sábado 6 Dic 2025
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LA GUACA/ El desplante en el Te Déum de Montenegro I

21 octubre 2024 10:10 pm
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El Te Déum de los 134 años de fundación de Montenegro, realizado el sábado 19 de octubre en la parroquia San José de esta localidad, estuvo pasado por la ya ‘tradicional’ rencilla del gobernador Juan Miguel Galvis Bedoya con algunos alcaldes del departamento. Primero, el acto empezó con media hora de retraso porque el gobernador Galvis llegó tarde. Segundo, el gobernador Galvis fue informado de su derecho a hablar en la efeméride, después de terminada la ceremonia religiosa, y antes de las palabras del alcalde Gustavo Pava Busch. Pues el gobernador exigió hablar de último, después del alcalde. En medio de la celebración eucarística, los miembros del protocolo se movían, hablaban, secreteaban y consultaba por WhatsApp con el alcalde Pava, hasta que, momentos antes de iniciarse la parte civil de la celebración, se tomó la decisión: si el gobernador se niega a hablar de primero, pues entonces que no hable. Y, así se hizo: fue excluido del protocolo de personas que iban a dirigir la palabra. Y, entonces, en esta ceremonia, solo habló el alcalde y le pidió al Gobernador comprometerse más con las obras urgentes que necesita su municipio.

El desplante en el Te Déum de Montenegro II

Cuando terminó la ceremonia al interior del templo, todavía quedaba una parte de lo previsto en esta celebración oficial y protocolaria: la ofrenda floral a la estatua del Libertador Simón Bolívar. Y con la corona de flores, Gobernador y Alcalde caminaron por la plaza, juntitos, como hermanos, pero con la adustez del inconformismo mutuo. Puesta la ofrenda e interpretados los himnos y las paradas marciales, los dos ‘hermanitos’ del gobierno municipal y departamental, se ‘desparcharon’, cada uno por su lado, con su séquito, y empezó, en esa plaza, el chismorreo de lado y lado. Los amigos del Gobernador, incluyendo algunos colegas periodistas, marcaron el hecho en redes sociales como un desplante del alcalde con el Gobernador, pues la versión de Galvis fue que no lo dejaron hablar, que le coartaron su libertad de expresión en este acto, y le endilgó la culpa al alcalde Pava Busch. En la otra esquina de este ring político, el alcalde explicó a sus amigos que al Gobernador se le cedió la palabra para que pronunciara su discurso como primer oferente, pero se negó a hacerlo y exigió que le permitieran hablar, pero de último. Y, por supuesto, dijo el alcalde, no era razonable porque el que debe cerrar la ceremonia, hablar de último, es el dueño del acto, el anfitrión, que en este caso ‘soy yo, el alcalde’, según lo dijo. EL QUINDIANO vio los borradores de protocolo y, efectivamente, allí estaba: “Palabras del Gobernador Juan Miguel Galvis”, primero, y luego: “Palabras del Alcalde Gustavo Pava”.

El desplante en el Te Déum de Montenegro III

La pregunta que nos hicimos en el parque Bolívar de Montenegro fue: ¿Quién hizo el desplante a quién? (Decimos que nos hicimos en el parque porque este ‘chisme’ no nos lo contaron, sino que lo vivimos en el mismo escenario de los hechos). Los amigos del Gobernador piensan que fue un desplante del alcalde al Gobernador, así lo manifestaron en el atrio de la iglesia. En verdad, si el Gobernador tuvo la oportunidad de hablar y solo por vanidad o prepotencia o prevención política por la disputa conocida por todos con el alcalde, exigió hacerlo de último, lo que creemos es que el desplante fue del señor Galvis, no con el alcalde, sino con la comunidad de Montenegro. Es lógico, como sucedió en el Te Déum de los 135 años de Armenia, que primero debe hablar el Gobernador y, de último, el dueño de casa, el alcalde. Las peleas entre los políticos no pueden afectar, pero lo afectan, al pueblo. Y, aquí, finalmente, el único damnificado es Montenegro, como ya se vio con las declaraciones del secretario de Planeación del departamento Luis Alberto Rincón, diciendo que la promesa de la pavimentación de la vía en la vereda Baraya no se hace hasta tanto el alcalde no presente, otra vez, los estudios y diseños de la obra. Pobrecita la gente, a quien el Gobernador le promete, pero condicionado a las pataletas políticas.

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