jueves 11 Dic 2025
Pico y placa: 1 - 2

SIMEÓN BÁQUIRO

Por: Oscar Jiménez Leal
26 octubre 2024 11:05 pm
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Un día cualquiera de mediado de los años 50, nos reunimos en el patio del Colegio Robledo, por instrucción de sus directivos, todos los alumnos del plantel educativo; el objeto de la invitación era la de pedirnos que al otro día fuésemos vestidos con el uniforme – terno de paño negro, camisa blanca almidonada  y corbata del mismo color-, puesto que en la tarde llegaría a Calarcá en visita oficial el señor Presidente de la República, el Teniente General Gustavo Rojas Pinilla, razón por la cual nuestra asistencia al acto sería obligatoria y la inasistencia sería castigada conforme al reglamento, pese a que ello ocurriría por fuera del horario escolar; todo lo cual despertó natural indignación ya que nuestro padres y algunos dirigentes políticos empezaban a cuestionar la tarea del gobernante por haber restringido las libertades ciudadanas. Sin embargo hubimos de acudir, para evitar así las condignas sanciones.

A eso de las seis de la tarde hizo su entrada triunfal a la ciudad la caravana presidencial que fue recibida en el parque con un maravilloso espectáculo de pirotecnia y juegos artificiales. En el balcón del Club Unión, sito en la esquina noroccidental de la plaza hizo su aparición el Señor Presidente quien fue saludado con una salva de aplausos y vivas a su persona. Lo acompañaban en el improvisado atril varios intelectuales calarqueños y el Alcalde Municipal, don Alfonso Peña García. Después de los discursos laudatorios de rigor, habló el Alcalde Peña García para agradecer al Señor Presidente la visita a nuestra ciudad y expresar su inmensa gratitud por haber incluido en el Plan Nacional de Obras Públicas el proyecto de construcción del Túnel ferroviario de la Línea que uniría a Buenaventura con el centro del país.

Al terminar su discurso el Alcalde Peña García anunció, como homenaje al Excelentísimo Señor Presidente de loa República, la presentación dl niño calarqueño Simeón Báquiro, quien para deleite del ilustre visitante, cantará, como en efecto lo hizo, una de las canciones favoritas; que, además, de enardecer el sentimiento de la enorme audiencia, logró que el Teniente General y Jefe Supremo lo estrechara en sus brazos y lo alzara ante el público para contentamiento de todos.

Desde entonces, Simeón Báquiro quedó consagrado como artista para orgullo nuestro y de todos los colombianos que oyeron la transmisión, como todas las de la presidencia, por la Radio Nacional de Colombia.

Por eso hoy agradezco a los antiguos profesores robledistas  su militancia rojas pinillistas que los llevó a obligarnos a presenciar, sin saberlo, el nacimiento de un gran artista objeto del merecido homenaje que le ofrece nuestra sociedad.

Bogotá 26 de octubre de 202

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