Zoé Valdés: La verdad de la historia

30 junio 2024 11:27 pm

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El primer paso para liquidar a un pueblo es borrar su memoria: destruir sus libros, su cultura, su historia. Entonces alguien escribirá nuevos libros, fabricará una nueva cultura, inventará una nueva historia. En poco tiempo la nación empezará a olvidar lo que es y lo que era. La lucha del hombre contra el poder, es la lucha de la memoria contra el olvido.

 Milán Kundera (1929-2023) Novelista checo

Gloria Chávez Vásquez

En 1998, Guillermo Cabrera Infante, exiliado en Londres, se refirió a la de Cuba como a una cultura cautiva. En la Perla de las Antillas el arte está al servicio del régimen y la Historia es sinónimo de censura y represión. Aquellos que se atreven a decir la verdad en la isla son eliminados o deben escapar para contarla.

Una de esas personas que conoció “las entrañas del monstruo” es Zoé Valdés, quien, según la publicación digital Cubanet, es una de las escritoras exiliadas que más se lee fuera de la isla. En su lista de autores cubanos exitosos, es la única que aparece con dos títulos: La casa del placer (2019) y Pájaro lindo de la madrugá (2020). A sus bestsellers La nada cotidiana, Café nostalgia, entre muchos otros, en 2023 se añadieron El amante griego, La Intensa Vida y En la Habana nunca hace frio.

“El antes y el después de la revolución cubana marcaron, simplificaron, ningunearon nuestras vidas” subraya la escritora y activista en su libro más reciente.

Yo acuso, Cuba llora (Ediciones ZV Lunáticas, 2024) es un clamor, desde la experiencia personal y colectiva de millones de cubanos que la han sufrido (y aún sufren) en carne propia; es una denuncia desde la investigación histórica responsable, desde el estudio serio y las estadísticas recopiladas y publicadas en prestigiosas organizaciones internacionales. Para quien lo dude, en Miami existe el Museo Cubano de la Diáspora, equivalente al Museo del Holocausto Judío, con toda la evidencia de los horrores causados por la crueldad de la tiranía. 

La narrativa de los trágicos eventos causados por el régimen de los Castro-marxistas a lo largo de más de seis décadas, están respaldados, además, por las voces de innumerables periodistas, escritores, artistas, cineastas, historiadores y analistas que han plasmado la verdad en sus escritos y producciones artísticas.

Algo que no cuaja

Para una cubana inteligente y talentosa, nacida el año de la toma del gobierno por Fidel Castro, sometida al adoctrinamiento escolar en su niñez y adolescencia, “Había algo que no cuajaba”. Los Castristas decían una cosa y los cubanos mayores susurraban otra. Las noticias dentro de la isla no concordaban con las del resto del mundo libre. “La curiosidad de mi generación, los que no habíamos experimentado el antes, nos decía que sobraban las zonas tenebrosas”; ese cúmulo de “gloria recocinada”, el exagerado heroísmo, los discursos hiperbólicos y forzados de 8 horas a pleno sol en una plaza, del “Orador orate” resultaban sospechosos. La historia oficial era un conjunto de mitos desarticulados, creados por seres alucinados ideológicamente.

Copiando a la infame revolución francesa (1789), y luego a la Bolchevique (1917), a partir de 1959 la verdad de la historia en Cuba, se eliminó. Siguiendo el libreto de las anteriores, la dictadura Castrista reescribió la versión de un pasado totalmente negativo. “No había ninguna explicación a la destrucción violenta del pasado republicano y los valores seculares de una nación. Aquella revolución ‘justa y para los humildes’, se transformó desde muy temprano en un régimen totalitario, en una de las dictaduras más complejas, astutas y sanguinarias” –escribe Zoé.

El título de Yo acuso, Cuba llora, está inspirado en dos frases originadas en épocas y circunstancias diferentes, pero con propósitos similares: la denuncia de un crimen y la exigencia a la justicia. Son las frases de dos grandes de la literatura que enfrentaron a los injustos. Yo acuso de Emile Zola, fue el objeto de la carta del escritor francés al presidente Félix Faure, y publicada en la primera página del periódico L’Aurore, el 13 de enero de 1898, protestando la injusta condena al oficial Alfred Dreyfus.

