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GOOGLE, EL NUEVO ORÁCULO DE DELFOS

19 octubre 2020 5:24 pm
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Por Carlos Eduardo Urrea Arbeláez

Hace mucho muchos años me gane el remoquete de "Oráculo", por quien hoy es un viejo amigo y, aunque en esa época me molestaba cuando me llamaba así, con el tiempo entendí que en realidad la mofa era un elogio. Desde muy pequeño fui más amigo de los libros y las enciclopedias, que de los balones y los trompos y es que décadas antes de existir Google Maps, yo me la pasaba tardes enteras devorando, como un león lo hace con su presa, un viejo atlas "Aguilar" de mis hermanos Rodrigo y Guiga que cursaban su bachillerato. Soñaba con conocer los lugares que recorría en ese momento con mi dedo índice, cual si fuese un avión. Debo confesar con gratitud que la vida me ha dado la oportunidad de conocer algunos, aunque aún hay varios que están pendientes y donde espero ir antes de mi partida a la eternidad o de que pierda las ganas de viajar.

Quizás, el regalo material que más recuerdo de mi niñez fue una enciclopedia ilustrada del Círculo de Lectores que me regalo mi mamá y que esperaba con ansia cada mes, pues tardé un año en completarla, ya que cada mes salía uno de los doce ejemplares que la componían, hoy aún la conservo a pesar de haber sido desplazada primero por la enciclopedia encarta y luego por wikipedia.

También disfrutaba leer los periódicos que exprimía como si fueran naranjas o limones, me leía desde las noticias mas importantes, hasta el horóscopo, pasando por las inolvidables caricaturas de la época como: Mandrake, Benitín y Eneas, Olafo el Amargado, Educando a papá (Pancho y Ramona) y como no mencionar al maestro Osuna (ojo no confundir con el reguetonero) y a la Negra Nieves.

Lo del apodo que me molestaba tanto, viene precisamente de un símil o mejor una hipérbole, que hacía mi amigo de infancia sobre mi interés por el conocimiento y la lectura con el increíble Oráculo de Delfos y es que cuando los griegos querían saber sobre algo, ahí estaba Delfos; pues solo los dioses sabían las respuestas a todo y el intermediario entre estos y los simples mortales era un Oráculo y el mejor de ellos estuvo más de un milenio al lado del Monte Parnaso, por ello si la consulta era importante y se tenía el poder económico y social se podía acudir a esta enciclopedia de la antigüedad si se le puede llamar así.

Delfos tiene su origen en un engaño de la ninfa Telfusa que propuso al dios Apolo la fundación de un Oráculo allí, sin advertirle que este lugar estaba habitado por una serpiente monstruosa; sin embargo, esta no fue problema para Apolo que la derrotó al lado de la fuente Castalia y una vez hecho esto y castigado a la ninfa traidora, reclutó los primeros sacerdotes del oráculo; así Delfos se convirtió en el Oráculo más popular de la antigüedad, su fama se extendió en el mundo entero, aun en las colonias más remotas y se volvió paso obligado de reyes, políticos e intelectuales, por eso se dice que Delfos era el corazón de la Grecia clásica y el lugar más influyente e informado de la antigüedad.

¿En qué consistía una visita al Oráculo?

Básicamente cada peregrino debía pagar una tarifa, purificarse y ofrecer un sacrificio al dios Apolo, luego de ello, si era digno, un sacerdote tomaba nota de la pregunta antes del encuentro con la pitia, la verdadera protagonista del rito, esta bebía las aguas de la fuente Castalia y quemaba hojas de laurel, luego escuchaba la pregunta de los caminantes para entrar en trance y aunque su papel era únicamente de mediadora, sus palabras expresaban la voluntad del dios. Por ello se dice que Delfos fue en la antigüedad una fuente de sabiduría como ninguna otra que se haya conocido.

Años más adelante comprendí que habían personas que eran verdaderos "oráculos de Delfos" y me deleitaba oyendo por las mañanas a Juan Gossaín, que en su increíble modestia le preguntaba al profesor Bustillo cada día sobre toda clase de temas… ¡Como si no los supiera! Cuando en realidad él era un verdadero "oráculo de Delfos", pero en su modestia le dejaba los honores al mencionado profesor. Así mismo no me perdía el programa semanal de Alfonso Castellanos llamado "Yo sé quién sabe lo que usted no sabe" y la tertulia de Ramón de Zubiría y Abelardo Forero en "El pasado en presente".

Mientras tanto, en Palo Alto California, los señores Larry Page y Sergey Brin, iban perfeccionando lo que en las primeras décadas del siglo XXI lograría que todos pudiéramos tener en nuestros bolsillos: el "Nuevo Oráculo de Delfos", su majestad el señor "Google", que debe su nombre a que sus fundadores no estaban satisfechos con el que tenían para entonces que era "Backrub" y tras una lluvia de ideas surgió Google que surge de un juego de palabras con el término matemático "Gugol", que se pronuncia en inglés de manera similar a "Google" y se refiere al número uno seguido de 100 ceros, lo que se traduce en organizar una cantidad aparentemente infinita de información en la web.

No obstante lo anterior, el verdadero inventor de la palabra fue Cartwright Vickers, que publicó un cuento infantil ilustrado en 1913 llamado "The Google Book", en el que cuenta la historia del monstruo google y otras criaturas fantásticas que viven en Google land, libro que interesó a Milton Sirotta sobrino de Edward Kasner, inventor del número, al punto que le sugirió la palabra "google" para nombrar el número gigantesco de más de 100 dígitos, que utilizarían Page y Brin para su buscador. Lo demás es historia y es así como se logró en tiempo record imponer el neologismo googlear, por ello no puedo imaginar el mundo sin esta herramienta y me atrevo a decir de manera respetuosa que Google es el nuevo Oráculo de Delfos.

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