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¿CUÁL POPULISMO?

Por: Guillermo Salazar Jiménez
26 octubre 2024 11:00 pm
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Deshonestos utilizan la palabra populista para descalificar expresiones y opacar acciones gubernamentales, sin validar su significado, menos su uso. La expresión antigua de populismo viene de la palabra latina “populus”, dijo Rusbel Caminante, que significa “el pueblo”. Desde entonces ha evolucionado y, sin definición precisa aún hoy, se entiende como determinado estilo de hacer política. Juanita, le comentó Rusbel, tal indefinición la usan políticos y medios para oponerse a las reformas sociales con el argumento inocuo de llamarlas impopulares y tacharlas de populistas.

Rusbel, el término populismo se incorporó al vocabulario político para, entre otras cosas, desacreditar al adversario, comentó Juanita Lectora, se acusa al gobierno de agresivo, liderazgo equivocado, de prometer y no cumplir. Recordé a la escritora española Irene Vallejo, agregó Juanita, quien escribió que, en Roma, con “el populus”, se pretendió aprobar varias reformas a través del poder otorgado a las “asambleas y magistraturas de la plebe”, como reparto justo de las tierras, alivio de deudas y mejores condiciones de vida para los pobres.

Es verdad Juanita, la situación en Colombia resulta similar, comentó Rusbel Caminante, los populistas opositores al cambio también se manifiestan radicales nacionalistas y xenófobos; fomentan el miedo y la inseguridad con acusaciones falaces y cargadas de odio contra los demás, particularmente contras los pobres y discriminados. Rusbel, adicionó Juanita, por ello los asuntos del país lo simplifican a su ideología egoísta y manipuladora. Niegan la pluralidad de ideas, tergiversan los ideales y objetivos contrarios a sus intereses insaciables.

Es claro Rusbel, manifestó Juanita Lectora, desde aquellos tiempos de la Roma imperial, los violentos opositores al cambio fueron los “optimates”, según Irene Vallejo, “el grupo más conservador de la aristocracia, que quería mantener a la plebe como simple espectadora de la política”. Cierto, Juanita, respondió Rusbel, en lugar de descalificar ideas populares y reformas democráticas, deberían permitirles a los colombianos comprender por qué se toman ciertas decisiones y cómo actúa el gobierno para enfrentar la desigualdad y la corrupción. Rusbel, es innegable que defienden intereses contrarios, por ello, para mantener privilegios juegan con las emociones y no con la razón de los ciudadanos; otros escritores y políticos afirman que tal retórica es un peligro real para la democracia.

Cierto Juanita, tergiversan el término populismo para utilizarlo a favor de sus intereses particulares, le confesó Rusbel, no solo lo usan para enmascararlos, sino para exaltar antivalores sociales excluyentes como el irrespeto, la intolerancia y la violencia. Juanita, considero que prima este lenguaje por encima del respeto a las ideas ajenas, a tolerar las reformas a favor de los pobres y a la paz contra la guerra.

Rusbel, le declaró Juanita, creo importante resaltar que aquellos oportunistas tergiversan el término populismo para integrar un Estado corrupto y patrocinador de la explotación y la desigualdad con una sociedad inculta y violenta. Imposibilitan el debate público entre opiniones diversas; profundizan la lógica del amigo-enemigo para denigrar del disenso. Rusbel, concluyó Juanita, lo escribió Irene Vallejo, “los métodos demagógicos, y no las ideas, provocan la impopularidad del populismo”.

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