La razón de mi postulación no es por el ego personal, ni por hacer competencia con mis familiares Armesto de izquierda, ni tampoco por la enfermedad que le dio a los uribistas de inscribir hasta la señora de los tintos y el gato en sus listas abiertas al Congreso. Es porque creo que Quindío y Cundinamarca tienen problemas comunes y urgentes que se deben solucionar.
En esta breve columna, reafirmo mi tesis de que el verdadero poder del país está en sus regiones. En su voto rural que aún no entra en la onda del internet, las fake news, los hashtags, social media, y todas esas nuevas formas de hacer lo mismo que ha hecho la política tradicional corruptora. Y eso hace que la elección presidencial sea apenas un capítulo de la batalla entre la institucionalidad y el crimen; entre esa eterna lucha entre el bien y el mal en las prácticas éticas y del diario vivir.
En el año pasado me fue negado el aval del Partido Alianza Social Independiente-ASI para la Cámara de Representantes por Bogotá por oponerme a la colonización del Partido Comunista Colombiano, el petrismo y el liberalismo radical modo Rionegro camuflado en las estructuras directivas. Eso me llevó a renunciar hace 15 días a mi calidad de militante. Estoy como Dios me trajo al mundo: en bola y sin partido. Hay varias propuestas, e irónicamente las más serias, interesantes y profesionales provienen de las disidencias inminentes del Partido Liberal Colombiano. Nadie es profeta en su tierra, dijo Nuestro Señor Jesucristo, y casi lo despeñan de un abismo…antes de ir a Capernaum.
Quindío y sus municipios necesitan soluciones para consolidar el liderazgo, mejorar la calidad de vida de la gente a la altura de la riqueza departamental, hacer que los ciudadanos jóvenes regresen a hacer empresa y permitan la renovación empresarial y política del territorio. Sin dolientes en alcaldías, concejos, edilatos y asambleas eso, es prácticamente imposible. Quimbaya, Filandia son de las fibras de mi corazón; aunque la ciudad de Armenia ha sido mi segunda casa después de Bogotá desde 2004. Tengo una deuda eterna. La zona de la cordillera necesita desarrollo e inclusión regional. La Universidad del Quindío necesita mayor apoyo para ser una de las mejores instituciones educativas del país.
Cundinamarca, concretamente la provincia de Sabana Occidente, necesita un plan real de protección al medio ambiente debido a la obra de construcción del Nuevo Aeropuerto El Dorado en Facatativá, que generará un impacto ambiental y social que podría sin ser bien manejado acabar con los recursos naturales y la estructura económica y de dinámica familiar y cultura; tal como desafortunadamente sucedió en Cajicá, al norte de Bogotá con el boom urbanístico y comercial. Detrás de esas absurdas modificaciones a los Planes de Ordenamiento Territorial, POT, hay una estructura criminal contra el medio ambiente y contra la libertad de empresa, el famosísimo cartel del “volteo de tierras” que tiene desde muy altos a muy bajos eslabones que la justicia debe frenar. Si los concejos municipales aprueban los POT, ¿la lucha contra la corrupción es desde dónde? Desde los concejos apoyando candidatos a la alcaldía que promuevan la libertad, la radicalidad contra el crimen y el diálogo fuera de las estructuras e intereses partidistas, poniendo al Congreso y el gobierno central al servicio de la nación.
En próximos días, seguiremos informando, cómo será esta tarea.
@armesto1989