¿cómo compaginar la idea de la muerte con este incontenible afán de vida? Luis Cernuda.
La muerte, sea real o figurada en su aparición tiene como atributo acercarnos a la vida. Ante ella. Nos preguntamos cómo hemos vivido y, sobre todo, cómo hemos amado.
La muerte real, la inevitable, es muy difícil de afrontar, entre otras cosas por la falta de educación emocional, que más que escasa es inexistente. Poca o ninguna información recibimos de como enfrentar el desapego que significa no volver a ver a nuestros seres queridos. El concepto de transformación que conlleva la muerte es desconocido para casi todos nosotros. Si lo supiéramos, la muerte sería, para nosotros, una evolución de la vida en la que el cuerpo desaparece y con él, la desaparición del dolor y el deseo, dos de las grandes causas de sufrimiento.
De nuevo en lo terrenal, la muerte figurada, la encontramos con frecuencia en, por ejemplo, cuando un equipo debe superar una ronda clasificatoria, la que se conoce popularmente como “muerte súbita” cuyo nombre real es: eliminación directa, que mejor debería llamarse clasificación directa. Mejor en positivo.
En estos escenarios es donde últimamente aparecen con mayor frecuencia los Coaches Deportivos o Coaches de Equipos, con el propósito de orientar sobre cómo abordar estas situaciones en las que la pérdida significa la muerte en un torneo o en una clasificación.
De las diferentes maneras de afrontarlos, la que más entusiasmo me produce es la de la transformación mediante el des-aprendizaje. Es decir, debemos convertirnos en otros. Otros, que no éramos antes. Es prácticamente imposible conseguir logros nuevos siendo los mismos de antes, es necesario dejar de ser nosotros mismos para conseguir nuevos objetivos, con lo que éramos ya no será suficiente.
Como lo dijo Einstein, «Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener resultados diferentes. Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo». Para conseguirlo, más que aprender nuevos hábitos hay que desaprenderlos, dejarlos de hacer.