En Medellín, las Cajas de Compensación Familiar de Colombia discuten sobre los futuros posibles del país. Y lo hacen en el Congreso Nacional de Asocajas, que celebra los 70 años de la creación de estas instituciones de subsidio familiar
La presidenta de Asocajas Adriana Guillén hizo un recuento de la historia de las Cajas de Compensación y dijo que representan la solidaridad, la fraternidad y la compensación social del país
“Las Cajas se cimentaron sobre el valor de la fraternidad y surgieron en la Francia del siglo XIX, cuando los industriales Emile Romanet de Grenoble y León Harmel dieron origen a los primeros fondos destinados a apoyar el sostenimiento de las familias de sus trabajadores dando contorno y sustrato a las “asignaciones familiares”, explicó la señora Guillén.
Las cajas son solidaridad
Sostuvo la presidenta de Asocajas: “La solidaridad, decía Durkheim – francés de esa época-, no es simple “simpatía”, depende del desarrollo moral de las personas. En una sociedad con un sistema en que sus integrantes tienen roles diferentes el ideal es comprender sus interdependencias con una vocación integradora que genere cohesión. La solidaridad es lo opuesto a la fragmentación, ayuda a concentrar la energía colectiva. La solidaridad nos aleja del odio. La solidaridad es la versión laica de la fraternidad republicana y está llamada a contribuir decisivamente a la reconstrucción del orden social. Es el concepto en que se funda el estado social contemporáneo.
El rito da brillo a aquello que es valioso y, nuestra historia nos compromete a exaltar la “Familia”, semilla de nuestra tarea. Familias numerosas llenas de hijos, hermanos, abuelos, tíos y primos como las de antes. Pero también las familias de ahora, policromáticas, tejidas por el parentesco y también por el afecto, dinámicas y desestructuradas, porque la familia es la primera instancia de nuestro camino de humanización y socialización. Es en la intimidad de la familia donde se definen nuestros primeros rasgos, asumimos responsabilidades según nuestros roles dentro de ella, comprendemos la existencia de jerarquías que se asocian a derechos y deberes. La familia es el territorio en el cual aprendemos a ser solidarios, generosos, amorosos. En familia aprendemos a expresarnos, exigir, protestar, reconocer nuestra valía y usar adecuadamente la libertad”
Compromiso con la familia
“Así que el compromiso de este Sistema frente a las familias de nuestros trabajadores no es poco, debemos concurrir en la provisión de condiciones de bienestar para que esos hogares prodiguen seguridad y posibilidades de crecimiento a todos sus integrantes. Una buena familia forma buenos ciudadanos y los buenos ciudadanos aseguran una buena sociedad.
Evocar el origen, nos llena de esperanza; nos conecta con nuestro propósito; nos otorga sentido de pertenencia. Este Sistema ha trascendido en el tiempo no solo porque ha construido un relato sólido desde sus cimientos, sino aún más importante, por el peso de los hechos que demuestran los beneficios que se han trasladado a millones de colombianos a partir de un modelo de dirección en el cual tienen asiento y responsabilidad trabajadores y empresarios. Un modelo querido, paradigmático, que ha sido aliado de todos los gobiernos, especialmente en los momentos de mayor dificultad para el país, concurriendo no solo con recursos sino con capacidad y experiencia probada, sin importar la bandera que enarbolen, porque nuestro objetivo es un mejor país y en ese propósito la bandera ha sido una sola: Colombia.
Las organizaciones se confunden con sus inquilinos y, las Cajas, estas corporaciones que hoy exaltamos, solo pueden ser sostenidas con los corazones y las mentes de las personas que las habitan: ustedes.
Todas y todos ustedes son responsables de esta heredad que nació en Antioquia y, que hoy se extiende a lo largo y ancho de todos los territorios del país. Una heredad que se ha convertido en bisagra de desarrollo en cada departamento de Colombia. Ustedes, personas sencillas, técnicas, pulcras, optimistas son los llamados a sostener ese acuerdo y a renovar el compromiso de trabajar por un país menos desigual, a pregonar nuestros valores, a exaltar nuestra marca que no en vano siempre ocupa los primeros lugares de confiabilidad entre los colombianos en una sociedad cada vez más dolida y descreída de nuestras instituciones, para que en esa tarea que se abre a muchos futuros posibles no dejen de emocionarse y vibrar de orgullo con lo que hacen”.