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Historia, filosofía y ciencia en Andrea Wulf (4)

26 junio 2023 4:01 am
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Por Francisco Cifuentes

 “El clima político de Europa había cambiado completamente desde 1761. La paz había regresado en la primavera de 1763, gracias a los tratados que firmaron Gran Bretaña, Francia y España por un lado y, Austria y Prusia por otro (Rusia y Suecia se habían retirado de la guerra en 1762)” (p.150)

Pero el cambio más importante en ambas visitas de Venus no era la política, sino la invención y la construcción de los instrumentos apropiados para la hazaña. “Durante el pasado siglo y medio, las posibilidades de observar el sistema solar habían aumentado considerablemente. Hasta la invención del telescopio en el siglo XVII, la única forma de observar los astros había sido a simple vista.” (p.169)

¡Qué tiempos ante el panorama actual! Ahora se tiene el descomunal telescopio espacial Hubble, hecho y colocado entre la NASA y la Agencia Espacial Europea y el James Web, que es el mayor telescopio espacial de la historia, hecho en EE.UU. Y colocado por la NASA. Pero en ambos existe mucha colaboración internacional, con contribución económica, científica y tecnológica. Y en materia de instalaciones terrestres, sobresalen el Keck, el Vlt, el de Chile y el de Canarias. Ahora, a diario, nos mantienen informados y aterrados por los hallazgos, fotografías, mediciones y cálculos, en cuantías de años luz. Pero, por si fuera poco, estamos esperando la instalación del próximo telescopio, el más grande del mundo, lo que sucederá en 2029. Ese es el Telescopio Gigante de Magallanes.

De la famosa e histórica Universidad de Jena, en su ciudad  alemana homónima, tuvimos noticia cuando llegó a nuestras manos apenas una fotocopia de los primeros escritos del filósofo alemán Guillermo Federico Hegel titulados “Los Cuadernos de Jena”, pero más conocidos como “Aforismos de Jena 1803-1806"; donde sus análisis están más dedicados a la crítica cultural y su estilo fragmentario se distingue radicalmente del escrito como tratado de largo aliento y sistemático, como lo veremos en  su famosa obra “Fenomenología del Espíritu” (1807); que fue redactada por aquella misma época. Esto lo apunto, porque la profunda y detallada obra de Andrea Wulf titulada “Magníficos Rebeldes Los Primeros Románticos y la Invención del Yo” (Taurus. 2022), se centra en lo ocurrido en la vida intelectual europea, particularmente alemana y específicamente en la ciudad de Jena y su universidad en el período de tiempo que va desde 1794 a 1806. Empieza con Kant y termina con Hegel, como lo veremos.  Ella desentraña lo que ellos llamaron “Nuestro maravilloso círculo” (p.135) o lo que otros denominaron “Nuestra pequeña academia” (p.157), sin saber lo que se estaba cocinando para la filosofía y la literatura en una ciudad tan pequeña como Jena y en una universidad aún menor.

El voluminoso libro de Andrea Magníficos Rebeldes se puede leer como muchas biografías en un solo texto: la de Goethe, la de Schiller, la de Fichte, la de Schelling, la de Novalis, la de los hermanos Schlegel y la de los hermanos Humboldt; sino también como una historia de la filosofía centrada en el surgimiento del idealismo alemán, que va desde Immanuel Kant hasta Frederick Hegel pasando por Fichte. Igualmente, como una historia de la literatura alemana centrada en el surgimiento y consolidación del movimiento y escuela literaria conocidos como el romanticismo alemán y su influencia mundial. Todo ello con el telón de fondo de la Revolución Francesa, las Guerras Napoleónicas y la historia de los estados alemanes antes de conocerse la unificación y aparecer propiamente la Alemania del siglo XIX y el XX.  Por supuesto se refiere demasiado al Imperio Austrohúngaro y sus alrededores, como también a la situación histórica y política de Rusia e Inglaterra y a la literatura de esta última.

