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¿DÍA DE LA RAZA?

16 octubre 2024 10:20 pm
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Aldemar Giraldo Hoyos

El pasado 12 de octubre deambulaba por las calles de Buenaventura y me confundía entre las basuras y el desorden; una vez bajó la marea, quedaron al descubierto todos los desechos posibles: plásticos, botellas, residuos alimenticios, pedazos de madera, papeles, cartones y segmentos de redes de pesca; para amenizar esta contaminación, varios equipos de sonido dejaban escuchar, al unísono, y a todo volumen, ritmos salseros y afrocubanos. A un lado del muelle, una morocha mayor, eviscera pescado con un machete mohoso y lo vende a los transeúntes; al finalizar, todos los desperdicios van al pantanero que desnudó la bajamar, ocasionada por la fuerza de atracción gravitatoria que ejercen la luna y el sol sobre nuestro planeta.

Caí en la cuenta de que el calendario señalaba esta fecha como “Día de la Raza”, día en que se conmemora la llegada a América del navegante Cristóbal Colón en 1492; todo esto, gracias a la iniciativa del exministro español Faustino Rodríguez-San Pedro; afortunadamente, desde fines del siglo XX han surgido movimientos que critican esta festividadpor considerar que se conmemora el sometimiento y eliminación de los pueblos indígenas y sus culturas; en pocas palabras “poco feliz y algo impropia” la denominación Día de la Raza.

Todavía en el Distrito Especial, Industrial, Portuario, Biodiverso y Ecoturístico de Colombia, me preguntaba:¿los negros que habitan el principal puerto marítimo de Colombia, uno de los diez puertos más importantes de Hispanoamérica, son o pertenecen a una raza? ¿tenían alguna razón para alegrarse o enorgullecerse el pasado sábado, 12 de octubre? La respuesta no es fácil; es necesario recurrir a algunas fuentes; muchos autores desmontan cualquier pretensión legitimadora del concepto de raza aplicado a la especie humana y lo presentan como un término caduco desechado por el saber científico actual.

Para Esther Rebato, Doctora en Ciencias Biológicas y Especialista en Antropología, presidenta de la Sociedad Española de Antropología Física y desde fechas recientes, también presidenta de la EuropeanAnthropological Association: “El término “raza” comenzó a usarse en el siglo XVI y tuvo su auge en el siglo XIX, como categoría taxonómica equivalente a subespecie. En la actualidad no tiene validez taxonómica y solo se aplica a los animales domésticos. Todos los humanos compartimos el mismo código genético y las variaciones queobservamos no son debidas a genes distintos, sino a variantes de los genes que se reparten con distintas frecuencias en las poblaciones. Un ejemplo: el sistemasanguíneo ABO se debe a un gen cuyas variantes (A, B y O) se distribuen con distintas frecuencias en todo el mundo. En el caso de una transfusión, la sangre de un pigmeo podría salvarle la vida a un sueco, mientras la de su vecino podría ser fatal si no se corresponde con el mismo tipo sanguíneo”.

En resumidas cuentas, todos los humanos pertenecemos a una misma raza y las variaciones que observamos corresponden a variantes que se presentan en distintas poblaciones; no sé a qué raza se refieren la mayoría de los países hispanoamericanos y los Estados Unidos al celebrar esta festividad el 12 de octubre; tampoco veo razón para que se hayan alegrado los negros de Buenaventura, ese día; a propósito, tomemos un rasgo más “visible”, el color de la piel, que es uno de los caracteres más usados para definir las supuestas “razas” humanas (blanca, negra, amarilla, etc.). Este rasgo se debe a la expresión de unos pocos genes; se trata de una forma de protección ante la radiación solar que hizo que a lo largo de la evolución humana se fijaran algunas variantes genéticas que hacen que se sintetice más o menos “melanina” (el pigmento que da color a la piel), en función de la latitud geográfica: más cantidad de melanina en los grupos próximos al Ecuador y menos en las poblaciones más alejadas del mismo (como en el Norte de Europa), pero este rasgo, en sí mismo, no constituye ninguna agrupación con sentido biológico, es decir, estas personas no forman una “raza”, porque estaríamos agrupando a personas con orígenes muy diversos, lo que sería arbitrario. 

“Según los viejos sabios de la región colombiana del Chocó, Adán y Eva eran negros, negros eran sus hijos, Caín y Abel. Cuando Caín mató a su hermano de un garrotazo, tronaron las iras de Dios. Ante las furias del Señor, el asesino palideció de culpa y miedo y tanto palideció que blanco quedó hasta el fin de sus días. Los blancos somos, todos, hijos de Caín”: (Galeano, Eduardo. Patas arriba. La escuela del mundo al revés. TM. Editores:1998).

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