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PECADOS CAPITALES

21 septiembre 2020 10:28 pm
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Por Eduardo Urrea Arbeláez

A propósito de la conmemoración de los 699 años de la muerte del poeta italiano Dante Alighiere, me referiré hoy a un tema al que todos estamos inexorablemente vinculados, pero que pocos tenemos la valentía de tocar.

Desde que el poeta Florentino describió de manera tan grafica el destino de los pecadores a través de la narración que él mismo hace del infierno y el purgatorio, se han escrito muchísimas páginas sobre los siete pecados capitales.

Incluso hay quienes dicen que la Vecindad del Chavo del Ocho, creación del Shakespeare Pequeño, no es más que el Infierno de Dante y que cada uno de sus personajes representa alguno de los pecados Capitales así: Don Ramón, la pereza, El Chavo personifica la gula, El señor Barriga, la avaricia; La Chilindrina a su vez representa la ira, mientras que La Bruja del 71 es la lujuria y Quico la envidia; en tanto que Doña Florinda y El Profesor Jirafales representan con lujo de detalles la Soberbia.

En alguna oportunidad escribí mi percepción sobre el tema y la titule simplemente: CAPITALES

Acúseme Padre porque he pecado!

Cuéntame tus pecados hijo mío

Acúseme Padre porque he pecado, me he dejado llevar por Asmodeo y he caído en las más grandes aberraciones, mi apetito sexual es voraz y me agobia la adicción al sexo, tengo pensamientos posesivos y no puedo controlarlos. La lujuria se apodero de mí!

Acúseme Padre porque he pecado!

Cuéntame tus pecados hijo mío!

Acúseme Padre porque he pecado, Mammon príncipe de los infiernos se ha apoderado de mi alma, mi deseo por el dinero es incontrolable, bajo el pretexto de una seguridad para el futuro o para mi vejez solo atesoro y atesoro, sin importar si mi prójimo aguanta hambre o no tiene un techo con que guarnecerse, lo realmente importante es que yo tenga asegurado mi presente y mi futuro!

Acúseme Padre porque he pecado!

Cuéntame tus pecados hijo mío!

Mi apetito por la comida y por la bebida es llevado por la Gula de Belcebú señor de las moscas, como hasta hincharme y bebo hasta embriagarme y no me importa para nada el hambre y la miseria del mundo y porqué habría de importarme si permanezco borracho y mi inconsciencia no me deja ver el dolor ajeno, a duras penas soporto el de mi panza por la llenura y pesadez que me producen el exceso de comida y bebida!

Acúseme Padre porque he pecado!

Cuéntame tus pecados hijo mío!

Padre, Belfegor no me deja levantar de la cama, paso los días procrastinando y dedicado a nada, mi pereza es más grande que yo, es más grande que el monte Fegor, hogar de esta inmundicia del infierno!

Acúseme Padre porque he pecado!

Cuéntame tus pecados hijo mío!

Amón Marques del infierno controla mi ser y mi ira es como una tempestad permanente que controla mi temperamento, llevándome a herir de muerte a todos aquellos que amo y también a los que no amo.

Acúseme Padre porque he pecado!

Cuéntame tus pecados hijo mío!

Quiero tener todo lo que los demás tienen, pues así me ordena Leviathan que me susurra al oído, no te conformes con lo que tienes, desea todo lo que tienen tus hermanos no importa si lo mereces o no!

Acúseme Padre porque he pecado!

Cuéntame tus pecados hijo mío!

Padre mi vanidad, prepotencia y soberbia están por encima de la de Lucifer hijo de la aurora, siempre quiero ser el más apuesto, el mejor vestido, el que mejor huele, sin importar si mi alma expele un olor nauseabundo por ese exceso de soberbia y prepotencia.

Acúseme Padre porque he pecado y soy un ser lujurioso, avaro, goloso, perezoso, irascible envidioso y soberbio!

Con cuál te identificas querido lector?

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