Álvaro Ayala Tamayo
Desde hoy queremos disparar las alertas para que el sistema electoral de EEUU demuestre su desarrollo y transparencia. Cuidado con la venezolanización de su equivalente a registraduría. Esperamos que pocas horas después de cerradas las urnas no estén abiertas las dudas. Contar votos a la madrugada genera sospechas y la nación más poderosa del mundo no puede botar su legitimidad.
De la imparcialidad de los escrutinios depende la tranquilidad política futura. Todo está en riesgo, hasta la guerra. La gente se ha vuelto muy sensible porque tiene derecho a desconfiar. Muchos políticos han vivido del engaño. Siembra dudas y cosecharás disturbios. Al primero a derrotar es al tramposo. EEUU no puede depender el 6 de noviembre del conteo pendiente de una mesa de una localidad en Alaska, dizque porque se fue la luz, etc., etc. Sin mañas y sin vicios. Actas a tiempo, resultados aceptados. ¡Ya veremos! Si la historia reciente es una guía, esa posibilidad puede llegar a la escena.
Llegaron las votaciones para elegir presidente en EEUU, este 5 de noviembre y nadie es capaz de apostar por su candidata (o) favorito. Reñidas y cabeza a cabeza.
No todos los afros son demócratas, no todos los rubios son republicanos y no todos los latinos votarán por la misma o el mismo. Allá es derecha o izquierda. Entre políticos y pueblo no hay moderación. Religión, fútbol y política son una bomba atómica rodando sin frenos.
No sabemos quién es mejor entre la actual vicepresidenta Kamala y el expresidente Trump. Otra cosa es tener su corazoncito. Todos lo tenemos. Desconfíe de quién le responda: no sé. El voto es secreto, pero pegarse al ganador no. Allá también hay contratistas que al otro día dicen: ganamos.
Tenemos la percepción que para romper el empate está el voto latino, que como nunca, le ha puesto picante a la campaña en los dos partidos. Se han hecho valer y sentir obligando a que los poderosos los escuchen. También reconocemos que somos más bullosos. Eso está muy bien porque a asuntos tan serios vale mezclarles relajantes musculares. De todas maneras, con cualquier ganador aumentarán los impuestos. Allá también existe la Dian. No hay voto gratis.
Es tan valioso el voto latino que el tieso Trump, ha intentado moverse al son del reguetón. Ese señor que siempre aparece con vestido azul, camisa blanca y corbata roja reconoce y admite que su nación ya no es tan rubia. En el fondo acepta que las mujeres y hombres que llegaron legalmente o por el hueco pueden darle los votos que le faltan.
Igual sucede con la señora Kamala, los votos demócratas los tiene a su favor. Los latinos por contar. Voto limpio, por favor señores.