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PINTE GUEVON HASTA QUE SE MUERA

14 septiembre 2020 10:34 pm
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Eduardo Urrea Arbeláez

La primera vez que vi a Guillermo Vélez Mejía, el último de los neo-expresionistas de Colombia, fue a finales de la década de los noventa, cuando él, recién llegado de Portugal hizo una exposición en una improvisada sala al frente del Supermercado Laureles, donde hasta hace poco funcionó Cravins, en ese momento quedé impactado con su obra que aunque transmitía angustia y desesperación era fantástica, obviamente no pude comprar nada porque acaba de salir de mercar al frente y estaba "pelado".

Años más tarde tuve la fortuna que un ‘costurero’ al que asistía, me invitó a una cena (obviamente pagada por los invitados) en el Centro de Cultura Patafísica CECULPA, donde el anfitrión cocinaría para nosotros, pues esa era otra de las pasiones de Memo, quien a manteles nos deleitó con una conversación más deliciosa que su comida, que estaba también estupenda, pues como pintaba y tertuliaba, cocinaba.

Una vez terminada la fantástica cena y con unos tragos en la cabeza, comenzamos el recorrido por su taller o "pintadero", lleno de obras de todos los tamaños y en las cuales se encontraban inmersas historias fantásticas que contaba su mismísimo creador, historias, muchas historias, muchísimas historias con las que se llenarían páginas enteras, me referiré solo a una de ellas: La historia de "Don Arduro y Shirley, la travesti cabezona y la cofradía de la sinrazón", un cuadro de gran formato en el que aparecían varias caras angustiadas y que según él eran una misma persona. En esta historia gráfica el protagonista era Don Arduro, el ‘traqueto’ del pueblo que recién había coronado y con el producto de sus fechorías se había comprado varios taxis para darle trabajo a sus amigos vagos. Lo simpático de la historia es que en el recorrido nos acompañaba Arturo López Cardona (Q.E.P.D.), distinguido radio terapeuta y entrañable amigo, quien el resto del recorrido y entre risas, no fue Arturo sino Arduro. En el cuadro también aparecía Cacorro Emilio que según Memo era el marica del pueblo, Mercury el panameño y Shirly, la travesti cabezona, entre otros. Él contaba la historia de cada uno de ellos como si tuviéramos al frente del personaje narrándonos sus vivencias en primera persona.

Memo pintaba como él mismo lo decía:

"Contra el blanco y la línea recta, por la anormalidad, por la rabia humanoide, que come uña, piel y dedo, por la libertad de no tener patrón, pinto por decir algo distinto y pensar también distinto, pinto y cuando no pinto cocino, y cuando no cocino leo y cuando no leo me emborracho y cuando no me emborracho deliro en sano juicio y cuando no deliro en sano juicio duermo y sueño…y construyo tratando de ser un hombre bueno y no un bellaco como hay tanto suelto".

Guillermo Vélez Mejía nació en Armenia el 24 de enero de 1955 y falleció en Filandia el 2 de septiembre de 2016, se autodenominaba "Pintor Pata Físico" pero en realidad fue un genio de la pintura neo-expresionista, su obra le dio la vuelta al mundo y es así como se vieron colgados cuadros suyos en Alemania, donde recibió el premio Trienal Intergrafik, Berlin RFA en 1990; Cuba, Polonia, la antigua Yugoslavia hoy convertida en Serbia y Montenegro, E.U.A., Noruega donde ganó el premio del jurado en la VII bienal en 1984 y, por su puesto, Colombia y Portugal su segunda patria. También obtuvo el título en el VIII Salón de artistas del Viejo Caldas en 1983 y fundo el Centro de Cultura Patafísica en Filandia, Quindío, dedicado según él a la pintura, la buena cocina y el chisme y fue allí donde tuve el honor de conocerlo como lo conté ut supra.

Según Cristóbal Pérez CECULPA: "Es una estancia campestre para el teatro, la pintura y la tertulia, pero también con vocación para el chisme y el tejido de punto. Allí, puede usted adquirir un lienzo o un retablo de cualquier dimensión, optar por una hermosa pieza de jardinería en el vivero “Lindas matas”, o devorar un delicioso chorizo de contextura ibérica, acreditado con el lema “de puro marrano vendo chorizo”.

La Patafísica es, según su fundador el escritor frances Alfred Jarry: "El estudio de las soluciones imaginarias y las leyes que regulan las excepciones". Y a fe que Memo era un maestro en Patafisica. En CECULPA también funcionaba su "pintadero" porque Memo no tenía taller sino "pintadero" y en ese sitio nacían no solo sus obras sino las historias que había detrás de cada una de ellas y es que él mismo escribió su sentencia en uno de los rincones del "pintadero", la cual rezaba:

"Pinte guevón, hasta que se muera"

Un domingo cualquiera y acompañado de mi familia, me di a la tarea de visitar el legado de Memo Vélez y para sorpresa me encontré con un CECULPA casi que abandonado y olvidado, pues según Pedro Jaramillo Vélez, sobrino del pintor, después del fallecimiento de Memo ninguna entidad gubernamental ha mostrado interés por conservar y publicitar la prolífica obra del artista y que el Museo que hoy es CECULPA es sostenido con el esfuerzo personal y económico de María Paz Vélez su hija y de su grupo familiar.

Irónicamente, el museo es más visitado por extranjeros que por los locales, que desconocen la obra del que quizás fue el más importante y famoso pintor quindiano en el mundo y a pesar de que la entrada al lugar es gratuita y que quien lo atiende, el señor Pedro Jaramillo Vélez, es sumamente amable, ojalá la gente visitara el lugar y lo recomendara, ojalá que quienes tengan recursos compren la obra de este soñador; ojalá que las instituciones educativas se preocupen por difundir más el conocimiento de su obra y vida y que las secretarías de Cultura, Departamental y Municipal, apropien recursos para que este excepcional quindiano no vaya a quedar en el olvido, pues tristemente un día cualquiera en un septiembre dos mil dieciséis se hizo realidad una de sus frases:

“Un día de estos me voy a morir y voy a quedar con una cara de muerto ni la hijueputa"

La verdad yo no sé si Memo quedaría con una cara de muerto ni la hijueputa, lo que si estoy seguro es que quienes lo conocimos alguna vez a él y a su obra, nunca lo olvidaremos ni a él, ni a sus caras.

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