Puede tomarse como un relato novelesco histórico de muchas voces, donde es necesario destacar el papel protagónico de las mujeres, esposas y amantes, no solo como compañeras de familia, sino como intelectuales; tal es el caso de  Michaelis Caroline, escritora, traductora de casi toda la obra de Shakespeare, El Quijote de la Mancha y el Decamerón de Bocaccio, desde sus idiomas originales al alemán; crítica literaria con colaboraciones constantes para las revistas de Jena y Berlín y “musa del Círculo de Jena”. Casada primero con Franz Bohmer, después con August Wilhelm Schlegel también escritor y miembro activo del mencionado Circulo y, por último, esposa del filósofo Schelling, uno de los máximos exponentes de la filosofía alemana y del romanticismo alemán.  Otra mujer importante de este Círculo fue Dorothea Veir-Schlegel, también escritora y traductora. Sin olvidarnos de Chistriane Vulpius, la amante y posterior esposa de Goethe; quien cuidó del genio para ser lo que fue ahí y para la posteridad y,  Sophia von Kuhn, novia de Novalis, nada menos en quien se inspiró para escribir su famoso libro Himnos a la Noche, entre otras que discurren por sus páginas. Estas damas estuvieron en la sombra por muchos años, e incluso, sus escritos eran firmados por sus esposos, a la sazón, grandes intelectuales muy conocidos en ese ambiente de Jena, Berlín, Gotinga y Frankfurt.  La obra de Andrea Wulf realiza un rescate magistral, casi que, diciendo artículo por artículo, traducción por traducción, velada por velada, en los cuales ellas tuvieron rol protagónico.

Aunque de la autora, pueda decirse que es más conocedora de los filósofos, que propiamente de la filosofía, es necesario rescatar que pinta todo el ambiente de la intelectualidad alemana dedicada al pensamiento idealista.  Aquí se pueden apreciar los últimos días y los escritos de Kant y su portentosa influencia en Fichte, quien va desde la “cosa en sí”, las categorías trascendentales y la razón pura del maestro de Königsberg, hasta la elaboración de toda una teoría del yo fichteana;  apreciándose la influencia y el posterior distanciamiento de ambos. Igualmente retrata la época convulsionada de la sociedad alemana, que haría surgir la obra de Fichte Discursos a la Nación Alemana. Kant no estuvo en Jena, pero los influenció a todos.

Así como asistimos a la construcción de la Naturphilosophie de Schelling, es decir, la filosofía de la naturaleza o “ser uno con todo lo que se vive” (p. 225), vemos la influencia de la filosofía en los textos sobre la naturaleza, principalmente de Humboldt y de Goethe (p.157); igualmente relacionados en términos intelectuales con Schiller (p. 47). Por lo cual allí surgió una combinación muy importante de la filosofía, la ciencia y el arte. Esta tríada fue uno de los fundamentos que iluminó el llamado romanticismo alemán.  Por eso en la obra se ve el nacimiento de la novela romántica Werther de Goethe y su famosa obra Fausto, en la cual se debate entre la ciencia y la poesía, con una profunda reflexión filosófica. Así, las conversaciones y los experimentos entre los sabios Goethe y Humboldt (p.157), fueron fundamentales para auto influirse e iluminar la posteridad.

Se aprecia en la obra el recorrido desde la razón pura kantiana, hasta el yo fichteano y aterrizando en el absoluto hegeliano. Se ven las mutuas influencias y las rupturas. Cada uno marcó una revolución en el pensamiento filosófico alemán y mundial. En cierto modo, aún somos kantianos, fitcheanos y hegelianos. Influenciaron a Marx, Nietzsche y Heidegger. La ética kantiana ilumina la mayoría del derecho occidental, la crítica del juicio aún fundamenta el análisis del arte y, aunque estemos en permanentes guerras, la Paz Perpetua y la Unión Europea, todavía son inspiraciones kantianas. Ante lo fantasioso y lo deísta, colocar al yo en el centro de las preocupaciones filosóficas, sigue siendo una tarea vigente, aunque se hable de la muerte del sujeto y del autor en las disertaciones postmodernistas. Lo que pasa es que se trata de otro yo, de otros yoes, de otro sujeto, de otra subjetividad y de las intersubjetividades contemporáneas. Sin asistir al declive de Kant, si al desplazamiento de Fichte y al reinado de Hegel; pues aún el marxismo, es hegelianismo de izquierda.

