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MIS VECINOS DEL LADO Y DEL FRENTE

6 diciembre 2020 10:25 pm
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Faber Bedoya Cadena

En el barrio donde nací, en la lejana Armenia, se conservan todavía tres casas. Una en muy buen estado, muy visitada, y la apodamos, “todo tiempo pasado fue mejor”. Una casa al lado, ha sido remodelada muchas veces, y todos teníamos que ver con esa casa, se llama, “lo mejor está por venir”. Y justo al frente hay una casa siempre con las puertas abiertas, desde muchachos la llamamos, “solo por hoy”.

Conversando con los muchachos de antes, es muy difícil no visitar la mansión de los recuerdos. Recorrer los pasillos del pasado. En sus espaciosas habitaciones caben todas las experiencias acumuladas a lo largo de tantas décadas. Hay lugar para los éxitos, fracasos, ratos felices, anécdotas, historias, verdades imaginadas, mentiras que de tanto repetirlas terminando creyéndolas. La infancia, la adolescencia, los amoríos, los desengaños, las conquistas. Hasta tenemos recuerdos frescos, con sabor a vejez. Ya la cuarentena tiene un cuarto en nuestra mansión del ayer.

Hay un cuarto muy especial en ese caserón y es el del tuvo. Porque muchos contertulios tuvieron finca, empresa, fabrica, almacén. Y lo mencionan a cada rato. Pero lo más drástico es aquellos que tuvieron familia y hoy viven solos. Hay un amigo que su señora y dos hijas se fueron de su lado para el extranjero, por su modo de ser. Psicorígido. Es un excelente conversador, elegante en el vestir. Dice la señora que le arregla la casa que tiene más de treinta camisas, con pantalones que le combinan. Para cada día del mes. Su apartamento es impecable. Igual su presencia. Pero está solo.

Hay otra habitación, no muy concurrida y ahora ultimo parece que la clausuraron y es la de la señora “hubiera”, que bueno, que hubiera hecho esto o aquello. Me da la impresión que la vida moderna ya eliminó este huésped de la vida de nosotros.

Cuando visitamos la mansión del ayer, nos queda un sabor de satisfacción, por la tarea realizada. Hay un “rincón de los recuerdos”, como el sitio de encuentro tan concurrido de don Ubiel Giraldo en el parque Sucre.

El otro vecino que tenemos al lado es el señor futuro. Esa casa si tiene todos los decorados nacionales e importados, habidos y por haber. Por sus amplios corredores, se pasean proyectos, sueños, ilusiones, fantasías, ansiedades, ficciones, utopías, quimeras. Imaginaciones, entelequias, espejismos, presunciones, inventivas, ensueños. Hasta se permiten alucinaciones. La suerte es la anfitriona. No hay lugar a desengaños. Lo conversado en este lugar, como nace se desvanece. Nosotros, contertulios de la tercera edad, tenemos proyectos, creemos en nuestras expectativas de vida, y seguimos echados para adelante. Es muy agradable oír hablar a un viejo, de lo que hará en los días por venir. Como a un niño cuando se le pregunta usted que quiere ser cuando sea grande. Después de cada conversación entre adultos mayores sufre otra remodelación esta residencia.

Cuando visitamos la casa de porvenir nos queda un sabor de satisfacción y nos llenamos de optimismo. Cada mañana es un nuevo dia. Te sigo buscando, camino, tal vez al final nos veremos algún día.

La casa del frente es la del presente, del solo por hoy, el aquí y el ahora. Y cada minuto se modifica. No la identificamos. Entramos y son una cantidad de cuartos, que más parece un laberinto que una residencia. Y aplican condiciones y restricciones. Vivir allí definitivamente no es fácil. Se vive el imperio, el dominio, del tiempo y las circunstancias. Todo es relativo. Y nos manejan a su antojo. Somos dependientes y a la larga no sabemos de quién o de qué. Es multiforme. Multifacético. El presente es un monstruo de mil cabezas. Es una multitud o eres tú. Tiene título profesional o es iletrado. Se le idolatra o se le desprecia. Con la condición de que fenece y resucita. Esta escrito y por escribir. Y ya lo he leído en alguna parte. Y lo más serio es que Tu siempre apareces. Y otra vez las condiciones, las satisfacciones, alegrías sin cuento. Los residentes de esta casa siempre son alegres. Felices.

Y cuando pasa el presente se refugia o en la mansión de los recuerdos o cree que fue una ilusión, o sea un huésped del futuro.

En la actualidad hay un desalojo de los habitantes de esta casa. El presente se desplazó. Parece que no viviéramos para el día de hoy. Se postergó o se adelantó. Muy condicionado. A los horarios, la familia, el otro, los demás, la sociedad, el mundo. Las noticias.

Siempre nos han dicho que el pasado ya pasó, y el futuro no ha llegado, que solo tenemos el presente, y hasta eso nos lo están quitando.

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