viernes 13 Feb 2026
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En el Senado: Rufianes contra la nobleza

18 marzo 2024 4:51 am
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Rogelio Guevara Villamil

“Es tiempo de que el hombre fije su propia meta, es tiempo de que el hombre

plante la semilla de su más alta esperanza”       

Nietzsche.

                                                                            

Según la historia, la humanidad ha trascendido en períodos de gloria, de grandeza y decadencia; hubo culturas o repúblicas que tuvieron “momentos” de poder, de dominio total, para pasar luego a ser dominado por el surgimiento de nuevas “fuerzas”.

Si echamos un vistazo atrás y nos detenemos en la antigua Grecia vemos que varios siglos antes de cristo era comercial y políticamente un emporio que parecía invencible hasta que fue invadida por los romanos que llegaron a imponer una nueva forma de gobernar y un sistema comercial diferente. Vale la pena reconocer que de Grecia se tomaron modelos en diferentes aspectos que sirvieron para la organización de la civilización occidental.

Todo lo anterior lo traigo como abrebocas para entrar en materia y decir lo que para nadie es un secreto: estamos atravesando uno de esos períodos de decadencia, del desmoronamiento de los valores, del auge de la corrupción; “aquí el pudor es un mito” dice el indio Duarte. “El hermano va y nos vende y luego vuelve a cobrar” dice Fausto, y se harían interminables las citas; la politiquería -no la política- ha sido un factor determinante para llegar a esta situación tan deprimente y vergonzosa respaldada por fuerzas económicas muy poderosas. Plata es plata dice a voz en cuello un politiquero antioqueño; recordemos que uno de los países más poderosos del mundo tuvo como presidente a un pintoresco personaje cuyo único mérito es el dinero. (y aspira nuevamente).

En Colombia faltó muy poquito para fuéramos gobernados por el creador de la liga anticorrupción que esta semana fue condenado por corrupción. Qué dirán ahora los pesos pesados que abiertamente le dieron su respaldo y pregonaban que ese era su candidato. Silencio total.

Otra muestra de la descomposición social y la inversión de los valores es la llegada de cualquier perico de los palotes a las corporaciones de elección popular: concejos, asambleas y Congreso. Allí llegan especímenes respaldados por gamonales con mucho dinero y son ellos los que imparten órdenes que deben cumplirse; los otros son simples marionetas. Como evidencia de lo anterior vale la pena mencionar el debate de control político al que fue citado el ministro de la defensa ante el Senado de la república. El doctor Iván Velásquez es una persona íntegra, de una calidades y cualidades humanas sobresalientes, un digno exponente de la profesión del derecho, cuando fue magistrado auxiliar en una de las cortes fue perseguido porque demostró ser un funcionario probo. Ha obtenido reconocimientos internacionales, uno de ellos cuando presidió la comisión anticorrupción que terminó con la destitución del presidente de Guatemala.

Y es que a propósito de esos personajillos que llegan a tan altas “dignidades”, no sé que se siente al ver la nobleza de alguien con una formación humana y profesional tan amplia, tan grande, inmensa, sometida a la vulgaridad, la patanería y el irrespeto de un rufián sin argumentos, con la sola intención de hacerse notar. Falta la votación.

Armenia, marzo 16 de 2024.

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