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Pico y placa: 1 - 2

La coalición de la desesperanza

3 junio 2018 3:59 am
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Considero que la posición de Sergio Fajardo, Jorge Robledo y Humberto De la Calle de votar en blanco -mientras estamos a la espera de que se pronuncien también Claudia López y Antanas Mockus-  es irresponsable e incoherente, acá mis razones: 

1. Ellos encarnaron las opciones menos extremas de los programas de gobierno que fueron expuestos para la contienda presidencial. De esta manera, pudieron atraer casi 5 millones de electores entre las dos propuestas, 4.589.696 (23,73%) para Fajardo y 399.180 (2,06%) para De la Calle.

2. Esa cifra de votantes resulta absolutamente determinante para definir al siguiente jefe de Estado de Colombia. 

3. Es evidente que nos encontramos en un momento coyuntural y las posibilidades existentes para la segunda vuelta invitan a continuar con la polarización histórica que ha tenido el país (no en los mismos términos, aclaro, solo en el asunto de tomar partido a distancias extremas), sin embargo, es imperativo para la futura integridad del Estado Social de Derecho, y de la democracia, adoptar y defender una de estas propuestas.

4. Estos 5 millones de votantes no ejercieron su derecho con doctrina de partido, lo hicieron con convicción y por ello no es posible pensar que actuarán como indiquen los excandidatos, no obstante, es probable que consideren sus pronunciamientos ya que cuentan con credibilidad política. 

5. El voto en blanco en segunda vuelta no determina ningún resultado, en estos términos, sugerir el voto en blanco significa hacerse a un lado de la decisión política. Actuar sin compromiso y responsabilidad democrática, es, en otras palabras, lavarse las manos. 

6. La coherencia de estos líderes políticos no debe ser con su orgullo, debe ser con el país, con el compromiso de actuar de la forma más beneficiosa para el país y, tomar distancia, definitivamente es los contrario. De ahí que, el voto en blanco no significa coherencia. 

7. La apuesta más importante que compartían, que además está en juego hoy, es la de la continuidad con la aplicación del acuerdo de paz. Una propuesta trascendental para Colombia, tal vez la más importante actualmente, y solo uno de los llamados a la segunda vuelta tiene eso claro. No tomar posición al respecto y sugerir el voto en blanco es dejar de luchar por la paz. Es resignar el proceso que salvó, según estadísticas, tres mil vidas desde que se firmó el documento del teatro Colón.

8. Por último, solo una propuesta, de las dos que podemos elegir, pretende reducir y controlar los tres poderes del poder público, solo una pretende difuminar y desaparecer el sistema de pesos y contra pesos que permite cierto equilibrio en la administración del Estado. Esto quiere decir que, solo una propuesta tiene matices dictatoriales. No tomar postura al respecto es consentir esta situación. 

9. Decía en una entrevista en La Fm Claudia López que “votar en blanco es un rechazo pacífico”, pero es, más bien, la posición más cómoda que pueden tomar, teniendo en cuenta que este “rechazo” es absolutamente intrascendente.

10. Los líderes del “cambio” y de la protección de la paz no pueden plantarse indiferentes.

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