Por: Nathalia Baena Giraldo*
Caminar hacia una agricultura sostenible y una soberanía alimentaria sí es posible. Es por eso que en la Uniquindío se construyó un sistema de cultivo hidropónico como parte de las acciones para mitigar el cambio climático. Cualquier persona en su casa, apartamento, empresa o negocio puede construir este método que permite, en poco espacio y con poca agua, tener una gran huerta.
En julio de 2024 los uniquindianos Pablo, Duber y Gerardo se reunieron en el invernadero con la idea de construir un sistema hidropónico para la Universidad del Quindío. Luego de varios días de investigación, palabreo, ensayo y error, datos y curiosidades, los tres investigadores unieron sus conocimientos y lograron obtener, por medio de este método sostenible de producción vegetal, plantas de tomate, lechuga, fresa, ajo y ají.
Pablo Cifuentes Acero es estudiante de la maestría en Procesos Agroindustriales, Duber Leonel Burbano Botina es estudiante de doble titulación en tecnología en Instrumentación Electrónica e Ingeniería Electrónica y Gerardo Ramos Valdés es agrónomo y funcionario de la Oficina de asuntos administrativos y adquisiciones, además integra el Grupo de Investigación de Ciencias Agropecuarias (GICAP) de nuestra alma mater.
Ramos Valdés mencionó que el invernadero de la Universidad del Quindío, al estar consolidado para la producción de especies forestales, “siempre tiene abiertas las puertas para la curiosidad y la mejora de los procesos. Con los chicos pudimos darle vida a este sistema y hoy ya podemos decir que tenemos la primera unidad experimental de producción hidropónica en la Universidad del Quindío”.
Hidroponía: cultivar sin suelo
La palabra hidroponía viene del griego hydro (agua) y ponos (labor de trabajo): trabajo en agua. Diferentes estudios coinciden en que la hidroponía se ha desarrollado desde fechas cercanas al año 1600, y que el crecimiento de las plantas sin suelo es conocido desde la antigua babilonia, en los famosos jardines colgantes los cuales se alimentaban del agua que corría por medio de canales. Asimismo, hace más de 1000 años ya se practicaba la hidroponía en China, India y Egipto (orillas del rio Nilo), misma que se realizaba mediante esquemas rústicos.
La hidroponía es, entonces, un sistema de cultivo que permite que las plantas crezcan gracias a una solución de agua con nutrientes, es decir, no necesitan de la tierra. Asimismo, el agua utilizada puede ser recuperada y reciclada, lo que es completamente amigable con el medio ambiente y los nutrientes pueden obtenerse de diversas procedencias, sin la necesidad de utilizar fertilizantes nocivos.
“Toda técnica de producción agrícola debe cumplir con ciertos parámetros como el pH, la conductividad eléctrica, la oxigenación, la temperatura del agua y el ambiente. No es difícil cumplir con ellos mientras exista disposición de productos y disciplina. Cualquier persona puede tener este sistema en el patio de su casa, en el balcón, en la terraza, en el jardín de la finca, y eso es lo maravilloso del asunto”, explicó Ramos Valdés.
Un sistema de cultivo sostenible
Esta técnica, en la que las plantas pueden realizar todo su ciclo vegetativo y desarrollo fisiológico en el agua, tiene ventajas enormes para el medio ambiente. Una de ellas es que el uso de agua es muy poco y cíclico.
Burbano Botina contó que el sistema se compone de una red de circulación de agua en espejo o laminar pequeña, es decir que por los tubos no pasa mucha agua, sino una cantidad pequeña. “El corazón del sistema es la bomba de agua, que es la encargada de subir el agua hasta la parte más alta y empezar a descolgarla, para luego llegar al tanque donde está la reserva de agua en donde se inicia de nuevo el ciclo”.
El consumo eléctrico es muy bajo, se podría decir que es como tener un bombillo tipo led, comentó Burbano Botina. Además, en este espacio que es menos de 2 metros cuadrados, se tienen 70 plantas. Si se tuviera un cultivo tradicional, en ese mismo espacio de tierra cabrían alrededor de 10 plantas. Por eso es tan efectivo este método: se multiplica y se puede escalar según se requiera.
Otra de las ventajas de este sistema, además del ahorro potencial de agua, es que se tiene el control de los parámetros para su producción. Cifuentes Acero explicó que “en este sistema se emplearon 100 litros de agua para 70 plantas; en un cultivo tradicional, por ejemplo, desde su siembra hasta su cosecha cada planta requiere aproximadamente 15 litros de agua. Esos 100 litros que usamos, en el momento en que cosechemos estas plantas, se reutilizarán para la siguiente producción vegetal”.
Pasar de la palabra a la acción
Duber está realizando su tesis de grado sobre un sistema de riego automatizado que controla el ambiente local; Pablo, por su parte, está trabajando en su tesis de maestría sobre un sistema de riego en un invernadero y Gerardo, que es el encargado del invernadero de la Universidad del Quindío, fue quien tuvo la idea en un principio de crear el sistema. Una idea, tres mentes y las ganas intactas de unir fuerzas para materializarla.
A principios de julio solo había una idea en el aire. Hoy, luego de casi 4 meses, hay 70 plántulas en un espacio de menos de 2 metros cuadrados. “Como todo proyecto, hemos tenido dificultades, ensayos, errores y aciertos, pero sobre todo hemos aprendido en este camino y seguimos con las ganas de mejorar los procesos y llevar el sistema a colegios, instituciones y hogares”, comentó Cifuentes Acero.
Un mes duró la fase de construcción de la estructura y, paralelo a ello, sembraron las plántulas en tierra. Luego estandarizaron los parámetros, proceso que les llevó un mes y medio. Al tener listo el sistema, trasladaron las plántulas al sistema hidropónico. “El objetivo nuestro es llegar al punto de no tener que tocar la tierra para obtener la producción vegetal, y eso es posible a través de la técnica de la espuma fenólica que ya estamos implementando”, señaló Ramos Valdés.
Con este sistema, el conocimiento de los investigadores y las diferentes acciones que se realizan desde el Sistema de Gestión Ambiental de la Uniquindío, nuestra alma mater camina hacia un campus sostenible en el que la conciencia y la importancia por el medio ambiente sea un asunto de todas y todos.
*Periodista Medios Institucionales.