Por Fabio Olmedo Palacio
Una prestigiosa universidad, realizó un estudio sobre la mendicidad en nuestro país y nos entregó datos sorprendentes y a la vez dolorosos. El cálculo promedio de los sitios de más alto tráfico, puede reportarle a éstos, entre 50.000 y 100.000 pesos diarios, es decir, en un mes, “trabajando” 28 días, tendrían aproximadamente 2 millones de pesos, que multiplicado por 12 meses, serian cerca a los 24 millones de pesos al año, esto exponenciado, por el número de personas que se encuentran en los semáforos, salidas de supermercados, transporte público, centros comerciales, iglesias, eventos culturales y deportivos. Miremos bien, en solo Bogotá se estiman diariamente 6.000 personas dedicadas a esta actividad, estamos hablando que esto produciría $144.000 millones al año.
Si quiere pasear en las calles sin sentimientos de culpa, o expiando sus pecados, antes de dar una limosna, debe hacerse estas preguntas, ¿a quién le está entregando su dinero?, ¿para dónde se va esa cantidad en dinero o en especie que usted entrega?, ¿soluciona en algo las desigualdades que abundan en nuestro país?. Detrás de una supuesta enfermedad, discapacidad, o cara de lástima o llanto, se encuentran cosas que nosotros ignoramos, las respuestas son diversas, y en su inmensa mayoría van desde bandas criminales organizadas para utilizar y explotar niños, ancianos y madres cabeza de hogar, que en muchos de los casos, pasan de mendigos a jíbaros, correos de venta de estupefacientes, o se reclutan para bandas criminales y en otros casos para explotación sexual. Las investigaciones nos muestran, que algunos de los niños utilizados para generar compasión y hacer más rentable el “negocio”, son alquilados por sus padres y familiares, y para evitar que éstos lloren, los drogan con calmantes, alcohol o elementos alucinógenos, que al repetir esta práctica a diario, muchos de ellos mueren, o terminan con altos grados de adicción.
“La industria de la mendicidad” crece en nuestro país a pasos agigantados, gracias a su buen corazón. El negocio de estos bandidos, se vuelve más rentable por personas como usted que creen de buena fe, están socorriendo un alma en pena o a una familia desprotegida. La pregunta es, ¿esto tiene solución?, por supuesto que si, el gobierno nacional y los gobiernos regionales y locales, tienen la obligación de implementar políticas que solucionen las desigualdades en nuestra sociedad, y en igual forma, establecer estrategias para combatir a las bandas criminales, los padres y familiares que se presten a este macabro y triste negocio. La ley Colombiana establece frente a la explotación de menores de edad, que el que utilice o mendigue con menores directamente o a través de terceros, incurrirá en prisión de 3 a 7 años y el menor será conducido al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, la pena se aumentara en un 50%, cuando el autor sea un pariente. Las autoridades competentes están en mora de actuar.
El llamado es especialmente para usted, el ciudadano de a pie, que entrega monedas en las calles de nuestras ciudades y pueblos, contribuyendo a que la fortuna de estas mafias sea cada día más grande, a costa de la miseria de otros. Existen organizaciones sociales, religiosas o gubernamentales de reconocida reputación moral y profesional que canalizan toda esta solidaridad que se requiere en tiempo, dinero o en especie. No convirtamos a Colombia en un país de mendigos.