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Universitarios

2 julio 2023 2:21 am
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Guillermo Salazar Jiménez

 

“Requiere menos esfuerzo intelectual el condenar que el pensar”, Emma Goldman. Lo leyó Juana, aquella amiga, de esta escritora y anarquista lituana, en un muro universitario. A propósito de los disturbios del 8 y 9 de junio pasado, pensó sobre los señalamientos denigrantes y la invitación a la fuerza pública para que ingresara a la universidad y castigar a los revoltosos. Injusto condenar a los millones de jóvenes y miles de profesores que en 307 instituciones colombianas de educación superior generan nuevos conocimientos, promueven la investigación científica y desarrollan la sociedad.

Rusbel Caminante expresó que los revoltosos son minoría y no siempre estudiantes, estos sí primeras víctimas de la policía. Desafortunadamente aquellos hacen parte de la universidad, la cual es un reflejo de la sociedad. Subrayó que, en buena medida, la violencia desaparecerá de la universidad cuando Colombia logre la paz. No se puede condenar a la universidad como casa de guerrilleros, expresó, menos como olla de microtráfico. Así como los narcos se disputan el poder de la tierra y su riqueza, varios de aquellos agitadores intentan, por la fuerza de las papas bombas, ganarse el pensar y actuar de jóvenes promesas del cambio. Concluyó que la universidad tampoco ha sido inmune a la influencia de las mafias del narcotráfico; también de las mafias del poder y la ambición de varios dirigentes colombianos, generadora de la corrupción política y económica que padecemos.

“¿Quién eres para juzgar la vida que vivo? No soy perfecto, y no vivo para serlo, pero antes de empezar a señalar…asegúrate de tener tus manos limpias.”, lo leyó Juana, aquella amiga, del compositor y cantante jamaiquino Bob Marley, para afirmar que antes de injuriar es necesario acoger a la universidad. Apoyar la formación integral y garantizarle las condiciones financieras y políticas para que cumpla su labor científica con dignidad. Creyó que, así como existe un número exiguo de revoltosos en el campus universitario, también egresaron otro número importante de profesionales que poco aporte le han hecho al país, robaron su riqueza y lo deshonraron ante el mundo.

Con el escritor búlgaro Elías Canetti, Rusbel Caminante estuvo de acuerdo porque odia los juicios a priori que aplastan sin crítica el hacer y no contribuyen a transformar la realidad. Sentir y comprender son dos cualidades que también acompañan el ideal de los jóvenes universitarios, incluso de quiénes aún pretenden cambiar a Colombia por el impacto de la violencia. Ideal negativo según el séptimo estudio de percepción financiado por la Universidad del Rosario, donde más del 50% de los jóvenes, entre 18 y 30 años, resiente la seguridad, teme por su vida; visualiza un futuro laboral inestable y no cree en las organizaciones políticas del país. Positiva respuesta, pues de las 22 instituciones presentadas, el 74% señaló a la universidad pública como la más confiable. Concluyó con Octavio Paz, en El Laberinto de la Soledad “El hombre no es solamente fruto de la historia y de las fuerzas que la mueven … El hombre, me parece, no está en la historia: es historia”.

 

 

 

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