El humor es cosa seria

23 abril 2024 1:42 am

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Armando Rodríguez Jaramillo

 

Aunque parezca un oxímoron, el humor es cosa seria y no es tarea fácil ni banal.  El origen de la palabra se remota al verbo latino umere que significa humedecer y estaba vinculado al sustantivo umor, «líquido» «humedad» que también designaba a los fluidos orgánicos: sangre, bilis, flema. Sin embargo, en el siglo XVIII los franceses usaron el término humeur para referirse a las personas bromistas, acepción que pasó al inglés, italiano, español y otros idiomas para finalmente entender universalmente que el sentido del humor es la capacidad de un individuo para percibir lo ridículo, lo alegre o lo gracioso de las cosas y de las situaciones, y de expresarlo de forma jocosa. Es posible que esta evolución del concepto se diera porque desde su origen la palabra se refirió a algo [líquido] que se filtra sin control a pesar de cualquier tipo de resistencia física que intente retenerlo, lo cual por extensión es aplicable al humor, estado de ánimo que se filtra y contagia entre las personas.

 

El humor es un sacudón del comportamiento normal de la mente que se encuentra acomodada entre lo que se dice y la realidad. Es algo así como hacer reír mediante la colocación de una cosa donde esta no debería ir. Es la inclusión ilógica de una frase, una palabra o una ocurrencia en un contexto al cual no pertenece y que a veces raya con lo absurdo, paradójico o indeseado tal como lo dice esta frase anónima: «Sentido humorístico: el que le permite reírse a usted a propósito de algo que le haría rabiar si a usted le sucediese».

 

Algunos se dedican a hacer reír a los demás con chistes y cuentos dentro de lo políticamente correcto, y también de lo incorrecto, por ser de profesión de humoristas. Otros tienen la chispa para hacer reír a sus amigos y contertulios al tiempo gozan de su propia vida, pues con ocurrencias intentan fracturar el orden establecido como mecanismo de compensación rompiendo con la cotidianidad para soportar los sinsabores, los imprevistos, las malas jugadas de la suerte, los gobiernos detestables, los atropellos, las personas egoístas y de mal carácter, la opresión y todo aquello que incomoda o traumatiza a la sociedad; pero también para gozar y celebrar los buenos momentos, las ocasiones especiales, los encuentros agradables. De ahí que nada más acertado que el nombre de esa sección de la reconocida revista Selecciones del Readerʼs Digest: La risa remedio infalible.

 

Pero la gracia y el ingenio son tan multifacéticos que sin duda hay diferentes tipos de humor que se agrupan en: humor absurdo, el que se vale de situaciones disparatadas o incoherentes para generar risa en el público; humor blanco, es el genio universal cándido e infantil propio de payasos y mimos, ese que se daba en tiempos del cine mudo; humor gráfico, se refiere a series diversas realizadas para la prensa que incluyen chistes, historietas, tiras cómica y caricaturas en las que abundan la sátira y la crítica basadas en la actualidad política y social; humor negro, tiende a cuestionar situaciones sociales generalmente serias recurriendo a la sátira o refiriéndose a temas oscuros y dolorosos para el ser humano, por lo que es controvertido y polémico para la sociedad al estar comúnmente relacionado con la moral; y humor verde, que con frecuencia es subido de tono y tiene que ver con lo sexual y ocurrencias de mal gusto, aunque sea inevitable reírse mientras se sienta vergüenza.

 

No obstante, hay otro tipo de gracia que es muy apreciada, me refiero al humor fino, ese que se expresa con un lenguaje que incita al buen genio y al dominio propio, es esa agudeza que se convierte en una pieza artística que porta un mensaje en su creación o que tiene ocurrencias o juego de palabras que lo hace exquisito y con ribetes elegantes.

 

Antes de terminar, quiero compartir algunas ocurrencias que leí en alguna parte, y dejar que el lector las juzgue de acuerdo con su propio sentido del humor, pues como reza el dicho popular: «entre gustos no hay disgustos»:

 

– ¿Por qué vas tan elegante a la universidad?

– Porque tengo clase.

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– Quisiera comprar un libro sobre la fatiga y el cansancio.

– Lo siento, están agotados.

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– Oye, ¿te gusta la teoría de Einstein?

– Relativamente.

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– Alguna vez pensé que entre tú y yo todo se podría.

– Y, pues sí, se pudrió.

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– Mi hijo está practicando natación.

– ¿Y qué tal le va?

– Nada mal.

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– Doctor, soy asmática, ¿es grave?

– No, señora, es esdrújula.

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– Joven, ¿podría decirme dónde vio por última vez a la señora de las empanadas?

– Por su puesto.

Armando Rodríguez Jaramillo

Correo: [email protected]   /  X: @ArmandoQuindio  /  Blog: www.quindiopolis.co

 

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