Juanita, la mayoría de congresistas se oponen al Acuerdo de Paz porque no reconocen las causas de las violencias padecidas en años de guerra y otros defienden intereses particulares. Rusbel Caminante continuó, se apoyan en componendas partidistas y medios entregados a potentados para criticar los alcances propuestos en el Proyecto de Ley de Jurisdicción Agraria, para regular su estructura y funcionamiento a través de seis títulos y 80 artículos. Cierto Rusbel, comentó Juanita Lectora, lo importante de este proyecto radica en que hace parte de las reformas impulsadas por el gobierno para enfrentar directamente las causas de nuestras violencias y vislumbrar la paz.
Rusbel, creo que el despojo de las tierras y su concentración en pocas manos, además de la falta de una reforma agraria efectiva, comentó Juanita Lectora, fueron causas básicas de la violencia partidista que en los últimos 50 años indujo otras violencias y que no permiten avanzar hacia la paz. Son varias las causas, le expresó Rusbel, pero la tierra es el eje central donde confluyeron intereses irreconciliables, hasta ahora, por tal razón el actual gobierno impulsa la ejecución del Acuerdo firmado con las FARC-EP, donde la transformación del campo es asunto definitivo. Además, instituyó los mecanismos eficaces para resolver los conflictos que impiden el acceso a la tierra.
Sí, Juanita, porque si la expropiación ilegal de la tierra fue causa central del origen de las violencias, la tierra debe ser el eje central para recuperar la paz vilipendiada. Claro, Rusbel, la regularización de la propiedad de la tierra y proteger los derechos de tenencia de las propiedades y su uso, son aspectos importantes. Además, Rusbel, este Acuerdo examina la participación de la justicia para garantizar tanto el acceso a la tierra como las relaciones de producción agrarias.
“La tierra no nos pertenece; nosotros pertenecemos a la tierra”, le recordó Juanita Lectora como justo eslogan de los campesinos comprometidos con lo que representa la tierra en sus vidas. Cierto, adicionó Rusbel Caminante, la tierra no es algo aparte, es su vida misma; por tal razón muchos la defendieron y, aún hoy, la defienden con sus vidas. Así es, nuestros campesinos aman la tierra y sin ellos la tierra perece, expuso Juanita, apoyan dicho Acuerdo a costa de la férrea oposición de los grandes terratenientes y sus representantes en el Congreso.
Rusbel, con la ejecución del Acuerdo mencionado, añadió Juanita, se espera la presencia estatal efectiva para garantizar a los campesinos su permanencia en los campos. Además, será importante la seguridad comunitaria, fortalecida con la calidad de los servicios de educación, salud y culturales. Rusbel, creo que la violencia cultural es menos obvia pero muy destructiva para el tejido social; los políticos mediocres y medios entregados al capital crean miedo y desconfianza, cuando no hostilidad hacia las reformas. Camino equivocado que parece enderezarse con el proyecto de Jurisdicción Agraria, dentro del llamado Acuerdo de Paz, le recordó Rusbel a Juanita lo escrito en una pared de un pueblo colombiano, “La Tierra nos habla, pero debemos aprender a escucharla.”