domingo 14 Dic 2025
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LES CONFIESO QUE ESTE FIN DE SEMANA NO MATO A NADIE

29 diciembre 2024 9:30 pm
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Por Francisco A. Cifuentes S.

“Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti”. (“Por quién doblan las campanas”. John Donne)

“Aunque yo apenas acabo de nacer, creo que me asiste una predisposición natural para creer en las personas; pues como ya lo dijo alguien dentro de los sabios del populacho “en principio hay que creer en la gente”. Pero con el fin de que me vayan  perfilando, también debo confesarles que soy un ser muy dubitativo en cuanto a mi verdadero origen; es decir, aún no se con precisión si nací en Judea o en Palestina y por eso mismo algunos reyes me dicen judío y otros me nombran palestino; pero para aclarar este datico, me permito remitirlos al Señor de las Tablas, o sea al  que dicen que es mi padre; sin embargo les cuento que tampoco tengo la certeza, ya que muchos andan afirmando que mi madre aún es virgen y que mi verdadero padre está dizque allá arriba y, es más, ya me empiezan a contar un cuento tenebroso donde se relata que él, mi Padre, no se puede ver de frente, pues inmediatamente uno sucumbe, tal vez sea que en esta fantasmagoría se produce un rayo de luz indescriptible, que la persona puede quedar totalmente ciega y por lo mismo, para osar ver la realidad, solo le queda el recurso de la fe en la existencia”.

Esto me lo dijo expresamente el Niño de Belén, cuando apeado con mi aparatico sonajero hecho de tapitas de cerveza y gaseosa, yo, inocentemente empecé a rendirle tributo, con tal que el día de mañana me regalen un caballito de verdad y no un burrito de plástico, con el que siempre me vienen contentando todos los años, por más que yo le cante el Tutaina… “tutaina tu turumá, tu taina tu turumaina…”. Si, me da mucha envidia ver al innombrable chalaneando en su caballo de verdad sin regar el tintico frente a reyes, negritos y jugadores de futbol. Pero por eso no deseo ir a ningún capitolio, pues no me alcanza el salario mínimo para comprar un Incitatus y llevarlo al senado como si lo hizo Calígula, según me cuenta el camarada Suetonio. Pero no estamos muy lejos de esta costumbre, ya que en estos días observando las paredes de “La Colina Iluminada del Quindío” en compañía del abogado Fabio, el periodista Heriberto y el Antropólogo Roberto nos topamos con varias fotografías del alcalde con su “Mejor Amigo”, un toro grande que engalana uno de los pueblos más bellos de Colombia, como digno homenaje a su participación en el acto solemne de posesión del burgomaestre.

A mí que en los raticos de ocio me ha gustado salírmele un poco a la planeación, a la administración y a esas otras carretas universitarias he tenido la osadía de inmiscuirme en El Libro de los Muertos para tratar de saber acerca del cocodrilo, el león, el hipopótamo y un poco sobre Osiris y Abis, sus pirámides y sus sarcófagos, según se dice por allá en el 1500 antes de nacer el niño que con el cual estoy conversando desde el inicio de esta crónica. Y así me he ido hasta el Chilam Balam y el Popol Vuh, pues soy latinoamericano, muy enrazado en los amigos precolombinos. Pero de todas maneras yo soy bautizado y a pesar de mis contradicciones, dudas, descreencias y herejías; que yo sepa, mi tocayo Pachito Bergoglio no me ha excomulgado. Por eso, me doy el lujo de citar sus peroratas a los pecadores; las que a mí me caen.

Por eso me fascina leer sobre la Torá para tratar de iniciarme en el cuento de La Ley y las normas de comportamiento en la sociedad. Y justamente desde ahí es donde sacó el rollo para que Google me lo traduzca inmediatamente del hebreo, el arameo y el llamado griego helenístico y así ubicarme en Éxodo 20:13 y Deuteronomio 5:17, donde con mi lupa alcanzo a leer “No matarás”. Pero ya en “la Tenaz Suramericana” el filósofo y matemático Aurelijus Rutenis Mockus Sivickas, se lo recordó a Don Petroski en lenguaje más llano afirmando tajantemente: “la persona es sagrada”; mucho antes que en oscuros acontecimientos suicidaran un policía que sabía sobre los hechos que hoy sacuden la política nacional y que lamento, no desde la derecha, sino desde la izquierda, aunque los “chupas” me digan que “esas son simplemente señales de tránsito”.

