No se deje engañar. Aparecieron los avivatos de siempre a pedir cadena perpetua para violadores y asesinos de niñas y niños. Carreta. El propósito es que los elijan padres de la patria. Allá tendrán carro blindado y brindado por la UNP, 50 millones de salario, escoltas y poder para nombrar diez funcionarios en su Unidad de Trabajo Legislativo. Todo pagado por los que comieron y no comieron cuento. El pueblo es el marrano de siempre, y parece que nos gusta ese engrase. Uno o dos congresistas que ingresen con ese objetivo no consiguen mayorías a la hora de la votación. Si se van por un plebiscito es botar corriente y dinero.
Cuando un sujeto como Brayan Campo va a violar y matar una niña no consulta si el código penal castiga con 10, 20 o 100 años. Su mente enferma y perturbada está en otro estado. Eso que lo expliquen los médicos y la ciencia, no un obsesionado por ser congresista. También vemos una especie de monstruo político a quien se aprovecha de esa coyuntura para conseguir votos.
Cuando en Colombia se captura a un criminal de ese perfil, su delito no queda impune. Ejemplos hay muchos. No es una ley para los de ruana. A Uribe Noguera, rico del barrio Rosales al norte de Bogotá, lo tienen en la más severa prisión del país y no saldrá vivo. Al asesino en serie, Garavito, lo pillaron y murió en la cárcel.
La ley para sancionar ese delito está hecha y madura. Puede que no sea la mejor, pero no es la peor. Sesenta años de condena es cadena perpetua aquí y en el país de los oportunistas que sin pena buscan curul. En las naciones donde hay cadena perpetua o pena de muerte para esos casos, no han desaparecido tales conductas atroces. Siguen violando y matando niñas y niños.
Las cifras sobre maltrato infantil son de escándalo. El legislador hizo su trabajo. Si faltan ajustes que la modifiquen. El problema es la cadena judicial. Peor que el asesino violador, el juez que lo deja libre y el abogado mañoso que dilata el proceso para vencer los términos. Para esos no hay ley. Por ahí se abren las rejas de la impunidad.
Los subrogados penales están contemplados en las normas vigentes. Son beneficios para todos los condenados por aquello que se llama principio de igualdad. Es interesante preguntar si a esos delitos les pueden quitar los beneficios. De magistrados está llena la Santa Corte Constitucional cuando revisa las leyes salidas del legislativo.
A Brayan Campo pronto le aplicarán 50 o 60 años de prisión. Tiene 32, por lo tanto, saldrá en un ataúd. Por ahora, a cuidar y no descuidar a los niños y niñas. Los violadores y asesinos están en el álbum familiar, o, en la cuadra más próxima a la casa.