jueves 4 Dic 2025
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ODA A LOS ANTAGONISTAS

5 octubre 2020 9:29 pm
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Por Eduardo Urrea Arbeláez

Muchos me criticarán

Muchos me ignorarán

Muchos me odiarán o quizás

Muchos me harán el antagonista.

Pero es justo y necesario

Reivindicar a los antagonistas,

Pues de verdad ninguna historia sería igual

si el protagonista no tuviera un antagonista.

Otro sería el destino del mundo si Lucifer estrella de la mañana, como lo llamó el Creador por su belleza; hubiese permanecido como su ángel predilecto y no hubiese descendido al averno, para separar de manera definitiva la luz de la oscuridad.

Probablemente Caín no habría sentido envidia de Abel y quizás no lo habría matado, siendo probablemente la descendencia de Adán y Eva otra al no ser desterrado Caín y conservar la vida Abel, me pregunto ¿qué habría sido de todos y cada uno de los protagonistas del antiguo testamento?

¿Qué sería del mundo si el traidor Judas no hubiese entregado a Jesús para ser crucificado? ¿Dónde habría quedado la redención de la humanidad sin la sangre de nuestro Salvador?

Puede parecer algo obvio, pero así las cosas no existiría el bien y el mal, la luz y la oscuridad, el blanco y el negro, el Yin y el Yang, nuestra vida sería un sinsentido

Desde Otelo hasta la Guerra de las Galaxias nos encontramos con esta dualidad, solamente imaginemos a Otelo sin Yago o la Guerra de las Galaxias sin Darth Vader o simplemente al Correcaminos sin el Coyote.

Los villanos no eligen serlo, pero alguien tiene que hacer el trabajo sucio, los héroes no podrían ser héroes si no hay villanos y no lo neguemos tienen su encanto, quién no ha soñado con poder oprimir el cuello de alguien desde la distancia de la forma como lo hace magistralmente el lado oscuro de Anakin Skywalker o ver a alguien hecho tirones como el Coyote después de una sobredosis de acme.

En realidad yo creo que todos en el fondo tenemos algo de antagonistas, algo de Lucifer, todos hemos traicionado a alguien o a algo en algún momento de nuestras vidas, incluso a nosotros mismos, todos hemos matado como Caín, hemos matado ilusiones, hemos matado el amor o hemos matado por lo menos una cucaracha o una mosca, ¿por qué entonces nos creemos mejores que Caín?

Por eso no debemos avergonzarnos de reconocer, aunque sea ante nosotros mismos, nuestro lado oscuro, nuestro yin, nuestro lado traicionero, mezquino, avaro, vil, después de todo, nadie puede ser protagonista del todo o antagonista del todo, pues no hay bondad sin algo de soberbia u orgullo y no hay maldad sin algo se sentimiento o afecto.

Claro que la hipocresía de no reconocer un antagonista en nuestro alter ego también es una forma de maldad, pues así tratemos de engañarnos en el fondo sabemos que así queramos ser Henry Jekyll en ocasiones se nos sale Edward Hyde

Acaso no hemos escuchado alguna vez la frase “ira santa” me pregunto entonces, es que ¿puede ser santa la ira? No lo creo, la ira puede ser la del Santo Padre, pero al fin y al cabo es ira, es decir, la bondad absoluta no existe.

Ahora miremos el otro lado de la moneda: No hay maldad absoluta, pues si la hubiera, probablemente Pablo Escobar, el mayor criminal de la historia Colombiana, no habría caído solo por tratar de escuchar la voz de sus seres queridos, o Hitler en su afán de conquistar el mundo no habría sido una de las primeras personas que se preocuparon por el maltrato animal, acaso ¿eso no es un rasgo de bondad en alguien que maquinó el mayor holocausto de la historia?

Ahí lo tienen no hay yin sin su yan o yan sin su yin; por eso, así nos duela, el mundo necesita de los villanos para que puedan existir los héroes y de contera un equilibrio en el universo.

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