Ernesto Amézquita Camacho
Si bien dicen que el presente siglo es el periodo de la dignidad y del ser humano, denominado como un desafío del desarrollo sostenible o de la agenda 20-30 de la ONU, otra es la realidad que impone la sociedad de consumo actual. El concepto de esclavitud afecta, sobre todo, la libertad y la autonomía del ser, conllevando a la explotación y opresión.
¿Cómo podríamos llamar entonces al actual estado de cosas? Observemos que, desde que un niño nace en Colombia, ya viene con un saldo en rojo, resultado de una deuda externa heredada de los malos gobiernos y del agiotista sistema financiero internacional. Hasta junio de 2024, la deuda externa llegó a 196,370 millones de dólares, que representan el 48.5% del PIB del país. Si lo dividimos entre los 51 millones de habitantes, cada persona debería pagar cerca de 20.000.000 de pesos per cápita. Además, el régimen de impuestos tributarios, que está tan de moda, incluye cuentas por malos servicios públicos, altos montos e intereses de tarjetas de crédito y débito, el 4×1000, deudas con las tesorerías municipales, la inflación, devaluación, impuestos vehiculares, SOAT, fotomultas, revisiones técnicas, y el aumento de precios en la canasta familiar. Estas cargas igual que la corrupción imperante, afectan a todos los niveles poblacionales, pero castigan especialmente a las clases medias y bajas.
Los financistas se han convertido en los NUEVOS CHEPITOS que acosan y extorsionan al pobre contribuyente mañana, tarde y noche, quién es el que realmente aporta al Estado, puesto que no hay dineros públicos u oficiales, sino de los constituyentes primarios. Así, entenderemos que la gravedad de la situación genera causas de suicidios, la delicada crisis de salud mental y la fuga de cerebros, son sistémicas, pero difíciles de resolver con las actuales estructuras que lanzan a la población más frágil a las manos de los gota a gota y de una muerte segura. Sin embargo, son problemas complejos, pero no imposibles de resolver.
Para no hablar por ahora de la inteligencia artificial y la generación HUMANOIDE; En tales condiciones es imposible la vida y la convivencia en cualquier sociedad. Esta situación es causa de inseguridad ciudadana,desurgimiento de grupos armados, políticos y comunes y la inminente llegada de una “GUERRA TOTAL”
Así las cosas, quien tiene la palabra es el ciudadano común pues el acrecentamiento de esta moderna esclavitud nos estállevando a que las actuales y futuras generaciones tengamos que llorar como apátridas cobardes lo que como colombianos y colombianas demócratas, trabajadores, valientes, luchadores por la libertad y la paz fuimos incapaces de prevenir y transformar.