De otra parte, la fuerza del absoluto ya estaba en la filosofía de Schelling, que también perteneció al famoso Circulo de Jena. El venía de Kant, Fichte y Leibniz; pero fue recogido por Hegel en materia del tratamiento del llamado absoluto y por Schopenhauer en lo tocante a aquella fuerza superior que todo lo engendraba y que para este sería la voluntad. En esa línea está su magno tratado El Mundo como Voluntad y Representación. 

Novalis, que fue esencialmente poeta, también hizo una prosa muy interesante y reflexiva en novelas inconclusas y, en estilo fragmentario se conocen sus Fragmentos Logológicos, justo antes de Nietzsche, Krause y Cioran. Y en filosofía escribió un Estudio sobre Fichte. Como toda la pléyade del Círculo, fue multifacético; incluso se graduó en minas y trabajó en ello. Él había dicho que “la filosofía es, en su origen, un sentimiento” (p.121)

Habían salido de la postración del hombre ante Dios durante todo el medioevo y ahora se trataba del rescate del ser humano, más allá del puesto dado en el Renacimiento; superando así la metafísica; pues el idealismo alemán es diferente a esta. Se separaron del empirismo inglés, ya que para ellos no bastaban ni la experiencia ni los sentidos, precisaban elaboraciones más grandes a nivel de la mente, pero adheridas a la emoción. También supieron superar el racionalismo de Descartes y toda la Ilustración Francesa, admitiendo dentro del yo, los sentimientos al lado de los racionamientos. Sin embargo, la mayoría de los actores de la trama intelectual de Andrea Wulf admiran la Ilustración y toman mucho de ella; pero sufrieron el embate de Napoleón. Estuvieron entre la Revolución Francesa, el totalitarismo napoleónico, las monarquías alemanas, la admiración por el clasicismo italiano; pero con ello produjeron su propia filosofía, su gran dramaturgia, la mejor poesía y un arte que aún ilumina. Por algo, más adelante, surge en medio de este panorama la antropología filosófica de Max Scheler, precisamente cuando ya los anteriores le habían marcado el camino protagónico del hombre y del yo.

La síntesis del romanticismo alemán está en la consigna de “Sturm und drag” o “tempestad e ímpetu”.  En el texto en mención, está de cuerpo entero el padre de todos, es decir, Goethe y no solo como literato, sino como naturalista y cortesano que le ayudaba a sus amigos del Círculo de Jena. Está el polifacético Novalis, pero que trascendió principalmente como poeta de la noche y de la oscuridad.  Hölderlin, aparece en algunas páginas, estudia con algunos de ellos, para enloquecerse posteriormente. Otros representantes son Heine, George Tralck y Herder en filosofía y lenguas clásicas.

En la obra, se asiste a la influencia del romanticismo alemán en Inglaterra, con los poetas Wordsworth, Coleridge y Byron; los que de paso anotamos, fueron estudiados y enseñados por Borges en la Universidad de Buenos Aires, cuya compilación de clases se conoce como el libro Borges Profesor.  El tratamiento de la naturaleza en el romanticismo alemán también llegó a influir en los escritores estadounidenses, como Henry David Thoreau y Walt Whitman.

Con todo lo anterior se corona Andrea Wulf como la más grande historiadora de este siglo, saliéndose de la mera historiografía y el academicismo, para acercarse a la literatura, la ciencia y la filosofía con creces. Ha hecho una combinación enaltecedora y ha rescatado a personajes para toda la posteridad.  Ha colocado a la mujer intelectual en su cúspide, no cae en el melodrama cuando va a la vida privada de los científicos y filósofos, va más allá de los estereotipos de los tratados de historia de la ciencia y la filosofía, por eso se le sale al mero academicismo. Como vemos paga la pena dedicarle días y noches a estos tres voluminosos tomos para infórmanos, aprender, reflexionar y deleitarnos, como debe ser la misión de los grandes libros.

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