Con todo este contexto y mi gusto por los libros raros e incunables he logrado conseguir en una librería de viejo un ejemplar moderno de los Evangelios Apócrifos; pero que algunos expertos de las lides de Umberto Eco, le dan la autoría a Pablo El Eleno y, en el cual se encuentra esta perla de declaración: “Les confieso que mientras nace el niño, se acaba el bisiesto y llegan Melchor, Gaspar y Baltasar no vuelvo a matar a nadie; pues confío en que me traen regalos y así, tampoco tengo la necesidad de seguir secuestrando y vacunando”. Esto lo creo a pie juntillas, pues yo sé que Saulo viniendo Camino de Damasco fue rodeado por una luz brillante que bajo del cielo, lo que produjo su caída al suelo y lo dejó tres días sin ver hasta que Ananías le hizo el milagro de devolverle la visión, lo que implicó la conversión en el que hoy conocemos como San Pablo. Lógico, siendo fieles a la tradición, a Pablo El Eleno, es necesario reconocerle su vinculación congénita con los sacerdotes del Santo Oficio como Camilo Torres, el padre Laín y el cura Pérez.

De mi parte también les confieso que anoche cayó una tempestad de esas bíblicas, lo que hizo que, en medio de los cántaros de agua, los rayos y las centellas, me refugiara en mis estudios de cristología y mariología, como aficionado a la patrística, que soy. En esta pesquisa nocturna hallé que Cristo el revivido gracias a la trashumancia política de otro santo más conocido como lo es el benemérito Juan Manuel, entraba a un riguroso silencio de las redes sociales para tratar de oxigenar su espíritu, ya que se estaba intoxicando demasiado al leer y responder las diatribas non santas de la plebe uribista. Esta lección del sanedrín petrista la acogió la Madre Laura, porque no está dispuesta a soltar la lengua y caer en las tentaciones que le ofrecen tiros y troyanos.

Así es como se conectan las tradiciones más pulcras de la feligresía judeocristiana o palestina, si le hacemos caso al docto Tavo; pues ya se ha sentenciado desde hace siglos: “Doctores tiene la Santa Madre Iglesia”. Tanto el cristianismo como el marxismo tienen una ligazón genética o que me lo desmientan los judíos más preclaros como Carlos Marx y Walter Benjamín. El uno desde esa Biblia que es El Manifiesto les ofrecía a todos los pobres del mundo la llegada a la tierra prometida cuando la humanidad por fin accediera al comunismo y viviéramos en una sociedad sin clases y sin Estado, eso sí, aguantándose primero la Dictadura del Proletariado, dictaduras que andan por doquier extendiendo ese tiempo histórico ad infinitu; de lo cual es gran evidencia China, Rusia, Corea, Cuba, Nicaragua y Venezuela. Y Benjamín, que se enfrascó tanto en la Torá como en la Cábala, trató la historia como un ángel que ve lo horrible hacia atrás y que espera el salto cualitativo hacia adelante, de la mano de los revolucionarios, según lo expresó en Las Tesis Sobre la Historia. Así, el cristianismo como el marxismo son teleológicos, deterministas y mesiánicos: un génesis edénico y comunitario, un paso tortuoso por la vida y una redención final. Por supuesto, no eran los tiempos de las teorías de la relatividad, del caos, del pensamiento complejo, ni de la física cuántica, que han ido socavando todo dogmatismo.     

Sin embargo, yo creo firmemente en los tiempos de pausa para no matar, no seguir sembrando la tierra con sangre, en las posturas de silencio y oración y por eso le doy crédito a las decisiones religiosas y místicas que por fin prometen cese al fuego, a todos los fuegos y una meditación muy consciente para afinar las baterías mientras llega la próxima campaña electoral. Bienvenida la paz así sea la paz de los sepulcros o la paz romana, en buena hora el silencio y la desintoxicación. Apaguemos los aparaticos, hagamos descansar el lápiz, aprendamos del silencio de Benedetti. Es decir, por fin acojamos los dos ceses al fuego, el de los campos y el de la Casa de Nariño, eso sí, mientras el pueblo grita en las casas y en las calles, haciendo gala de un jolgorio liberador permitido por las iglesias de todos los tiempos.

A estas alturas de mi meditación decembrina y de año nuevo, valga la pena traer a este circunloquio, a San Juan de la Cruz, uno de mis poetas preferidos:

“El silencio es mansedumbre cuando no contestas a las ofensas. Cuando no reclamas tus derechos, cuando dejas a Dios la defensa de tu honor. El silencio es misericordia, cuando no revelas la culpa de tus hermanos. Cuando perdonas sin investigar el pasado…”

En este tono lírico y angelical no contestemos más twiter, hagamos una pausa en las reclamaciones sociales de parte y parte, no aventemos más funcionarios endilgándoles culpas contra el erario público y perdonemos a diversos posadores de sombreros aún sin investigar.! Que la paz sea con vosotros ¡

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