Mujeres transgénero, en el blanco de las burlas

21 enero 2018 2:32 pm

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Uno de los mas grandes temores a los que en algún momento nos tenemos que enfrentar las mujeres transgénero que decidimos vivir plenamente nuestra identidad de género, o salir del closet como es el dicho popular, es el ser objeto de burlas y comentarios despectivos por parte de quienes no entienden o no aceptan nuestra transición.

No importa la edad en la que decidamos dejar la apariencia masculina con la que no nos identificamos, nos abrazamos a la poca o mucha feminidad con la que contamos, como un náufrago que se aferra a una tabla de salvación en el mar de dudas, miedos y prejuicios al que debemos enfrentarnos en nuestro proceso de cambio. Sea cual sea nuestro momento de salir del closet, todas hemos sentido ese miedo, esa incertidumbre en algún momento, unas mas que otras, pero es entendible, pues enfrentarse a una sociedad donde se nos juzga por nuestra apariencia mas que por lo que realmente somos, es una tarea que, contrario a lo que creen los machistas radicales e ignorantes, no es para “galletas”, como muchos nos llaman, por no mencionar los montones de términos vulgares y despectivos para referirse a nosotras.

Las vivencias en el proceso de transición de género son múltiples y variadas, podría decirse que cada caso es único, aunque muchas historias comparten bastantes puntos comunes, y podría decir casi sin ninguna duda, que todas compartimos ese y algunos otros miedos más. Hablaré de mi caso particular.

Cuando pienso en todas las razones que me trajeron hasta aquí, llegan a mi mente todo un sinnúmero, pero cuando pienso en lo que me motivó a salir del closet, en lo que me hizo dejar mi zona de confort, donde tenía un buen empleo en cuestión económica, y un “futuro promisorio en el sector empresarial”, es una muy concreta, entendí por fin mi propósito en esta vida, ser quien realmente soy y siempre fui, vencer el temor de mostrarme como soy ante los demás, sin tapujos, simplemente…

Pero como a todas nos ha pasado, el tomar la decisión de dirigir nuestras vidas, de no permitir mas que sean los demás, llámense familia, amigos, trabajo, iglesia, etc., nos pone en el lugar mas desventajoso que hayamos estado en algún momento: la picota pública. Es bien sabido que en el mundo masculino, una de las mas grandes afrentas es que alguien pueda poner en duda nuestra masculinidad, comparándonos con el sexo femenino, que se considera de manera implícita como una casta inferior, aunque por protocolo y por evitar rechazo social, no se acepte abiertamente esta discriminación tácita hacia la mujer y su mundo.

Si una persona que nació hombre (Al menos en apariencia), decide actuar y desempeñar el rol social de mujer, es inmediatamente discriminada de muchas maneras, empezando por su círculo inmediato (Familia, amigos, compañeros de trabajo o estudio), tomándolo al principio con burla y ridiculizándolo, intentando que esta persona vuelva a su rol tradicional, coartando su libertad de expresión, impidiendo que se salga del molde y de lo establecido. Luego, cuando se dan cuenta que la cosa va en serio, le quitan su trabajo, su amistad, los parientes se alejan, a ver si hacen reaccionar a esta persona para que vuelva al “buen camino”.

Con el tiempo, y al ver que la cosa va en serio, nos convertimos en el blanco de todos los chismes, críticas y burlas, tanto de conocidos como de desconocidos, por nuestra manera de vestir, por como nos vemos de “feas o ridículas”, porque “nos falta mucho para pretender vernos como mujeres”, porque “nadie tiene tan mal gusto para fijarse en ti”, y tantas otras burlas de todo calibre.

Sin embargo, y a pesar de todo el rechazo y las burlas de las que podamos ser objeto, la comunidad transgénero está aquí, presente, en pie de lucha, poniéndole la cara al mundo y demostrándole que somos mucho mas que payasas, prostitutas o delincuentes, que cada vez somos más, aunque todavía seamos una minoría poco representativa en cantidad, pero sí en calidad, ya que entre nosotras hay artistas, empresarias, y hasta una candidata al Senado, eso quiere decir algo, se acerca el fin de la discriminación.

 

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