domingo 16 Ago 2026
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¿Hay que cambiar?

14 noviembre 2024 10:13 pm
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¿Tan difícil entender que la paz es más fácil, mas adecuado que mantener una confrontación constante? Colombia ha vivido en guerra desde la iniciación de su vida republicana; triste recordar las historias de los abuelos cuando en su relato no faltaba lo que llamaban “la época de la violencia”. Las historias de barbarie no son nuevas: asesinatos, masacres, crueldad, odio y atraso son elementos comunes en la bitácora de nuestra patria. Los intentos por pacificar a nuestro territorio nunca han sido exitosos porque siempre surge un nuevo motivo para alimentar la confrontación. Y aunque en las ciudades más pobladas y desarrolladas pareciera que hay otra realidad, en la que la mayoría de la criminalidad no esta muy asociada con la subversión y sus tentáculos, la verdad es otra muy distinta: la subversión con su filosofía de defensa del pueblo y un sentido soñado de justicia social y equilibrio son cuentos del pasado: eso ya no existe: nada ni nadie puede deshacer esta afirmación pues la experiencia, la vida y el tiempo lo han demostrado suficientemente. Ahora hay todo un entramado de organizaciones de criminales con intereses meramente económicos, totalmente apátridas que no cejan en su actividad destructiva y empobrecedora, los cuenticos de negociar la paz son solo intentos por salir avante burlando a la justicia. Contaminan ríos y quebradas, por buscar oro y otros recursos naturales; arrasan miles de hectáreas de bosques, páramos y acaban con la vida para ampliar sus cultivos ilícitos, para explotar la madera, para enriquecerse y en esa loca actividad criminal desplazan pueblos enteros pues arrinconan a los campesinos, los expropian, les reclutan a sus hijos, violan a las niñas y con su dinero maldito desde las mismas raíces, corrompen a las instituciones, permean a los poderes del Estado, aleccionan a los jóvenes, que apenas empiezan a vivir, llenándolos de desinformación y mentiras con el objetivo de envenenar sus corazones y así sembrar odio como energía dinamizadora que garantice una continuidad en el desastre. Siempre ha habido caos, pero nunca como ahora. El gobierno del cambio, lema muy taquillero, solo ha servido para desenmascarar aún mas la pobre conciencia social que existe en esta tierra bendita llamada Colombia. Los escándalos y la persecución a los buenos ciudadanos que se atreven a enfrentar la infamia; la desfachatez y el mal ejemplo desde la cabeza misma de quienes prometieron una patria mejor es motivo de desesperanza y pesimismo. La filosofía en la que muchos basaron su elección, convencidos de la posibilidad de una patria mejor, se ha esfumado y el pequeño porcentaje que aún aparece en encuestas apoyando esta equivocación solo se explica por intereses personales de unos y la ignorancia o la ingenuidad o quizás un fanatismo ideológico, de buena fe de otros. Pero la patria, como nunca, al garete. Entonces, ¿Hay que cambiar? ¿o así somos?  [email protected]

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