Álvaro Ayala Tamayo
Los días pasan y llegan cumplidamente las facturas de agua, energía, teléfonos y gas. A otros les anexan la tarifa del cable, predial y los que tienen vehículo el Soat con sus respectivos impuestos. Y ya viene la declaración de renta. Por lo tanto, es hora que el gobierno nacional comience a trazar la hoja de ruta para el desescalamiento de la cuarentena y los alcaldes y gobernadores a fijar las pautas para aplicarla, sin arriesgar la salud de las personas, pero evitando la quiebra de las empresas.
Las veredas, pueblos y ciudades no pueden permanecer en confinamiento indefinido. Es necesario volver al trabajo y al estudio para evitar el colapso económico. Mientras aparece la vacuna o el remedio, la pandemia hay que atacarla de manera lenta y progresiva. No se trata de decir que el gobierno nacional está arriesgando la salud de los ciudadanos, también el presidente Duque debe cuidar la salud de las empresas, industria y comercio en general que al final es el bienestar de todos.
Ya hemos visto que los alcaldes son muy cumplidos al enviar los recibos de los impuestos y servicios públicos, así que atender el llamado para desescalar la cuarentena es la prioridad, pues de lo contrario ya no hay plata para pagar. Alcalde que no quiera desconfinamiento que exonere impuestos, servicios públicos y mande mercados a los hogares.
A la gente no se le puede meter a la casa a punta de decretos y alcaldadas mientras las ollas están vacías, los hijos con hambre y los recibos haciendo fila. Muy sencillo, si quieren que sigamos guardados en casa sin dinero, que los funcionarios de todo el país tampoco ganen salario. Que nos igualemos. No podemos permitir más decretos, más hambre, más desempleo porque las empresas pueden morir. A los empresarios se les acaba el dinero y los perjudicados somos todos.
Después de esta calamidad existe el grave riesgo de la desaparición de la clase media y eso no lo podemos aceptar simplemente porque las autoridades no han adoptado medidas eficientes. Esta pandemia ha servido para demostrar la grandeza de los ciudadanos y la pequeñez de nuestros gobernantes. No hay derecho a que la gente no tenga ni para un pasaje en bus, mientras magistrados estrenan camionetas blindadas que valen más que una casa o apartamento…infames.