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Pico y placa: 7 - 8

Lo de Valorizacion

9 mayo 2018 4:29 am
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El problema se veía venir. No es raro que en vísperas de una elección parlamentaria, como la que acaba de suceder, una persona teniendo poder para inventarse lo que sea con el fin de recaudar fondos para sostener una campaña política, recurra a los más descarados propósitos con el fin de seguir ejerciendo ese poder y perpetuarse en un cargo público, a costa de unos dineros que los armenios con bastante dificultad, deben sacar de sus desempleados bolsillos, endeudados, con dificultades para comprar mercado, para pagar cuotas de amortización en vivienda, vestuario, educación y muchas más cargas económicas que tenemos los colombianos que soportar, para que otros sinvergüenzas sin escrúpulo de ninguna naturaleza vengan a robarse una supermillonaria suma de dinero producto de esa contribución de valorización. Casi en todos los procesos electorales necesariamente la gran mayoría, tienen que recurrir, quienes aspiran a estas posiciones, a robar de los dineros públicos para financiar sus pretensiones políticas y nada pasa porque el mismo gobierno es corrupto y pernicioso, ocultando estas actuaciones malignas de algunas de estas plagas llamados políticos.

Al oído del Fiscal Genera y Jueces Penales de turno, es necesario que todos estos ladrones de cuello blanco, no solo sean condenados a más de 40 años de cárcel sino que devuelvan todo el dinero robado, sin ninguna contemplación porque es la única forma de que vamos extirpando este cáncer maligno. Lo que pasa es que ahora la justicia colombiana los está condenando dizque a 3 ó 5 años cuando se han robado más de 450 mil millones de pesos y de agradecimiento les conceden el beneficio de solo devolver un irrisorio 10% de lo robado. Entonces cualquiera de los políticos sale de la casa por cárcel que es lo normal de nuestros jueces otorgar, a disfrutar de un baloto multimillonario, y como “vaca ladrona no olvida el portillo”, a robar de nuevo, porque saben que la justicia los vuelve a premiar. Así de degenerada está nuestra estructura política del Estado.

En el caso que nos ocupa, en Armenia, es absolutamente necesario revisar minuciosamente los costos de las obras terminadas y los contratos de las que no se han iniciado, para poder determinar con exactitud los enormes sobrecostos de las mismas, que fueron a parar al financiamiento de algunas campañas electorales y frenar el cobro de esa contribución hasta que no se sepa la verdad de los dineros invertidos y poder revaluar los arbitrarios cobros a los ciudadanos de Armenia. Un frente común de veeduría, que debe conformarse, nos puede dar resultados positivos en el sentido de que las cuotas altísimas que tiene deprimidos a los armenios, deben bajar sustancialmente, al menos al 30 o 40% de lo que a la ligera nos impusieron para recoger esa multimillonaria cifra que se gastaron en la campaña y la que lógicamente sobró, que deben tener guardada. Me comentaba un pequeño comerciante que le había llegado un cobro de 7 millones y que con ventas de $ 400.000.oo diarios, no era capaz de pagar ese despropósito requerimiento oficial. No sé si es cierto que en Pereira ya están devolviendo el dinero de otro esperpento ensayo como el de Armenia. Todos los contratos de esta indignante maraña, deben ser cancelados e iniciar de nuevo un nueva contratación, con una veeduría estricta sin organismos de control que no hicieron nada al respecto.

Mario Jiménez C.

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