No ensillemos sin traer las bestias. Homenaje a Andrés Escobar

4 julio 2024 10:30 pm

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Aldemar Giraldo Hoyos

La Selección de Colombia fue uno de los 24 equipos participantes de la Copa Mundial de Fútbol de 1994, que se realizó en Estados Unidos; nuestra selección había llegado con un amplio favoritismo por la prensa local, e incluso por Pelé, luego del 5-0 sobre Argentina en la fase clasificatoria y salió eliminada en primera fase.

El segundo partido fue una derrota, 1-2 con Estados Unidos; en aquel encuentro el defensa central Andrés Escobar marcó un autogol y el equipo dejó de soñar con el paso a la siguiente fase; este fue el motivo de su asesinato el 2 de julio del mismo año.

Es indispensable tener en cuenta el contexto social y político en el que se desarrolló la carrera de Escobar y su trágico final: una época en la que los crímenes violentos eran moneda corriente en Colombia, los narcotraficantes tenían capturado y cooptado el Estado para controlar, de manera sistemática las decisiones del país con el fin de producir ganancias económicas ilegales en un contexto de alta impunidad.

El desmedido triunfalismo de los colombianos, sin tener en cuenta la participación de los actores, esa actitud real o supuesta, de seguridad en el equipo en sí mismo y superioridad, respecto a los demás, fundada en la propia valía, ese optimismo exagerado procedente de tal actitud le hace mucho daño al deporte; contagia a muchos seguidores que solo sueñan con triunfos, olvidando que el fútbol es un deporte, un juego en el cual se gana y se pierde.

Si se ganan varios partidos en serie, esto no significa que los que vendrán estarán cargados de triunfos; a estos triunfalistas hay que recordarles que el éxito se construye paso a paso, no desde los deseos o el influjo de medios de comunicación; tampoco, desde las presiones de los apostadores.

Aprovecho para reconocer la gran participación de Colombia en la Copa América en Estados Unidos; sin embargo, debemos ser realistas sin someter a los jugadores a presiones desmedidas o ignorando las capacidades de los demás deportistas; todos se preparan para ganar y se centran en el partido siguiente; todos quieren ser campeones y hacen lo máximo por lograrlo. ¿Cómo desconocer a Estados Unidos, Uruguay, Brasil o Argentina?

Bienvenido cada logro que se vaya dando sin exagerar las expectativas; acompañar a nuestros futbolistas con optimismo y con los pies en la tierra; muy importante que el Estado asuma un verdadero control de las Empresas de Apuestas, que hasta patrocinan a la Selección; los premios no caen del cielo, se construyen en los campos de juego. Como decía mi abuela: “El partido termina cuando termina el partido y no podemos ensillar sin traer las bestias”.

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