Formación: investigación y contexto

25 febrero 2024 8:31 am

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En las discusiones sobre la reforma educativa el tema de la formación docente tiene que ocupar espacio importante si el objetivo es mejorar la calidad, concluyó Juanita Lectora, porque sin maestros bien preparados será imposible estudiar y mejorar los problemas del proceso enseñanza – aprendizaje y contribuir a resolver los asuntos políticos y económicos que degradaron a la sociedad colombiana. Bien apunta la política del gobierno al promover la cualificación docente, agregó Juanita, 20.000 becados a nivel de posgrado –especializaciones, maestrías y doctorados-, seguramente impactarán el aprendizaje y por tanto la calidad educativa.

Rusbel Caminante condicionó dichas becas al tipo de posgrado que los futuros becarios cursarán, porque una cosa es recibir el título como requisito exclusivo para ascender en el escalafón y mejorar la condición salarial, tal como ha ocurrido en los últimos años, y otra muy distinta sería para superar los eternos problemas del enseñar y aprender. Si la Federación colombiana de educadores –FECODE- arguye como lema la dignificación docente, el gobierno tiene la obligación de destacarla como proceso investigativo y práctica pedagógica. Es decir, cursar tales posgrados en programas donde la investigación pedagógica se nutra de la teoría, pero también de la realidad problemática de las regiones, comunidades, escuelas, colegios y universidades.

Política clara para cualificar la educación, consideró Rusbel Caminante, si se forman estos 20.000 maestros en programas curriculares dirigidos al objetivo común de unir la investigación teórica del aula con la realidad problemática del contexto. En palabras de Paulo Freire “una relación dialéctica entre teoría y práctica mediante la reflexión crítica”.

Juanita Lectora mencionó la educación dual, como la denominan varios autores, para enfatizar la necesidad de cambiar el rumbo de los modelos pedagógicos, donde se combine la formación teórica en las universidades con la confrontación práctica en las aulas y realidad comunitaria. O desde la corriente crítica, como la designan otros autores, comentó Juanita, donde a través de la investigación se develen creencias, valores y prácticas pedagógicas. Con Freire afirmó que el nuevo conocimiento “se genera desde la praxis y en la praxis”.

Resulta básico atender la formación de los maestros unida a los estudiantes como actor central del hecho pedagógico, adicionó Juanita Lectora, porque como decía Freire, no solo es cuestión de conocer y valorar aquello que los maestros deben saber y hacer en el proceso de enseñar y aprender, sino porque es necesario educar a los estudiantes para la igualdad, la transformación y la inclusión social. Cualificar la formación docente implica tener en cuenta a los estudiantes, dijo Juanita, dignificar la docencia es valorar el aprendizaje de estos. Concluyó con Freire en el capítulo No hay docencia sin discencia –estudiante- del libro Pedagogía de la Autonomía, con cinco de nueve aspectos claves para tener en cuenta en la formación de aquellos 20.000 maestros, futuros becarios, “enseñar exige rigor metódico; enseñar exige investigación; enseñar exige crítica; enseñar exige riesgo, asunción de lo nuevo y rechazo a cualquier forma de discriminación y enseñar exige reflexión crítica sobre la práctica.”

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