombia con cuentos atómicos, referenciados como tales. Por ejemplo, con 19 palabras sin puntuación para incorporar en la frase la velocidad, el titulado Cuento atómico: “Esperó la luz verde del semáforo con el acelerador a fondo para no dejar escapar su primer cuento atómico”.  No se cuentan las del título. Óscar sabía escuchar a esa gente transformándosele en microrrelatos. Y centenares de anotaciones en decenas de libretas Moleskine cuyos textos probarían su alta calidad de narrador al escribir en agendas con sus finos estilógrafos, centenares de anotaciones sobre la vida, la muerte, la literatura, la religión y la filosofía.  Zapata Gutiérrez falleció en 2016.  Detrás de este pequeño libro hay extensas historias y anécdotas para relatar que nunca se describirán, en torno a un notable escritor de oficio que nunca reunió su obra en un libro. Agendas manuscritas extraviadas, traspapeladas, que de ser publicadas revelarían a un gran escritor calarqueño y quindiano. Siempre comparé su escritura detallista con la prosa de Robert Walser, cuando sin descanso me leía innumerables y bellas fragmentos de su vida cotidiana. “El habitante de la página en blanco saltó al vacío y nunca más volvió a ser el mismo”.

ASUNTOS INTERNOS

Heidy J. Guerrero Vélez

Poesía

Grafiartes Ltda. Tuluá, 2015

Carátula: Mauricio Muñoz Vargas

Colección CantaRana

Prólogo de Omar Ortiz

58 págs.

“Alguien lee su nombre/en la lista negra del infortunio”. Heidynació en Soacha. Nos lo dice ella. se crio en Anserma y aunque dice sentirse “caldense al cien por ciento”, lleva varios lustros en el Quindío, donde ha interactuado poéticamente   con algunas escritoras de nuestra región y ha sido figura sobresaliente en varios programas y tertulias donde ha dado a conocer su obra. Este libro contiene 48 poemas breves, de verso libre pero melodiosos en su elaboración métrica. Ninguno va más allá de la página. Hay dos, de tres versos; y dos, de cuatro. El más extenso tiene 26 versos. El de este, su primer libro de poesía, es un título retratándola y señalándola a lo largo de los poemas: Asuntos internos, Internal Affairs, término que identifica la “división de una agencia de aplicación de la ley que investiga incidentes y sospechas verosímiles sobre hechos que profesionales o agentes de la propia agencia hayan podido hacer al margen de la ley”. En algunos de estos poemas descubrimos, intuyo, qué ha hecho la poeta al margen de la poesía. Le inquietan los recuerdos de niñez y adolescencia. Evoca instantes de amor y de rechazos. Desdén hacia cuanto debe vivir dentro de una sociedad de la cual desea huir, sin necesidad de confrontarla ni explicarla. Nada gratas le parecen la realidad y la sociedad en que se mueve. Por lo menos, en gran parte de sus poemas no teme juzgar ni condenar, como Internal Affairs, los pensamientos y acciones, los modos de vida externos que se le convierten en asuntos vitales capaces de hacerle expresar que: “Me declaro salvaje: Soy una rueda suelta/, un animal de sangre caliente/ que prueba todos los venenos/ y no ama al prójimo como a sí mismo”. Heidy es la poeta que sabe usar y darles una dirección contestataria a sus palabras y versos, a su poesía, para declarar con ellas y desde ellos sus zozobras y aflicciones, no como femeninas y pasivas quejas de desamparo o temores, sino como imputaciones existenciales a una sociedad y una cultura donde “no puedo ser más de lo que soy”, según afirma en uno de sus poemas, pero que a lo largo de ellos verificamos que sí lo es. Puede ser más de lo que es, mujer y ser humano, ser social y trabajadora y mujer que desea y es deseada, porque es poeta. Porque escribió este libro y asume las palabras y los versos, la identidad del poema, como artefactos literarios de defensa para asistir al incómodo espectáculo social.  “Alguno se atrevió a soñar/ y fue visto como un animal salvaje”.

EL PERSONAJE ANÓMALO EN LA NUEVA NARRATIVA COLOMBIANA

Edwin Alonso Vargas Bonilla

Ensayos

Prólogo de Rigoberto Gil Montoya

Colección Literatura, Pensamiento y Sociedad No.13

Universidad Tecnológica de Pereira

Gráficas Olímpica, Pereira 2014

154 págs.

Este libro en su origen, octubre de 2013, fue el sustancial trabajo de grado que calificaron como sobresaliente en la Universidad Tecnológica de Pereira, presentado por el joven escritor y profesor universitario quindiano Edwin Vargas, para optar al título de Magister en Literatura. Libro de riguroso corte académico que facilita acercamientos a personajes anómalos de la novela, mediante los cuales profundizar en “temas como la memoria histórica, la conciencia del país, la reflexión crítica frente a la sociedad, las paradojas de la existencia humana y las distintas visiones del mundo”, señala Vargas Bonilla. El filósofo francés Michel Foucault, con sus nociones del individuo anormal y sus alcances médicos, jurídicos y políticos, literarios en el caso de este libro, le sirve de punto de referencia teórica para desarrollar sus percepciones críticas e interpretativas, teniendo presente que el autor de Los anormales, sostenía que “la categoría de anormal era la resultante de la unión de tres grupos de origen diverso: el monstruo humano, el incorregible y el onanista”.  En esta definición sí que caben los personajes del novelista quindiano Camilo Velásquez.  En tres novelas colombianas Edwin describe con argumentos precisos, con retratos muy bien sustentados  e interpretaciones de alto contenido crítico a los personajes de las novelas Satanás, de Mario Mendoza, Recordando a Bosé, de Orlando Mejía Rivera y El ruido de las cosas al caer, de Juan Gabriel Vásquez.  Teniendo como punto de referencia las ides sobre el tema de Michel Foucault.  Esos seres de ficción, anómalos son Campo Elías Delgado, Ricardo Valenzuela y Ricardo Laverde y Antonio Yammara.    

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