EN CAMISA DE ONCE VARAS

9 abril 2020 8:13 pm

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Por Fernando Rojas Arias

Con esto de la pandemia del coronavirus, la cuarentena y el confinamiento la alcaldesa de Bogotá, señora Claudia López, dictó un decreto mediante el cual a partir del próximo lunes las personas podrán salir a las calles de acuerdo con su género, es decir, unos días para el masculino y otros para el femenino, nones y pares.

La señora López, en su afán de protagonismo político o de proteger a los bogotanos de la epidemia del coronavirus, que estaba presentando su primeros brotes en el país, deicidio decretar una mediada que denominó de simulacro y que rigió para el puente festivo del 20 al 23 de marzo a las 12:00 de la noche, consistente en una cuarentena de confinamiento , todos en casa, durante esos días, nade de irnos a pasear, ni a Melgar, ni a Armenia y el Quindío, sí que menos a broncearnos en las playas de nuestros litorales,, ni a las fincas de paseos. Solo se podía salir para aquellos asuntos que fueran estrictamente necesarios, de salud o de subsistencia alimentaria.

La medida fue acogida por otros alcaldes y gobernadores del país, anotándose la alcaldesa un punto sobre el gobierno nacional, porque el que pega primero pega dos veces

Al gobierno nacional no le había caído en mucha gracia la medida de la alcaldesa pero la respaldó a regañadientes pues considera que las medidas de orden público y sanitarias corresponde tomarlas en el gobierno central, sobre todo para que se dé la unidad nacional en temas tan delicados con la vida y la salud.

Así las cosas el gobierno nacional se apersonó totalmente de tema y dictó entre otros los decretos que ordenan la cuarentena en todo el país, del 23 de marzo a las 12:00 de la noche al 13 de abril a la misma hora, pero ante las circunstancia prorrogó la cuarentena hasta el 27 de abril y de ahí en adelante quién sabe.

Los decretos de confinamientos permiten que una persona por familia pueda salir a comprar mercados, medicamentos, atender consultas médicas, alguna vueltas bancarias, cobrar pensiones, auxilios del gobierno. Estas medidas no fueron suficientes pues cada que se encontraba una o varias personas en las calles incumpliendo la norma tenía un pretexto para justificar su actitud, lo que estaba ocasionando caos en los servicios públicos de transporte e y filas interminables, por el desorden y la distancia que se debe de guardar entre personas

Pero como buenos colombianos acudimos a parodiar el Pico y Placa conocido en las capitales de Colombia y, mucho de nuestros alcaldes se ingeniaron el Pico y Cédula para controlar y ordenar el gran número de las personas que salían a suplir las necesidades y a los que lo hacían desacatando las medidas tomadas por el gobierno. Unos alcaldes con excepción del de Bogotá, decretaron para su municipio un pico y cédula consistente en que según el último número de la cédula un día salgan los pares y al otro los impares. Otros fueron un poco más allá y lo decretaron para tres dígitos por día. Y otros más osados lo decretaron de a dos dígitos por día. A mí me tocó este último y en un principio pensé que para una ciudad como Armenia era exagerado. Pero cuando salí, que era mi segunda salida, primera con pico y cédula, hice mis diligencias con mucha más eficacia y observé que lo mismo ocurría con mis conciudadanos en supermercados, bancos, farmacias de E.P.S. y otros establecimientos que se encontraban abiertos. Esa misma sensación parece que se vivió en otras ciudades del país.

De una manera aislada se llegó a escuchar que en un municipio en vez del pico y cedula, se había determinado las salidas de sus gentes de acuerdo con el sexo, masculino o femenino, lo que pareció curioso y un poco gracioso.

En Bogotá, de acuerdo con los informes de prensa se seguía viviendo el desorden en las calles y establecimientos públicos y privados que se veían abarrotados de personas que todas al tiempo querían hacer sus diligencia, y la alcaldesa no se atrevía a tomar medidas, no sé si porque le habían salido adelante con el pico y cédula y no se podía dar todo el protagonismo, o por no considerarlo necesario.

Pero como el desorden se incrementaba y el tiempo no le dio la razón, procedió entonces a decretar para el próximo lunes el Pico y Género, es decir, las hombres un día y al día siguiente las mujeres, como quien dice “las mujeres con las mujeres, los hombres con los hombres y así sucesivamente”.

Puede que la medida tomada por la mandataria cause su efecto, aunque parece un poco corta, por el tamaño de la ciudad y su gran número de habitantes. Pero esta clase de medidas tomadas desde el punto de vista del género, solamente va creando más discriminaciones entre los seres humanos, somos una misma especie hombres y mujeres que como tal debemos de andar de la mano, prodigándonos compañía y respetándonos como personas, ayudándonos de acuerdo con nuestras capacidades físicas y culturales, satisfaciendo nuestras más intrínsecas necesidades y no distanciándonos como enemigos, medida como esta, como la de buses solamente para mujeres, y con normas como solo para mujeres cabeza de hogar, dejando atrás a hombres que también lo son, son las medidas que nos están indicando que efectivamente se está creando una gran discriminación de género.

En tiempos del Coronavirus el amor debe tener lazos más grandes y fuertes que el amor en los tiempos del cólera.

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