Haciendo referencia en las diversas noticias que mencionan al Quindío y las problemáticas que tiene hoy, entre las cuales se hace énfasis en índices de desempleo, corrupción, asesinatos, inseguridad y demás situaciones que no vale la pena resaltar; me gustaría dejar en claro que esas no son las únicas particularidades que definen a nuestro departamento. Tampoco lo son el Parque del Café, Panaca, Salento o hacer parte del Paisaje Cultural Cafetero; que si bien son atractivos que nos enorgullecen no son lo único que tenemos para mostrar.
Al Quindío lo define su gente, su talante, sus ganas de salir adelante, de levantarse de lo que sea que venga sin importar cómo nos deje. Tal vez algunos no lo recuerdan, no lo vivieron o no estaban aquí cuando un terremoto nos sacudió los cimientos y nos enseñó de qué estábamos hechos. Todavía se recuerda perfectamente la desolación que se vivía en las calles, la incertidumbre de dónde resguardarse por una noche, el dolor de perder un ser querido, una familia, o de perderlo todo, los gritos desgarradores de una madre que perdió a su hijo, de una esposa o esposo que perdió el amor y con él, la esperanza. Recordamos esos momentos en los que el dolor nos inundaba y en el aire, había una sensación de que no podíamos salir de esa. A medida que se derrumbaban las casas, se iban cayendo también los sueños y las ilusiones que se invirtieron en ellas.
Sin embargo, como la gente echada para adelante que somos, superamos el dolor; entendimos que aunque nos costara, no teníamos más opción que resurgir de los escombros; como lo habría hecho el ave fénix de sus cenizas. Fue así, como día a día reconstruimos un sueño, como levantábamos la cabeza sin ver un futuro mejor, pero creyendo que llegaría el día en que volveríamos a ver las calles de la ciudad llenas de alegría y sin tantos espacios vacíos.
Esa fuerza que nos levantó es la misma que tenemos que usar hoy para vencer la indiferencia que nos está comiendo vivos. Indiferencia por nuestros recursos naturales, por el prójimo y sobre todo nuestra ausencia de compromiso con el departamento. Levantemos otra vez la cabeza, volvamos a surgir de los escombros que han dejado aquellos que nos hacen mal; demostremos, que pase lo que pase, los quindianos nos levantamos, luchamos y perseveramos.
No nos puede dar igual Armenia y el Quindío; es nuestra responsabilidad construir el departamento que soñamos alguna vez. Es en los momentos difíciles donde debemos mantenernos unidos, trabajando organizadamente hacia un mismo propósito; es la crisis la oportunidad de hacer las cosas de una mejor manera. Porque como dice una frase de Bolívar, "el arte de vencer se aprende en las derrotas", sacudamos el polvo de las malas decisiones que otros han tomado, seamos veedores de lo que está pasando, no le entreguemos el control a los demás; debemos comprender que edificar ciudad es un trabajo diario, continuo en el cual todos debemos aportar. Por nuestro departamento, por nuestra ciudad, por nuestra familia, por quienes ya estamos y los que vendrán; levantemos vuelo nuevamente.
Diana María Zuluaga Buitrago
Integrante EJES Colectivo Social