El 1% más rico de Colombia ocupa el cuarto lugar en concentración de riqueza en la región

5 julio 2024 10:30 pm

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Oxfam presenta en el marco del Festival Gabo su informe regional de desigualdades, que aborda la situación actual de la riqueza en América Latina y el Caribe, proyectando el panorama hacia los próximos años y proponiendo una serie de medidas fiscales para enfrentar estos desafíos.

El informe examina las múltiples crisis interconectadas que enfrenta la región, desde problemas estructurales como la alta dependencia del sector primario y la informalidad en el mercado laboral, hasta los devastadores impactos de la pandemia de la COVID-19. Así mismo, destaca la necesidad de reducir las desigualdades interseccionales, promover la justicia climática y mejorar la corresponsabilidad del trabajo doméstico no remunerado.

Según estadísticas del informe de Oxfam, América Latina y el Caribe enfrenta una de las tasas más altas de desigualdad, en la región hay 98 milmillonarios cuya riqueza combinada es de USD$480.800 millones, equivalente al PIB de Chile y Ecuador juntos. En Colombia, para el año 2022 se calcula que el 1% más rico concentró el 33% de la riqueza, mientras que la mitad más pobre de la población en su conjunto solo conservó el 4%. Oxfam presenta estos datos con el propósito de dejar entrever las necesidades de políticas públicas que protejan a las poblaciones y el medio ambiente.

Colombia es uno de los países donde la riqueza de los millonarios ha crecido exponencialmente, en el año 2.000 sólo había un milmillonario con un patrimonio neto USD$1.100 millones y en el 2.024 hay 4 milmillonarios con un patrimonio neto acumulado de USD$25.200 millones. “Esta concentración de riqueza contrasta con la situación de las mujeres de comunidades indígenas y afrocolombianas, que según el DANE alcanzan un 64.6% y 47,3% de pobreza respectivamente, enfrentando desafíos para acceder a servicios básicos y oportunidades económicas”, señala Sandra Patricia Mojica Enciso, directora de Influencia de Oxfam Colombia. Oxfam enfatiza la necesidad de políticas que redistribuyan la riqueza y mejoren las condiciones de vida de las poblaciones en situación de marginalización y resalta que, aunque todas las personas enfrentamos la misma tormenta, lo hacemos en barcos muy diferentes, haciendo énfasis en la necesidad de políticas con enfoque de derechos humanos que den respuesta a las necesidades de las poblaciones en situación de vulnerabilidad.

El informe de Oxfam es un llamado urgente a la acción. “Las recomendaciones y análisis detallados en el informe buscan movilizar a los gobiernos, la sociedad civil y la ciudadanía para que se comprometan con un futuro más justo y equitativo. La implementación de estas medidas fiscales y políticas no solo contribuiría a cerrar las brechas de desigualdad, sino que también aportaría a la construcción una sociedad más inclusiva y resiliente frente a los desafíos globales”, afirma Ana María Upegui Cuartas, directora ejecutiva de Oxfam Colombia.

Las cuatro secciones del informe de Oxfam

  1. Ofrece una radiografía de la polarización de la riqueza en América Latina y el Caribe, al evidenciar cómo las tendencias de los últimos años han profundizado las desigualdades. Oxfam destaca que la región enfrenta una de las mayores disparidades a nivel mundial, con el 1 % más rico acumulando una proporción significativa de la riqueza, mientras que el 50 % más pobre lucha por sobrevivir. Esta polarización ha resultado en el empobrecimiento de amplios sectores y ha puesto en tela de juicio la eficacia de los sistemas tributarios actuales.
  1. Oxfam analiza los límites del modelo de desarrollo y de los sistemas democráticos en América Latina y el Caribe. La organización critica la incapacidad de estos sistemas para cumplir con las promesas de bienestar económico e inclusión social. Señala que es esencial adoptar reformas profundas que promuevan la equidad y la justicia social, si se quiere avanzar hacia una región más justa y próspera.

  2. La organización propone una agenda mínima de tres prioridades para las próximas décadas: reducir las desigualdades interseccionales, promover la justicia climática y fomentar la corresponsabilidad del trabajo de cuidados. Oxfam argumenta que estas prioridades deben estar en el centro de las decisiones públicas para asegurar un desarrollo inclusivo y sostenible.
  1. Finalmente se recomienda un conjunto de medidas tributarias diseñadas para ampliar la recaudación pública y enfrentar los desafíos de la región; i) Aplicar un impuesto progresivo a los más ricos ii) Gravar las rentas y ganancias de capital al menos al nivel de las rentas del trabajo iii) Revisar y transparentar los incentivos tributarios agresivos para las grandes empresas iv) Poner límites a la evasión y la elusión fiscales v) Gravar las ganancias extraordinarias de las grandes empresas. Con estos nuevos recursos, se podría erradicar la pobreza extrema, establecer sistemas nacionales de cuidados y triplicar el gasto público en acciones contra la crisis climática y la calidad de vida de los sectores con un alto grado de vulnerabilidad.

Acerca de la promoción de la justicia climática

Una de las prioridades clave del informe es la promoción de la justicia climática. América Latina y el Caribe es una de las regiones más vulnerables a los efectos del cambio climático. Oxfam evidencia la necesidad de políticas que protejan a las comunidades afectadas y promuevan la sostenibilidad ambiental. La propuesta de triplicar el gasto público en acciones contra la crisis climática es esencial para asegurar un futuro sostenible para la región.

Las reformas tributarias propuestas por Oxfam son fundamentales para ampliar la recaudación pública y financiar programas sociales esenciales. Estas reformas incluyen la implementación de impuestos progresivos y la eliminación de exenciones fiscales que benefician desproporcionadamente a los ricos. Si el Gobierno Colombiano grava las grandes fortunas con un impuesto entre el 2 % y 5 %, la riqueza extraterritorial al 5 %, revisa los incentivos tributarios agresivos a las grandes empresas y reduce a la mitad las pérdidas tributarias por el uso de guaridas fiscales, podría lograr un recaudo potencial de US$ 20 mil millones de dólares equivalente a 6 puntos del PIB y podría aumentar la inversión en educación, salud y sistemas de cuidados, mejorando significativamente la calidad de vida de las personas, especialmente de las mujeres. 

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