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HISTORIA, SOCIEDAD Y TERRITORIO

Por: Alpher Rojas Carvajal
27 octubre 2024 10:30 pm
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Algunos análisis *críticos* que. en diversas publicaciones se vienen difundiendo con sistemática asiduidad sobre la situación del país y el manejo estatal de su orientación, no parecen ser el fruto de un severo razonamiento científico ni el escrutinio histórico detallado y juicioso que sitúe e identifique con precisión a actores y características generadoras de las condiciones de atraso y violencia que desde hace varias décadas padece nuestra sociedad.

Es evidente: Las palabras no sustituyen la realidad, pero una vez que la realidad desaparece ellas le dan vida. Una versión más de “La ética de la banda de ladrones”. En tales circunstancias la verborragia o cierta calculada narrativa entra a sustituir los hechos, les dan razón de ser a un entramado difuso y profuso de vicisitudes cruzadas en desorden para generar confusión y terminar haciendo apología de lo perverso y negando las bondades de las políticas públicas progresistas.

A propósito de los juicios que algunos comentaristas vienen confeccionando en relación con el gobierno de izquierda de Gustavo Petro, es posible advertir un sesgo ideológico marcadamente sectario inducido por el uribismo y su clan derechista en todo el país. Los cuales, para encubrir las patrañas fascistas de su líder se han dedicado a desconocer la calidad progresista y las bondades de sus reformas sociales en los campos del equilibrio ambiental, la prioridad hidrológica, la reforma agraria, de la salud, el sistema laboral, pensional, educativo y de justicia.

Y mucho menos se atreven a indagar en el conjunto de circunstancias que esas reformas inspiran en los beneficiados, a quienes se les ha entregado o devuelto la tierra de la cual habían sido despojados.

Una mirada, así fuera sólo superficial a las cifras del DANE o a los presupuestos de las respectivas entidades, les podría no cambiar, sino por lo menos advertir que el gobierno de Gustavo Petro es un proceso de transformación de largo plazo que se propone apostarle al cambio del proceso social teniendo como bandera la expresión aplaudida internacionalmente, según la cual *Colombia es la potencia de la vida”.

Liderar un plan estratégico para conservar la Amazonía, la reducción de la deforestación y la lucha decidida por frenar la crisis climática, por ejemplo, son algunas de las apuestas de la ministra de Ambiente Susana Muhamad y del presidente Gustavo Petro que hoy tienen eco alrededor del mundo.

Según Greenpeace más del 77% de la población de Colombia vive en áreas metropolitanas y Bogotá alberga al 22% de los colombianos. El aumento de la población y que más personas se trasladen a las ciudades hace que los alcaldes y autoridades gubernamentales se encuentren con mayores desafíos ambientales.

De hecho, un informe de las Naciones Unidas, señala que la región Latinoamérica en general durante la próxima década será altamente vulnerable a los efectos del cambio climático. 

En cuanto a Colombia, la organización ambientalista alertó que ciudades costeras como por ejemplo Barranquilla, Santa Marta y San Andrés están en riesgo por fuertes huracanes, tormentas y temporales, así como las ciudades ubicadas en las montañas como la cordillera de los andes, estarán en riesgo por inundaciones y de deslizamiento, como es el caso de Bogotá y Medellín.

De allí que un análisis desprejuiciado. Despojado de todo sesgo sectario sea lo más constructivo en estos momentos, como lo advierte la comunidad internacional y lo exigen las colectividades, la sociedad entera y todo nuestro territorio. De forma que podamos entre todos transformar nuestro destino histórico.

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