Existe en el mundo una amenaza que puede hacer más estragos que la misma corrupción. Se trata de la manipulación de verdades; esta situación, que propicia la constante desinformación, ha prendido las alertas de gobiernos y de diferentes plataformas de comunicación.
El conocimiento y los datos son los insumos más preciados de nuestra era, el contenido que llega a las personas para enterarlas de cómo se está moviendo el mundo es un importante formador de la realidad. La mayoría del tiempo somos conscientes del contexto que atravesamos y del papel que desempeñamos en él gracias a la información que llega a partir de los medios de comunicación.
Las verdades acomodadas, esa manipulación de relatos trae consecuencias determinantes para el futuro de las sociedades, desde provocar divisiones, crear caos o legitimar dictaduras opresoras. Lo más preocupante del asunto es la confianza general que produce cualquier publicación, que por el hecho de ser masiva se disfraza de verdad, y lo común es conformarse sin indagar.
Este fenómeno es conocido en el mundo como Fake news, el objetivo de estas es la divulgación de noticias falsas como si fueran reales, con propósitos y causas diferentes, para engañar a los lectores, la desazón frente a esto radica en la facilidad con que se pueden masificar falsedades.
WhatsApp dio esta semana una muestra de su blindaje frente al potencial peligro de leer líneas falsas, notificando cuando un mensaje es reenviado, esto da luces de la magnitud del riesgo. Otras plataformas también han asumido una posición de prevención frente al tema.
A esta preocupación de WhatsApp se unen gobiernos, como el de la India, que cataloga estas noticias como una epidemia, en este país van 20 víctimas mortales por linchamientos, producidos por la proliferación de noticias falsas, el Gobierno hindú es uno de los que lidera la lucha mundial contra las Fake news.
Esto es un fragmento de lo que está detrás de las campañas para deslegitimar personas, gobiernos, etc., pero la pelea no es por lo que son en sí mismos, sino por lo que representan, y lo que representan puede significar amenazas para los intereses de los des-informantes, por ello la estrategia es manipular las condiciones por medio de la divulgación de falsas realidades.
Esta situación no es ajena a las dinámicas sociales y políticas del Quindío. En el año 2015, la Alcaldía de Armenia se vio en la obligación de instaurar una denuncia, dado que en la ciudad circularon panfletos que ofrecían información no veraz sobre una presunta valorización por las obras de modernización física.
Tres años después, por las calles de esa misma ciudad, circuló una serie de volantes que aseguran la gestación de un nuevo caso de corrupción a manos del Alcalde Encargado. Es paradójico que se publiquen este tipo de documentos, si hace escasamente un mes el arquitecto tomó posesión de su cargo tras la suspensión del cargo del señor Carlos Mario Álvarez Morales, quién ahora cuenta con medida de aseguramiento intramural.
Es importante leer con criterio y sin total confianza, hay que indagarse sobre lo que se está digiriendo, la opinión pública es el mecanismo político que está predominando en el país, y de su buena formación, depende en gran medida el desarrollo de una clase dirigente mejor.