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HAY QUE ESTAR MÁS PREPARADOS QUE UN SANCOCHO

1 abril 2020 10:54 pm
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Si el Coronavirus llega a nuestro platanal con la inclemencia que ha llegado a España o Italia, solo nos quedaría el platanal. Frente a la paquidermia y la politiquería del país, solo sobrevivirían personas como Alvaricoque, De La Espriella, Silvestre Dangond, Barbarita, Suso, Hassan Nassar y unos pocos más de la misma especie.

Dios no lo quiera que el coronavirus devaste al país, aunque pedirle algo a él en este momento es tiempo perdido porque anda más desaparecido que Sergio Fajardo, o debe estar ocupado planeando un tsunami en Indonesia o un terremoto en Chile.

Aunque la medida cautelaría de la cuarentena se tomó más rápido que en Italia, España o Estados Unidos y, por ende, se puede controlar mejor el virus, nos puede suceder igual que en esos países. No nos podemos olvidar que Colombia está lleno de colombianos, no nos olvidemos que el colombiano es terco, incrédulo, fresco y se cree el más verraco.

En lo que llevamos de la cuarentena esos rasgos representativos de los colombianos han aparecido, diariamente vemos gente en la calle, desacatando la norma, el día del empalme del simulacro y la cuarentena se vieron miles de personas por las calles, en los medios de transporte, en los bancos, grandes aglomeraciones; puros tercos, incrédulos y verracos que hacen chistes como “Le va a dar ese Coronavirgos”, o “vea ahí va la Coronavergas”.

Los contagiados por el virus en nuestro país van en 1.065 y se han muerto 17 personas, estás cifras son de ayer miércoles, seguramente hoy subirán. Esto del Coronavirus es serio, hay días que en Italia o en España mueren más de 800 personas. En Colombia tenemos que ponernos serios y prepararnos ante una probable disparada del brote porque si esto llegará a pasar, en los hospitales no habría tantas camas para tanta gente y menos respiradores para combatir la emergencia.

Tenemos que pensar desde ya en habilitar más hospitales de campaña, por ejemplo, hacer alianzas con hoteles, cientos de habitaciones y camas que podrían ponerse a servicio de la emergencia, hacer alianzas con constructoras y utilizar y adecuar sus apartamentos y casas modelos en hospitales de campaña, también los proyectos que están próximos a ser entregados.

Hay que pensar y reaccionar desde ya, convertir salones de colegios y universidades en cuartos de hospitales, también las iglesias de los barrios. Si no empezamos a pensar en este tipo de soluciones desde ya, no habrá dónde atender a los enfermos, pasará lo que ha pasado en estos países que he mencionado en los párrafos de arriba.

Hay que pensar en algo así desde ya, porque no hay otra manera de afrontar esta calamidad, no hay pastores cristianos que con sus palabras ni poderes puedan contener lo nefasto de la situación, tampoco estará preparado el niño evangélico que cura el cáncer y hace parar de sus sillas a los inválidos, y mucho menos podrán hacer algo el padre Chucho, el padre Gallo o el de barba que ya no es padre, al que le dicen el cura Hoyos, así nunca hayan hecho algo.

No es un chiste, pero en estos momentos dramáticos, deberíamos pensar en tener más hospitales y menos iglesias, menos oraciones y más vacunas, y más ciencia y menos religiones.

Por Juan Miguel Rojas S.

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