viernes 16 Ene 2026
Pico y placa: 3 - 4

La autoridad ambiental indígena, una no tan nueva noción

24 octubre 2024 10:20 pm
Compartir:

Nicolás Restrepo Jaramillo

Ahora que se alborotó el avispero por la promulgación el 15 de octubre de este año del decreto 1275, el cual establece que las autoridades indígenas en el país van a tener atribuciones de autoridad ambiental en sus territorios, bien vale llamar la atención sobre la falta de memoria de muchos, en especial medios de comunicación pero no en menor medida políticos y demás “fuerzas vivas” del país, que en muchos casos proclaman en tono orgulloso el carácter pluriétnico y multicultural de nuestra nación, sin profundizar mucho en todo lo que conlleva esta noción, no solo en términos simbólicos sino en el ejercicio propio de la ciudadanía y el gobierno territorial.

El tema es que el desconocimiento y la sorpresa que muestran, así como ese peculiar gusto por “poner el grito en el cielo”, solo demuestra lo poco que en Derecho Constitucional se profundiza cuando de pueblos indígenas se trata y de lo desinformados que muchos están en temas nucleares de nuestra concepción como nación desde hace 33 años, cuando se proclamó la Carta Magna que ahora nos rige.

En aquel momento, uno de los pasos si se quiere más revolucionarios que se dieron fue el reconocimiento de los pueblos indígenas como actores políticos de importancia en el concierto nacional, así como la garantía para estos de una serie de derechos de los que anteriormente no gozaban, entre los que destacan una progresiva búsqueda de autonomía territorial y de gobierno, sin que esto implicara en ningún momento un desconocimiento de la unidad nacional. En otras palabras, esto que ahora escandaliza lleva promulgado 33 años ya, porque desde aquellos años la idea de las Entidades Territoriales Indígenas y las atribuciones que estas tendrían en términos de gobierno se consagraron en la constitución, así fueran letra muerta por varias décadas.  

Vemos ahora a muchos voceros de Corporaciones Autónomas Regionales, esas grandes estructuras que en su naturaleza fueron creadas para fungir como autoridades ambientales a nivel regional pero que rápidamente derivaron en la mayoría de los casos en inmensos nidos de burocracia para pago de favores políticos a lo largo y ancho del país, escandalizados al enterarse que muchas de las funciones que consideraban de su exclusividad van a pasar a ser parte de la jurisdicción de las autoridades indígenas. Más allá de que son más que válidas y nunca menores las preocupaciones sobre la gestión técnica y administrativa que puedan tener las autoridades indígenas en temas tan importantes como el gobierno ambiental, así como del temor por los posibles malos manejos de los recursos públicos por parte de estas (con toda la autoridad moral que las actuales instituciones del Estado tienen para señalar a otros de malos manejos del recurso), fueron 33 años los que desde el lado de la institucionalidad se tuvieron para ir adelantando un proceso de trabajo conjunto, de ir preparándose para cuando llegara este momento, pero nada se hizo, tal vez porque las preocupaciones burocráticas y las repartijas de puestos en estos espacios no daban tiempo para proyectarse estos escenarios futuros.  

La puerta que se está abriendo, tanto reconociendo ya legalmente la autonomía y derecho al gobierno propio que de facto ya tenían los pueblos indígenas del país, como también poniéndole a la nación un reto inédito al obligarla a entenderse, ahora si, como pluriétnica y multicultural en el ejercicio del gobierno del territorio, va a llevar a muchos más escenarios de este tipo, como por ejemplo cuando empiecen a entrar en funcionamiento las 19 Entidades Territoriales Indígenas que en los departamentos de la amazonía ya se han conformado y reconocido por el Ministerio del Interior, temas que cuando salgan a la gran prensa seguramente traerán muchos más gritos de sorpresa y desagrado, todo por no haber sabido leer y escuchar durante las últimas 3 décadas que el ordenamiento de este país había cambiado en su orden constitucional.  

El reto que sigue es grande, y es el momento para que el país entero conozca su propia constitución y decida si definitivamente la va a abrazar, si ese proyecto de país diverso que en ese momento se consagró si lo representa, o si por el contrario va a irse por el camino que ya algunos actores están tomando de negarse a estas nociones e insistir con ese modelo centralista y vertical de toda la vida que, al parecer, consideran muchos que ha funcionado muy bien.

Te puede interesar

Lo más leído

El Quindiano le recomienda