Sociedad perdida

25 octubre 2017 9:53 pm

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Por qué perdimos la empatía. ¿que nos pasó como sociedad, que no registramos los dramas de nuestros compatriotas? ¿Es más dolorosa la muerte de un ciudadano promedio, que la de una persona afro descendiente, un indígena o una persona LGBTI?

Y es que desde siempre nos han enseñado a desdeñar lo diferente, lo no europeo, a idolatrar lo extranjero. Por eso no me extraña la indiferencia ante las muertes de Tumaco, o el escabroso hecho que 54 líderes sociales fuesen asesinados en lo corrido del año y que nuestro pueblo apenas si se enteró. La continúa violencia de género, vejaciones a niñas y mujeres trans, a cualquiera diferente. Noticias diarias.

Nos hemos vueltos indolentes ante el dolor ajeno. Confusos por una maraña de pantallas de humo que esconden el gran robo a Colombia, manipulados a observar con horror la rápida caída al vacío de nuestro vecino Venezuela, usado para crear miedos y polarización. Manipulados a odiar al gay, al campesino, al indio, al negro, a la trabajadora sexual y a todos. Odios y miedos que envenenan la psiquis humana. Después nos aterramos de nuestros altísimos índices de suicidios, de aquellos, quizás llevados a ello, por la falta de empleo y oportunidades, o por los onerosos impuestos locales y el diabólico gota a gota, o la rampante drogadicción y prostitución. Todos esos indicativos en los que somos punteros nacionales.

Que el poder corrompe es verdad. Más aún cuando en la cabeza de aquellos que acceden a él, solo existe aire y una increíble vanidad .Podría estar hablando de cualquier gobernador, alcalde, diputado o cualquier tinterillo con ínfulas y desmedida codicia, por el dinero del erario. Corrompe al nivel de justificar todas las avaricias; la venta a pedazos de nuestro territorio, la rifa de la salud de nuestros niños,- proveyéndolos de una mala nutrición y raciones en mal estado-, la perdida de nuestros hospitales y puestos de salud, que ante la colosal ineptitud de quienes nos gobiernan, se degradan, no sin antes dejar sus intereses tácitamente plasmados, en la firma de asesorías y negocios truculentos.

Que ahora se venda Buenavista,- víctima del cultivo de moda-, no es algo nuevo, ya ha sido abusada por previas administraciones; que el POT esté temporalmente en revisión y algunas obras suspendidas por la atrevida invasión de las constructoras a reservas naturales, guaduales y recursos hídricos, es contentillo provisional. Acá reina rampante la amnesia/codicia. En pocos meses todo seguirá igual, hasta que el daño sea visible e irreversible, como con la atroz gestión de la secretaria de planeación, que junto a la inefectiva cámara de comercio, ayudan a hundir y afear, el futuro de los armenios.

Pasamos por la peor temporada de turismo, (supuestamente nuestra principal vocación) victimas del monopolio de Avianca y del desdén gubernamental. ¿Como no prever desde los entes correspondientes, tal contingencia? Acaso vivimos en las cuevas, tantos seminarios de ecoturismo y bla, bla, para después decirnos, después de costosos estudios y diagnósticos, porque fue, que no se pudo tener un plan de acción, una oportunidad de oro de crear alianzas terrestres y hoteleras. Perdimos todos.

Si usted no se dio cuenta que, también perdió, que por su apatía y conformismo, otro patán puede llegar al poder, no se queje cuando le suban el IVA y su plata no alcance para el mes, o le roben o maten. Su voto es importante. Úselo bien!.

 

 

 

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