Por años la ciencia ha intentado buscar la manera de crear opciones biológicas para hacer que el sistema inmunológico sea el más compacto y fuerte ante las amenazas microbianas e infecciosas del ambiente, pues esto viene de la selección y adaptación de la especie humana al entorno en el que se desenvuelve.
Es posible considerar que el hecho de hacer ejercicio físico es una de las alternativas con excelentes consideraciones que, de practicarlas con frecuencia, según “los episodios repetitivos de ejercicio agudo, pueden promover efectos beneficiosos para la salud”. Jofre Y Cols. (2012).
Esto sí que sería la carta para mostrar al sistema inmunológico altamente competitivo ante las adversidades del ambiente y con ello tener un buen bienestar en el juego de la vida.
Es así como las células del sistema inmunológico van a actuar generando una respuesta de más impacto con el ejercicio físico, frente a un proceso externo en el que haya una defensa ante los agentes microbianos del ambiente, o inclusive hechos fisiológicos internos del cuerpo, por ejemplo cuando se hace ejercicio físico con la capacidad de la fuerza, los músculos presentan contracciones constantes para vencer la carga externa y con ello en los tejidos internos.
De este modo se produce una inflamación ya que en ocasiones no se tiene hipertrofia, es decir el agrandamiento de las células requeridas. Estas se inflaman como respuesta y allí van modificándose día tras día de entrenamiento, y permitiendo que las células se recuperen y vayan hipertrofiándose es el sistema inmunológico, que en primer momento va con una movilización más fuerte y de incremento de la producción celular para enfrentar las respuestas.
Igualmente van a permitir una actividad reguladora, lo que hace que generen una adaptación y el cuerpo sea más resistente y competente ante lo antígenos agentes virales. Es así como lo hacen los leucocitos, linfocitos T y B. natural killer, células del sistema inmunitario, cada una cumpliendo con funciones diversas comparado a un ejército donde van los soldados, suboficiales, oficiales y por último los rangos superiores, todos a un mismo objetivo que en este caso es extinguir la infección, así como lo dice Alack, K. Y Cols. (2019)
¿Pero cómo funciona el ejercicio físico en el sistema inmunológico? Hay que clarificar la dosis y la adaptabilidad a cada ser, pues los estudios científicos comprobados según Dorneles Gp,(2019), Dicen lo siguiente: “Un mayor nivel de aptitud física parece promover una movilización más fuerte”. Lo anterior debido a que entre más adaptación se presente en el sistema inmune, se crean instituciones de sistema inmunitario con actividad permanente dispuestas a enfrentar cualquier eventualidad que haya durante y después del ejercicio.
Con el paso del tiempo se genera una respuesta eficiente, similar a como si tuviera escoltas que reaccionan rápidamente a cualquier ataque, mientras lleve el arma interna que ha desarrollado el ejercicio físico.
También es posible considerar que como en todo caso los excesos siempre alteran. El ejercicio físico de alta intensidad y con periodos de tiempo muy prolongados (triatlón ironmen completa), donde oscilan las marcas entre 7.5 y 9.5 horas continuas, dejan alertas en el sistema inmune, que ya no alcanza a cubrir con optimo desempeño, lo que provoca un riesgo y conlleva a un sobre entrenamiento que finalmente debilita el sistema inmunológico, ocasionando una exposición y vulnerabilidad para ser contagiado y víctima de agentes infecciosos Por eso debe planificarse el ejercicio físico, permitiendo progresión y adaptación, para no presentar casos extremos y hacer que esa debilidad del sistema inmunológico baje y con ella todo lo que se haya ganado en entrenamiento físico deba perderse porque ya estaría en juego la propia vida, diciendo se detiene o muere.
Así también puede verse aumentada la producción de sangre en adultos mayores (Hematoproyectina), cuando se hace ejercicio, pero la actividad física es un tema involutivo, es decir que se pierde con el tiempo. Los adultos mayores como las personas sedentarias y con enfermedades crónicas no transmisibles (obesidad, diabetes, dislipidemia), tienen esa exposición mayor a factores infecciosos, cuando nunca han llevado una vida activa en lo físico pues la adaptación del sistema inmunitario no se ha presentado.
Por eso la clave para hacer que el cuerpo humano tenga un excelente trabajo en equipo, tanto del ejercicio físico como del sistema inmunológico, es entrenarlo en intensidades moderadas, ya que la alta intensidad hace que algunas células se programen a morir rápidamente, debido a que ocasiona una reacción imposible de soportar, mientras que a intensidades moderadas, hace que con el tiempo el envejecimiento celular (senescencia) no se dé rápidamente sino que perdure al presentar un sistema activo y presto para defenderse, prueba de ello se demuestra en la investigación realizada por KRÜGER K y Cols (2016).
Con esto es posible determinar que definitivamente el ejercicio físico como antídoto para la salud si es de vital importancia, basta observar el sistema inmunológico como la respuesta defensiva que reacciona competitivamente si se practica la actividad y como es de deficiente cuando simplemente no se estimula.
Así que por estos días mientras está confinado teniendo hábitos poco saludables como dormir en exceso, ver tv, tener ansiedad y comer muchos snacks, póngase a hacer algo de ejercicio moderado, de esta forma utiliza el tiempo libre, permite que haya bienestar en la salud del cuerpo y lo prepara para que este fuerte ante la presencia de agentes virales, y si lo ataca el covid-19, pueda tener una probabilidad mejor de sobrevivir y tener éxito en la recuperación.