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Involución

14 febrero 2018 11:21 pm
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La lógica del desarrollo de los seres vivientes es la evolución

Nacemos, nos desarrollamos y morimos, esa es la ley de la naturaleza. Queremos creer que tenemos una razón de existir y ser. Nos preguntamos a qué vinimos a esta vida y a dónde vamos.

La muerte es la gran catalizadora.

Todos nos morimos.

Es ese conocimiento que nos separa de los animales, es la conciencia de saber que morimos la que nos hace únicos.

Sabemos que nuestro tiempo es finito.

Quisiera pensar que esa prerrogativa, nos obliga a valorar todas las experiencias, a ver la belleza efímera de la juventud, como un estadio primordial hacia las etapas de la madurez, y la madurez como la recompensa.

Pero no todos maduran por igual. De hecho conozco muchos que involucionan.

Hace cerca de dos años, viví en carne propia la cercanía de la muerte. Mi compañero de 15 años se enfermó de una giardia –de aquellas que abundan en nuestros contaminados ríos- por ese entonces uno de nuestros paseos favoritos, enamorados de esta región y ajenos a sus peligros.

Nos habían advertido los grandes problemas del sistema médico local, pero ante la urgencia de la enfermedad, no pudimos volver a la Argentina, a nuestro servicio de salud, uno de los mejores del mundo. Lamentablemente fuimos víctimas, como tantos colombianos de la involución de nuestro sistema de salud.

55 días de terror.

55 días entre la vida y la muerte de mi compañero de vida, 40 kilos perdidos al igual que sus ganas de vivir. Y el piso de mi vida se movía, como un terremoto. Todo mi futuro en jaque.

Un futuro planeado en base a mi unión sentimental, de un compañero para mi adultez y de un socio de vida y negocios. Matrimonio y patrimonio, palabras con significados diferentes e iguales.

Mientras, veía a mi compañero morir lentamente, desgastándose hasta los huesos, víctimas de la codicia y la mala administración de nuestro sistema de salud. Víctimas de una mafia que nos gobierna para su beneficio. Víctimas.

Y pensé que eso nunca nos pasaría, que eso solo le pasaba a los otros. Pero nos pasó.

Y la muerte rondó y rondó.

La involución de nuestra región, en todos los niveles, se ha convertido en otro cáncer, que aunado a la corrupción y otros males endémicos , torpedean nuestro desarrollo y nuestra salud. Y no podemos ser ajenos. Es esa desidia la que nos carcome y nos paraliza.

Involucionamos como sociedad, no porque queramos, porque somos obligados por las circunstancias.

Ya no creemos en nada ni nadie, la vida perdió su valor y los valores se perdieron.

Quisiera creer que las experiencias que nos mueven, nos hacen crecer, que la cercanía a la muerte nos mostraría la belleza de la vida y de todo aquello que hace parte de ella, de aquello trabajado en conjunto, del plan de vida.

Pero las cosas no pasan así.

Incluso ante esta situación aprendí, de la fuerza interior que todos poseemos. Aprendí que ante todas las circunstancias, la vida prevalece. Y que lo único que no podemos cambiar es la muerte.

Mi esperanza es por el cambio, porque la atrasada evolución de nuestra tierra despegue, por algún día tener una región llena de gente feliz y sana, de una región libre de “líderes” mafiosas y de inútiles administradores.

Aunque la involución llegó para quedarse.

Vote a conciencia.

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