Cuba llora, fueron palabras de José Martí en su discurso del 27 de noviembre de 1872 en la casa del patriota Carlos Sauvalle en Madrid, con motivo del primer aniversario del fusilamiento, en su país, de ocho estudiantes de medicina.

En esta ocasión, la escritora cubana nacionalizada en Francia y España, ofrece a sus lectores, un compendio de la historia real de su país, esclareciendo la desinformación sistemática que, a lo largo de los años, se ha establecido como norma en la opinión pública mundial sobre el nefasto derrotero del régimen cubano.

Yo acuso, Cuba llora, es una denuncia detallada de los crímenes del castrismo: “La revolución cubana se estrena con una euforia incomprensible, pero también con 600 fusilamientos el 30 de enero de 1959. No lo sabíamos entonces, pero estaba en marcha el lento desmantelamiento del país”.

Z. Valdés procede a denunciar la impunidad de los fusilamientos en masa, los juicios arbitrarios, las agresiones físicas, los humillantes destierros, la huida desesperada de cientos de miles de cubanos, (muchos de ellos ahogados en el mar), el asesinato de los cuatro pilotos de Hermanos al Rescate, el hundimiento genocida del remolcador 13 de marzo y mucho más.

En su ensayo de 75 páginas, Zoé Valdés señala a los responsables directos de la tragedia cubana: “Yo acuso a los Castro y a toda su estirpe, por haber depredado al país, devastado su economía, destrozado gran parte de su cultura para imponer la ideología comunista”. Los acusa además de torturar psicológica y físicamente a miles de prisioneros políticos, de hundir la conciencia del pueblo cubano “en el más profundo de los abismos” y de convertir a Cuba en “el islote de la tristeza y la muerte”.

Las redes del silencio

Yo acuso, Cuba llora es también un manifiesto que enfatiza la insensibilidad y desidia de los medios de comunicación internacionales, y su complicidad con la tiranía; el colaboracionismo de los gobiernos norteamericanos y europeos, cómplices y promotores del castrismo, que utilizan a la isla como un parque de diversiones, “inermes frente a la tragedia cubana”. Pero especialmente resalta “el silencio tejido en nombre de una revolución alrededor de una isla cárcel.

El silencio de aquellos que, con libre acceso a la información, contribuyen a impedir que el mundo sepa de la humillación y del dolor del pueblo cubano. Refiriéndose a la izquierda festiva como la denominó el escritor Reinaldo Arenas, Zoé denuncia asimismo a “los que van de progresistas y que se arrogan el derecho de ser jueces de la pobreza y la miseria mundiales”, mientras se enriquecen con el sistema de Apartheid impuesto por el régimen a los cubanos. 

Yo acuso se hace extensivo a los pederastas, que viajan a la isla en busca de sexo barato con los niños cubanos, aprovechando el hambre de sus familias, mientras el régimen incentiva esa prostitución y organizaciones como la Unicef, la Unesco y la ONU, “mienten al declarar que la niñez en Cuba es una de las mas felices en el mundo”.

Aunque a veces dé la impresión de ser un régimen en sus últimas, la escritora cree como Cabrera Infante, que lo peor del dragón está en la cola.  Valdés concluye que la resistencia (que es defensiva) contra la tiranía ya no funciona y por eso hay que enfrentarla con acciones efectivas.

En palabras de Aldous Huxley autor de Un Mundo Feliz: la verdad es grande, pero basta el silencio para acallarla y hacerla invisible. Existen cientos de libros, entre memorias, novelas, ensayos, artículos periodísticos y testimonios, así como películas y documentales que exponen la verdad de la historia moderna cubana. La lista es larga, pero basta uno solo para comprender la locura creada por la megalomanía y su hambre de poder.

Yo acuso, Cuba llora puede adquirirse en Amazon de forma digital o impresa.

Gloria Chávez Vásquez escritora, periodista y educadora reside en Estados Unidos.

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