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La farsa de la prohibición de la pólvora

17 diciembre 2024 6:24 pm
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La producción, venta y uso de pólvora detonante está prohibida por casi todos los alcaldes colombianos, pero, al tiempo, la producción, venta y uso de pólvora luminosa está autorizada por todos los alcaldes colombianos.

Lo contradictorio es que los ciudadanos casi no usan la pólvora luminosa, sino la detonante, la prohibida. ¿Y quién la vende? Hay sitios de expendios autorizados de pólvora luminosa, como en el caso de Armenia, que existen cinco casetas en igual número de lugares de la ciudad, donde cualquier ciudadano puede ir a comprar sin ninguna restricción.

Y, cuando usted pregunta por la pólvora detonante en estos lugares, pues ellos les dicen que allí no se vende, pero le informan dónde comprarla. Y la gente, sin escrúpulos, va a comprársela a vendedores sin escrúpulos. Por eso, la prohibición de la pólvora detonante no deja de ser una farsa de los alcaldes.

Se prohíbe la fabricación, venta y uso de la pólvora en general, detonante y luminosa en los menores de edad, en los adultos mayores, en las personas con discapacidad y a los ‘borrachitos’ o ‘drogadictos’. Otra farsa, porque finalmente quienes más la usan son estos grupos poblacionales, excepto los discapacitados. Cualquiera lo nota en las calles, adolescentes, adultos mayores, personas drogadictas y embriagadas usando la pólvora detonante.

La otra contradicción son los juegos pirotécnicos que realizan algunas entidades, incluso las del Estado que prohíben la pólvora. Se vieron juegos pirotécnicos con pólvora luminosa, pero también detonante, en el primer día de diciembre y los días del alumbrado, en centros comerciales de Armenia, en clubes sociales como el Club Campestre, en plazas por parte de las alcaldías y en barrios donde las alcaldías celebraban. Destacamos los juegos pirotécnicos bien manejados y solo con luminosidad de Comfenalco Quindío en Soleden.

En el primer día de diciembre, ya la CRQ reportó 40 animales muertos, presuntamente por causa del uso de la pólvora detonante. A 15 días de diciembre la secretaría de Salud del Quindío reporta 10 personas lesionadas con pólvora, incluyendo dos menores de edad. Sin contar los problemas de carácter psiquiátrico que provoca en pacientes con estas patologías.

Prohibir para permitir, parece ser la consigna de los alcaldes y de la propia Policía. Casi todos los ciudadanos saben dónde venden la pólvora detonante, prohibida, tanto que van y la compran, menos los funcionarios de control de la Alcaldía ni la Policía. ¡Qué extraño!

Hemos visto aves en las calles, tiradas, muertas, después de una noche de ‘goce’ de pólvora de insensatos que parecen estar apoyados por los alcaldes y la Policía para hacer esta ‘fiesta’ de la muerte. Hemos visto perros y gatos atropellados por vehículos tras huir a las detonaciones. Hemos visto animales domésticos infartados, escondidos debajo de las camas, aterrorizados.

La pólvora se puede usar, sí, pero única y exclusivamente la luminosa, y única y exclusivamente para juegos pirotécnicos controlados, como se hace en las grandes capitales del mundo. Nadie, ningún ciudadano puede usarla por su cuenta, porque detonante o luminosa constituye un peligro en las manos de alguien que no sea experto.

Pero, en Armenia, y en casi todas las ciudades colombianas, siempre hay un decreto que Autoriza el uso de la pólvora luminosa y, de paso, prohíbe la detonante. Esta es una farsa que el gobierno central, a través del trámite de una ley, debe acabar. Tal cual como se acabaron las corridas de toros, sin incurrir en la falsedad en la que casi se cae de permitir las corridas sin matar el toro, pero maltratándolo.

Es hora de la protesta ciudadana. De retirarnos de los sitios donde estemos cuando usen pólvora detonante, como una protesta contra quienes lo hacen, incluso de la casa de los propios amigos y familiares. Como también es hora de exigirle al alcalde y a la Policía, el control real, verdadero, no la farsa de los expendios autorizados, ni la connivencia con los expendios prohibidos.

Protejamos a los animales. En Armenia no somos conscientes de que la ciudad está construida en un bosque, donde hay 52 relictos, 52 zonas boscosas, donde habitan miles de aves, zarigüeyas, perezosos, zorros perrunos, ardillas, guaguas, armadillos, guatines, serpientes, ranas, lagartijas y otros animales que sufren, se estresan y hasta se infartan cuando escuchan el estallido de la pólvora.

Ignoramos en Armenia que convivimos en el bosque con los animales, hemos crecido de espaldas a ese bosque que llamamos peyorativamente ‘cañada’, y por eso no somos capaces de comprender el sufrimiento de estos animales.

No más pólvora detonante, por favor, nos lo piden cada mañana, con sus cantos, sus graznidos, sus sonidos especiales, todos nuestros compañeros que habitan el bosque que está al lado de nuestras casas. No más farsa con prohibiciones que lo que hacen es autorizar la muerte y el sufrimiento de cientos de seres sintientes, compañeros del hombre en este paso efímero por la vida.

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