James Marulanda
Nos aprestamos a vivir una vez más el acontecimiento histórico que marcará el revulsivo político que mostrará a quienes serán los encargados de administrar los destinos de nuestra ciudad. Despojados de sentimientos partidistas solo es nuestro deseo, que tengamos muy en cuenta que en nuestras manos está el destino y horizonte de esta comarca tan mancillada en los últimos tiempos.
Acudiendo a nuestra potestad de elegir a quien nos plazca, vaya nuestra invitación para que analicemos con lupa al momento de señalar en la urna el personaje que dirigirá nuestros intereses ciudadanos. La invitación es a mirar con ojo avizor si esa persona tiene las manos limpias y se hace acreedor a fijarnos en él, el 29 de octubre.
Debe ser alguien transparente que brinde confianza y garantice honestidad. Ya es justo que tengamos una representación digna sin que menoscabe los deseos de quienes estaremos llevándolos a esas altas posiciones. A ellos les decimos que actúen de manera transparente, que las decisiones que tomen las hagan pensando en el ciudadano honesto, que se alejen de agentes que traumaticen su devenir de gobierno.
Éxitos en sus campañas, que el divino hacedor los ilumine y que el 30 de octubre nos sintamos tranquilos de saber que esta patria queda en manos de gente proba, aisladas de ambiciones personales, pensando solo en función de ciudad.